
Vivir frente al mar parecía un sueño demasiado lejano para Elina Monferrer, una mujer nacida en Corrientes que había pasado buena parte de su vida trabajando y buscando estabilidad económica. Sin embargo, una visita familiar a la costa bonaerense en 2011 cambió sus planes: descubrió un pequeño balneario, se enamoró del paisaje y decidió que algún día tendría allí su propia casa.
El problema era el dinero. El terreno que había encontrado costaba US$7.500, pero ella apenas contaba con US$900 para entregar como seña. Lejos de abandonar la idea, buscó distintas alternativas para reunir lo que faltaba.
Lo que comenzó como una decisión arriesgada terminó convirtiéndose en una historia de perseverancia y reciclaje: Elina logró comprar el lote y, durante los años siguientes, levantó una vivienda utilizando más de 14.500 botellas recuperadas. La historia fue registrada por Marcelo y Patricia, creadores del canal de YouTube “País Turístico”, un proyecto dedicado a recorrer y dar a conocer pueblos, parajes e historias de distintos rincones de Argentina.

De US$900 a una casa frente al mar: cómo consiguió comprar el terreno
Todo comenzó durante unas vacaciones familiares en 2011. Elina conoció el balneario Los Ángeles, ubicado a unos 30 kilómetros de Necochea, en la provincia de Buenos Aires.
La tranquilidad del lugar y su cercanía con el océano la convencieron de que quería vivir allí. Cuando encontró un terreno disponible, decidió contactar a la propietaria y ofrecerle los únicos ahorros que tenía: US$900.
Para completar el pago recurrió a créditos bancarios, tanto propios como familiares, y a los ingresos de su trabajo. Pero hubo una ayuda inesperada. Al enterarse de que algunas historietas antiguas podían alcanzar precios elevados, recordó que conservaba una colección de revistas del Pato Donald de su infancia.
Decidió ponerlas a la venta y un comprador brasileño le pagó US$1.800. Ese dinero resultó fundamental para acercarse al valor total del terreno. Con el lote finalmente adquirido, apareció un nuevo desafío: construir una casa sin contar con un presupuesto suficiente para una obra convencional.
Más de 14.500 botellas y casi ocho años de trabajo: cómo construyó su casa ecológica
Elina quería que su vivienda tuviera una característica especial: aprovechar materiales descartados y reducir la cantidad de residuos que terminaban en el ambiente.

Primero evaluó construir con barro, pero las condiciones del lugar complicaban esa alternativa. Entonces descubrió las viviendas realizadas con botellas reutilizadas.
A través de Facebook entró en contacto con Ingrid Vaca Diez, una impulsora de este tipo de construcciones en Bolivia, quien la orientó sobre la técnica. Así comenzó a reunir envases plásticos y de vidrio con la colaboración de personas cercanas.
Su tía Herminia, que tenía 76 años cuando la acompañó a conocer el terreno, también participó del proyecto rellenando cientos de botellas con arena. Elina contó además con la colaboración de una maestra mayor de obras y de un amigo albañil, quien la ayudó con las tareas estructurales y le enseñó técnicas de construcción.
La obra avanzó de manera gradual, según los recursos disponibles. En lugar de comprar todos los materiales de una sola vez, destinaba parte de sus ingresos y aguinaldos a conseguir lo necesario para continuar.
Paredes de 37 centímetros y un living de 57 metros cuadrados: cómo es la vivienda de Elina
La casa se destaca por sus paredes construidas principalmente con botellas plásticas rellenas de arena compactada, integradas a una estructura que también utiliza materiales tradicionales.

Según contó Elina, las paredes tienen 37 centímetros de espesor y fueron pensadas para contribuir al aislamiento térmico de los ambientes. También incorporó algunas botellas de vidrio para permitir el ingreso de luz natural y realizó un vitral artesanal.
La vivienda incluye un living de 57 metros cuadrados, cuyo techo pudo terminar en 2018, después de varios años de trabajo.
La decoración también refleja su vínculo con el paisaje costero. En una de las columnas colocó piedras, caracoles y otros elementos encontrados durante sus caminatas por la playa. Cada detalle forma parte de una construcción que no solo buscaba resolver una necesidad habitacional, sino también expresar su interés por la reutilización de materiales.
Se jubiló en 2018 y se mudó a 80 metros de la playa: cómo cambió su vida
Después de años de esfuerzo, Elina consiguió terminar las partes esenciales de la vivienda y concretar su mudanza. En mayo de 2018 se jubiló de su trabajo como bibliotecaria y el 1 de julio de ese mismo año comenzó a vivir de manera permanente en el balneario Los Ángeles.

Su casa quedó ubicada a aproximadamente 80 metros de la playa, en una localidad pequeña donde la naturaleza ocupa un lugar central en la vida cotidiana. Desde allí puede observar el paisaje costero y, durante determinadas épocas del año, incluso ver ballenas a lo lejos.
La jubilación tampoco significó abandonar sus actividades. Además de ocuparse de su hogar, continuó realizando artesanías, reutilizando materiales y atendiendo una pequeña despensa.
Su historia también comenzó a circular en redes sociales y medios de comunicación, donde despertó el interés de personas de distintos países.
Así, lo que alguna vez parecía imposible para Elina terminó convirtiéndose en una realidad: una casa construida con materiales recuperados, años de dedicación y la colaboración de quienes acompañaron su proyecto.




















