
El renovado reclamo de soberanía de Javier Milei sobre las Malvinas y las nuevas medidas contra las petroleras que operan en el archipiélago volvieron a elevar la tensión entre Argentina y el Reino Unido. En las Islas, el periodista y comentarista político Ronnie MacLennan Baird describió una sensación de cansancio frente a una disputa que, según su mirada, volvió a colocar a la población local en medio de intereses políticos que la exceden.
Administradas por el Reino Unido desde su ocupación en 1833 y reclamadas desde entonces por Argentina, las Malvinas constituyen desde hace casi dos siglos uno de los principales puntos de conflicto entre ambos países. La disputa derivó en la guerra de 1982 y atravesó desde entonces distintos períodos de mayor o menor tensión.
Los primeros años del gobierno de Milei estuvieron marcados por una relativa distensión en torno al conflicto, pero el escenario cambió con el renovado impulso del Presidente al reclamo de soberanía y las medidas adoptadas durante las últimas semanas.
En las Islas, este nuevo escenario fue analizado por referentes locales que cuentan con experiencia en la vida política y social del archipiélago. Una de ellas es Janet Robertson, exintegrante de la Asamblea Legislativa de las Malvinas, quien describió su percepción sobre el momento actual: “Diría que en general la gente está hastiada. Ya hemos vivido esto, es un tema constante, así que no estamos especialmente preocupados”.

El reclamo de Milei y la reacción en las Islas
Robertson consideró que el nuevo impulso del Gobierno argentino al reclamo por las Malvinas era algo que “era inevitable que ocurriera en algún momento” y lo vinculó con la situación interna de la Argentina.
La exintegrante de la Asamblea Legislativa lo definió como una posible “distracción” frente a las dificultades que enfrenta Milei para reactivar la economía y sostuvo: “El tema de las Malvinas siempre se enfatiza cuando las cosas están difíciles internamente”.
El cambio de postura se produjo a comienzos del mes de septiembre, cuando Milei volvió a definir a las Malvinas como “la causa más importante y sagrada” de los argentinos, después de que Donald Trump realizara declaraciones sobre la disputa y cuestionara la histórica posición estadounidense.
Posteriormente, el Gobierno argentino anunció un endurecimiento de las sanciones contra las petroleras que operan en las islas sin autorización de Buenos Aires. Desde el Reino Unido respondieron que su compromiso con los habitantes del archipiélago es “absoluto e inquebrantable”.
Las autoridades británicas también sostienen el resultado del referéndum realizado en 2013, cuando los habitantes de las islas votaron por una amplia mayoría a favor de continuar bajo administración británica.
Consultado por EFE, MacLennan Baird también relativizó el impacto que podrían tener las nuevas medidas argentinas. “No creo que las sanciones vayan a suponer una gran diferencia porque se basan en una ley que lleva 15 años en vigor y que no ha tenido un efecto disuasorio”, señaló el periodista y comentarista político isleño.
El analista hizo referencia a la Ley de Hidrocarburos sancionada en 2011 durante el gobierno de Cristina Fernández, que establece que las petroleras deben contar con autorización argentina para operar en aguas que Buenos Aires considera propias.
El gobierno de Milei busca agilizar los mecanismos para sancionar a las empresas que operen sin autorización y avanzar con un proyecto para endurecer las penas contra petroleras y otras compañías vinculadas con las actividades económicas en las islas. También impulsa la reactivación de la construcción de una base militar naval en el extremo sur del país, ubicada a unos 700 kilómetros de las Malvinas.

Para MacLennan Baird, las nuevas medidas argentinas no representan un factor determinante en la vida cotidiana del archipiélago. “La mayoría de la gente aquí entiende que no es más que ruido y, mientras tanto, tenemos que seguir adelante con nuestras vidas”, sostuvo el analista, quien describió la percepción sobre Argentina y sus sucesivos gobiernos como la de “vecinos ruidosos”.
Según su análisis, existen otras cuestiones que generan mayor atención entre la población local, entre ellas, las consecuencias económicas, sociales y ambientales que podría provocar el desarrollo de la actividad petrolera.
La relativa indiferencia que Baird describió frente a las medidas de Milei convive, de acuerdo con su relato, con cierta irritación por las declaraciones de Trump. El analista consideró que las intervenciones del presidente estadounidense vuelven a colocar a las Islas Malvinas en el centro de disputas políticas internacionales que exceden a quienes viven allí.
La última declaración de Trump se produjo el pasado sábado 12 de septiembre, cuando calificó a las Malvinas como “muy interesantes”, afirmó que Argentina y el Reino Unido están “enfadados” y planteó la posibilidad de una nueva intervención estadounidense. “Estoy seguro de que me llamarán para intervenir en ese desastre potencial, pero si lo hacen, probablemente podré solucionarlo”, afirmó Trump.
Para MacLennan Baird, las palabras del mandatario estadounidense “cambian un poco la música de fondo”, aunque tampoco consideró que exista una preocupación generalizada por sus declaraciones: “Ninguna de las personas con las que he hablado se está tomando demasiado en serio lo que Trump está diciendo. Dice muchas cosas”.
Más que temor ante la posibilidad de un nuevo enfrentamiento, el analista describió una sensación de frustración por el lugar que las Islas vuelven a ocupar en el escenario internacional. “Estamos cansados de ser un juguete político, de ser peones en un tablero de ajedrez”, resumió.
















