
El Consejo de Seguridad de la ONU volvió a fracasar en su intento de elegir al próximo secretario general. Por quinta vez, Rebeca Grynspan quedó al frente de la compulsa diplomática, aunque su triunfo numérico no alcanza para convertirla en la sucesora de António Guterres.
Estados Unidos apoya al candidato argentino
La particularidad que se da en esta elección de la ONU es la siguiente: Grynspan obtuvo 9 votos a favor, 6 en contra y ninguna abstención. Sin embargo, entre esos votos negativos estaría el de Estados Unidos, uno de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad, que cuenta con poder de veto.
Esta situación explica la particularidad de la elección: un candidato puede conseguir la mayor cantidad de votos y, aun así, quedar fuera de carrera si uno de los miembros permanentes utiliza su veto.
Grynspan es actualmente la principal candidata respaldada por China, mientras que Washington apoya la candidatura del argentino Rafael Grossi.
Si ganase Rebeca Grynspan, qué situación inédita podría darse en la ONU
Grynspan cuenta con varios elementos que fortalecen su candidatura en el escenario internacional. Su perfil está vinculado con América Latina y el Caribe, una región que busca ocupar un lugar central en la sucesión de Guterres.
Además, existe un argumento de representación de género. Nunca una mujer fue elegida secretaria general de las Naciones Unidas, una situación que los países del BRICS incorporaron explícitamente a su posición sobre la sucesión.
En la última cumbre del bloque, Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica respaldaron una resolución que destacó que ninguna mujer ocupó hasta ahora la Secretaría General de la ONU y que solamente una persona de América Latina y el Caribe llegó al máximo cargo de la organización.
Ese respaldo favorece especialmente a Grynspan y explica parte del impulso diplomático que consiguió durante las distintas rondas de consultas.
El veto de Estados Unidos explica por qué fracasó la elección
El principal problema para Grynspan no está en conseguir más votos entre los miembros no permanentes, sino en convencer a Estados Unidos de levantar su rechazo.
El Consejo de Seguridad está integrado por 15 países, pero solamente cinco tienen carácter permanente y pueden bloquear una decisión: Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido. Por eso, una candidatura necesita no solamente reunir una mayoría, sino también evitar que alguno de esos cinco países ejerza su poder de veto.
Rafael Grossi, el candidato argentino que pelea por la Secretaría General de la ONU
El otro nombre que comienza a concentrar la disputa es Rafael Grossi, actual titular del Organismo Internacional de Energía Atómica y candidato presentado por la Argentina. Grossi consiguió 6 votos a favor, 7 en contra y 2 abstenciones en la quinta ronda, por detrás de Grynspan pero todavía con posibilidades de continuar en carrera. Su principal dificultad es también un veto: el Reino Unido aparece como el miembro permanente que rechaza su candidatura.
La posición británica tiene una particular importancia para la Argentina debido a la disputa por la soberanía de las Islas Malvinas. Londres considera que una eventual llegada de Grossi a la Secretaría General podría generar un escenario geopolítico inconveniente para sus intereses.
Por eso, el desafío del argentino será conseguir que el Reino Unido abandone su rechazo y, como mínimo, adopte una posición de abstención.
Hay que tener en cuenta que la quinta votación también dejó prácticamente fuera de la carrera a los demás postulantes.
Los resultados fueron:
- Olara Otunnu: 3 votos a favor, 12 en contra y 0 abstenciones.
- Macky Sall: 5 votos a favor, 10 en contra y 0 abstenciones.
- María Fernanda Espinosa: 3 votos a favor, 9 en contra y 3 abstenciones.
- Ivonne A-Baki: 0 votos a favor, 14 en contra y 1 abstención.
Por tanto, la disputa quedó cada vez más concentrada entre Grynspan y Grossi. El próximo capítulo de la carrera podría producirse el 16 de octubre, cuando el Consejo de Seguridad vuelva a reunirse para intentar avanzar en la designación.
















