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La polémica frase de John Nance Garner, exvicepresidente de Estados Unidos: “La vicepresidencia no vale ni un balde de orina tibia”

“Cactus Jack” fue vicepresidente de Franklin D. Roosevelt durante ocho años, pero terminó convirtiéndose en un recordado crítico del cargo. Su polémica frase atravesó generaciones y todavía se usa para describir las limitaciones del segundo puesto más importante de Estados Unidos.

Retrato de John Nance Garner.
John Nance Garner asumió como vicepresidente de Estados Unidos en 1933. Foto: loc.gov
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En la historia política de Estados Unidos, pocas declaraciones sobre el poder fueron tan provocadoras como la atribuida a John Nance Garner, quien ejerció la vicepresidencia entre 1933 y 1941, durante los dos primeros mandatos de Franklin D. Roosevelt. Su definición del cargo quedó grabada en la memoria política estadounidense: “La vicepresidencia no vale ni un balde de orina tibia”.

Lejos de tratarse de una simple provocación, la frase reflejaba el desencanto de un dirigente que había ocupado uno de los puestos más influyentes del Congreso antes de convertirse en vicepresidente. Sin embargo, la historia detrás de esas palabras es más compleja, ya que durante décadas circularon diferentes versiones.

Quién fue John Nance Garner, el vicepresidente que cuestionó su propio cargo

Nacido el 22 de noviembre de 1868 en Texas, John Nance Garner desarrolló una extensa carrera dentro del Partido Demócrata y se convirtió en una figura destacada del Congreso estadounidense.

Conocido por el apodo de “Cactus Jack”, llegó a presidir la Cámara de Representantes en 1931, un cargo que le otorgaba una importante capacidad de negociación e influencia legislativa.

John Nance Garner y Franklin D. Roosevelt.
John Nance Garner y Franklin D. Roosevelt. Foto: loc.gov

En 1932 participó en la carrera por la candidatura presidencial demócrata, pero finalmente respaldó a Franklin D. Roosevelt y aceptó acompañarlo como candidato a vicepresidente.

La fórmula ganó las elecciones y Garner asumió el 4 de marzo de 1933. Aunque inicialmente desempeñó un papel importante en las negociaciones para impulsar el New Deal, el programa de reformas económicas y sociales de Roosevelt, con el paso de los años comenzaron a profundizarse sus diferencias políticas.

El enfrentamiento se agravó por las iniciativas del mandatario relacionadas con la Corte Suprema y su decisión de buscar un tercer mandato presidencial en 1940. Garner terminó alejándose del Gobierno y se retiró de la política en 1941.

La historia detrás de la frase sobre el balde de orina tibia

La expresión atribuida a Garner es una de las más conocidas de la política estadounidense, aunque no existe certeza absoluta sobre las palabras exactas que utilizó ni sobre el momento en que las pronunció por primera vez.

Según una investigación del historiador Patrick Cox, publicada por el Dolph Briscoe Center for American History de la Universidad de Texas, la versión más difundida durante décadas sostenía que la vicepresidencia no valía “un balde de saliva tibia”.

Sin embargo, el biógrafo O. C. Fisher señaló que Garner probablemente había utilizado una expresión mucho más vulgar, reemplazando la palabra saliva por orina. La diferencia no era menor. El lenguaje del funcionario era conocido por su crudeza y los estándares periodísticos de la época dificultaban la publicación de determinadas expresiones.

La frase volvió a cobrar notoriedad en 1960, cuando Lyndon B. Johnson, futuro vicepresidente de John F. Kennedy, habría consultado a Garner antes de aceptar integrar la fórmula presidencial. De acuerdo con los relatos históricos, le transmitió su escasa valoración del puesto, aunque también reconocía las posibilidades de influencia política que podía ofrecer.

John Nance Garner con guantes de boxeo.
John Nance Garner asumió como vicepresidente de Estados Unidos en 1933. Foto: archives.gov

Por qué John Nance Garner despreciaba la vicepresidencia de Estados Unidos

El descontento de Garner estaba relacionado con las limitaciones institucionales del cargo y con el poder que había perdido al abandonar la presidencia de la Cámara de Representantes.

En una entrevista publicada por la revista Collier’s en 1948, describió la vicepresidencia como “casi completamente carente de importancia”. Años después, en 1957, llegó a considerar su elección para ese puesto como lo peor que le había sucedido.

Sin embargo, su propia trayectoria mostró que un vicepresidente podía ejercer influencia mediante sus vínculos políticos y su conocimiento del Congreso.

Garner murió el 7 de noviembre de 1967, a los 98 años, en Texas. Su polémica definición sobrevivió a su carrera y se transformó en una referencia habitual cada vez que se debate el verdadero peso político de la vicepresidencia estadounidense.

Más de medio siglo después de su muerte, la frase continúa recordándose como una de las críticas más mordaces que un dirigente estadounidense haya dirigido contra el cargo que él mismo ocupó.

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