Lewis Carroll publicó su original relato en 1865. “Alicia en el País de las Maravillas” tuvo un éxito inmediato por la originalidad de las situaciones que estaban lejos de la moralina de la época. Tanto que el autor completó la trama como “A través del espejo y lo que Alicia encontró allí”. Pero el suceso no fue sólo en el esa época pues, con el correr de las décadas, la historia tuvo versiones cinematográficas, así como innumerables puestas teatrales. Y también actividades inmersivas que celebran la historia de la chica que se cayó por el hueco de un árbol, se hizo amiga de animales, creció comiendo una galletita y se achicó tomando una gota de líquido, luchó contra la despiadada Reina de Corazones y cautivó a todo su reino.
Este relato se revive desde la noche del pasado 1 de julio en el Jardín Botánico de Buenos Aires, paso a paso, siguiendo un serpenteante trazado que recorre el espacio municipal entre árboles y plantas, mientras desde WhatsApp va llegando el cuento a través de IA, del mismo modo que por medio de un dispositivo que viene incluido en la entrada. Ambos sirven para ir poniendo en situación a los visitantes en cada imaginativa posta.

Cómo es “Maravillosa Alicia”
El ingreso se realiza por la esquina de las avenidas Santa Fe y Las Heras, frente a Plaza Italia, allí controlan los tickets y van permitiendo la entrada por grupos. La indicación del turno se recibe en el momento de comprar la entrada, y no se suspende por lluvia salvo que las condiciones del clima compliquen los movimientos o la instalación.
Porque “Maravillosa Alicia” se desarrolla de noche, entre instalaciones lumínicas, inflables y algunos sectores interactivos. En cada posta (son 12) ocurre algo y el visitante puede parar para fotografiarla o fotografiarse. Algunas sorprenden como la etérea imagen del Gato de Cheshire (o Gato Sonriente) que suele desaparecer de la vita en el momento menos oportuno y que está sugerido a través de iluminación que lo muestra patente.
También se puede pintar con pinceles gigantes sobre enormes pantallas y cambiarle el color a las flores que allí se ven. Y están los clásicos espejos de feria en los que la persona se ve deformada en la reflejo: más alto, más delgado o extrañamente achatado.

Uno de los grandes diferenciales de esta propuesta es ALI, una compañera narrativa que acompaña al visitante, íntegramente a través de WhatsApp, sin necesidad de descargar aplicaciones ni utilizar dispositivos especiales. Durante el recorrido, ALI desbloquea contenido, propone desafíos y sostiene un juego interactivo que evoluciona a lo largo de la experiencia, haciendo que cada visita sea única.
Además, el público podrá interactuar con AlicIA, una inteligencia artificial desarrollada especialmente para expandir el universo de Carroll más allá del recorrido físico.
“Maravillosa Alicia” tiene recorridos diferenciados para adultos, jóvenes y niños. Los más chicos tendrán además un dispositivo especialmente adaptado -sin necesidad de teléfono ni lectura- para vivir su propia aventura dentro de este universo.

Cuánto sale y hasta cuándo estará “Maravillosa Alicia”
Esta propuesta abre sus puertas a las 18 y el recorrido toma al menos una hora. Los precios de las entradas, que se sacan online, son $7.000 para menores de 3 años; $15.000 para menores de 18 años con discapacidad; $18.500 para adultos con discapacidad; $30.000 para menores de 18 años y $40.000 para adultos, con la entrada denominada “Invitados del Sombrerero”. Funcionará hasta el 16 de agosto y las entradas para la primera semana ya están agotadas.
La caminata termina en un espacio que llama “La tienda de la Oveja”, con venta de merchandising y muchas versiones del cuento de Carroll. Si bien no se permite ingresar con alimentos o bebidas, hay dos puestos de “La Merienda Imposible”, al comienzo y al terminar el paseo, para comprar algún alimento o recuperarse del frío. Así que recomendamos ir con ropa cómoda y bien abrigados, aunque entre los árboles del Jardín Carlos Thays no se siente tanto frío como fuera del predio.














