Ni Miramar ni Necochea: la joya escondida de la costa bonaerense que cautiva por su tranquilidad y sus playas vírgenes

Se trata de un pueblo bonaerense ubicado a poco más de 50 kilómetros de Miramar. Es ideal para conectarse con la naturaleza y disfrutar del sonido del mar. Qué hacer y cómo ir desde CABA.

Un destino para disfrutar de la naturaleza y playas vírgenes.
Un destino para disfrutar de la naturaleza y playas vírgenes. Foto: AMP Argentina
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La Costa Bonaerense cuenta con destinos muy populares como Mar del Plata, Pinamar y Villa Gesell, sin embargo, existen otros rincones menos conocidos que se destacan por sus playas vírgenes y absoluta tranquilidad. Uno de esos sitios es Centinela del Mar, un pequeño pueblo con acantilados dentro del Partido de General Alvarado y que, para sorpresa de muchos, hoy cuenta solo con cuatro habitantes de forma permanente.

Esta localidad de la Costa Atlántica es diferente a todas. Aquí los turistas no se van a encontrar con ofertas de planes culturales para la noche ni con una peatonal repleta de comercios y restaurantes, Centinela del Mar es un pueblo silencioso para pasar tiempo en contacto con la naturaleza y también para conocer más sobre el legado arqueológico e histórico de esta zona del país.

Dónde queda Centinela del Mar, el tranquilo paraje bonaerense con playas vírgenes

Centinela del Mar se encuentra a 54 kilómetros de Miramar, siendo la ciudad céntrica más cercana, al sur del partido de General Alvarado. Además, está ubicada también a 55 kilómetros pero al norte de Necochea, otro distrito costero de la provincia de Buenos Aires.

Centinela del Mar pertenece al partido de General Alvarado. Foto: AMP Argentina

Cómo llegar a Centinela del Mar desde CABA

Llegar a Centinela del Mar desde la Ciudad de Buenos Aires (CABA) es sumamente sencillo. Por supuesto, la mejor opción para viajar a este destino de la Costa Bonaerense es en automóvil. Se encuentra a una distancia de 500 kilómetros de la Capital Federal.

Se encuentra a 500 kilómetros de CABA. Foto: Turismo Miramar

El camino recomendado es directo: tomar Ruta Nacional 2 hasta la altura de Mar del Plata, donde habrá que empalmar con la Ruta Provincial 88 hasta Centinela del Mar. Para llegar a destino hay que pasar las ciudades de Chapadmalal, Miramar y Mar del Sud.

Qué hacer en Centinela del Mar: actividades para conectar con la naturaleza

Es la localidad de la Costa Atlántica preferida del turismo regional porque propone un itinerario original que logra diferenciarse de las alternativas planteadas por las agencias de viajes. Para empezar, Centinela del Mar ofrece un entorno natural que invita a los visitantes a dejar de lado el celular y todo tipo de conexión a Internet.

Quienes se alojen en este pueblo de la provincia de Buenos Aires deben visitar sus playas vírgenes rodeadas de acantilados y gran vegetación. Se trata de espacios con vistas panorámicas únicas que disponen a los turistas a relajarse con el sonido del mar. Además, en Centinela del Mar, los aficionados al deporte podrán disfrutar de actividades como:

  • Surf
  • Kayak
  • Stand up paddle
  • Senderismo
Cuenta con una pequeña pulpería que ofrece comida casera. Foto: Turismo Miramar

El Municipio de Miramar aconseja visitar el parador “La Lagartija“, donde no solo se prepara comida casera (como empanadas y picadas), además, se puede admirar la exhibición de una selección de objetos de una comunidad de tehuelches de esta región.

Riqueza arqueológica y paleontológica en los rincones de este destino fascinante

Otra característica destacada de esta la localidad de la Costa Atlántica está vinculada con la arqueología y su riqueza cultural e histórica. El pueblo bonaerense posee una estación científica en un predio donde anteriormente funcionó la escuela primaria 16 “Alfonsina Storni”, que cerró por falta de alumnos.

Centinela del Mar destaca por su riqueza arqueológica. Foto: Turismo Miramar

En este lugar, se lleva a cabo un proyecto interdisciplinario de paleontología y arqueología, que está a cargo del Municipio y de la Fundación Azara. Los visitantes pueden ingresar a este terreno y observar no solo un antiguo vagón de tren restaurado, también una capilla y un hotel abandonado que data de principios del siglo XX y que funcionó hasta la década del 80.