
Cuando llega la Fiesta del Buñuelo Navarrense, el aroma de las recetas recién preparadas invade Navarro y reúne a cocineros, emprendedores, familias y turistas. Sin embargo, detrás de esta celebración existe un destino con suficientes atractivos como para organizar una escapada durante cualquier momento del año.
Esta localidad bonaerense combina una extensa laguna, edificios históricos, museos, almacenes antiguos y pueblos rurales donde el tiempo parece avanzar más despacio. Además, fue escenario de uno de los episodios más dramáticos de la historia política argentina.
La laguna de Navarro, un refugio natural cerca de Buenos Aires
Una de las primeras paradas del recorrido es el Parque Municipal Laguna de Navarro, situado a pocas cuadras del centro. El predio posee alrededor de 70 hectáreas arboladas y ofrece sectores destinados al descanso, las actividades recreativas y el campamentismo.

El lugar resulta ideal para caminar, compartir un picnic, tomar mate o contemplar el atardecer. Cuando las condiciones del agua lo permiten, también se desarrollan propuestas náuticas y actividades de pesca.
En sus alrededores se encuentran otros espacios llamativos, como un campo de golf de nueve hoyos, el Aeroclub Coronel Dorrego y el Hipódromo de Trote, inaugurado en 1987 sobre un predio de aproximadamente 12 hectáreas.
El rincón de Navarro donde la historia argentina cambió para siempre
Navarro mantiene una relación directa con la figura de Manuel Dorrego, gobernador de la provincia de Buenos Aires y referente federal. El 13 de diciembre de 1828, Dorrego fue fusilado por orden de Juan Lavalle después de ser derrotado en la batalla de Navarro.

El Parque y Museo Histórico Biográfico Manuel Dorrego recuerda aquel acontecimiento en el lugar asociado con su ejecución. Documentos, objetos y referencias biográficas ayudan a comprender la vida del dirigente y las profundas divisiones entre unitarios y federales.
La visita permite transformar un episodio aprendido en los libros escolares en una experiencia concreta: el visitante puede recorrer el escenario de un hecho que marcó el rumbo político del país.
El Fortín San Lorenzo y los orígenes del pueblo
Los antecedentes de Navarro se remontan al siglo XVIII. En 1767 se recomendó establecer en la región la Guardia de San Lorenzo de Navarro, un puesto defensivo alrededor del cual comenzaron a radicarse pobladores.
La actual Réplica del Fortín San Lorenzo, construida en 1997, recupera parte de aquella historia. Sus ranchos de barro y paja, junto con una empalizada formada por centenares de palos, permiten imaginar cómo era la vida en la antigua frontera bonaerense.
Es una parada especialmente entretenida para recorrer en familia y entender cómo muchas localidades de la provincia surgieron alrededor de fortines, caminos rurales y espacios de intercambio.
Una iglesia centenaria en el corazón de Navarro
Frente a la plaza principal se encuentra el Templo Parroquial San Lorenzo Mártir, uno de los edificios más representativos de la ciudad. Su arquitectura presenta dos torres, tres naves separadas por columnas, imágenes antiguas y un tradicional púlpito que ya no se utiliza.

Alrededor de la plaza pueden observarse construcciones bajas, comercios tradicionales y calles arboladas. Caminar por este sector permite descubrir la identidad tranquila y pueblerina que convirtió a Navarro en una alternativa para alejarse del movimiento urbano.
Pulperías, museos y sabores más allá de los buñuelos
La gastronomía local también incluye pastas caseras, asados, empanadas, fiambres y tortas negras. Entre los espacios tradicionales aparece La Protegida, un almacén museo instalado en una casona de la década de 1920 y relacionado con la recuperación de las costumbres navarrenses.
Otro sitio destacado es la Pulpería de Moreira, vinculada por la tradición local con Juan Moreira, personaje emblemático del imaginario gauchesco argentino. El edificio restaurado permite conocer cómo funcionaban las antiguas pulperías, lugares de reunión esenciales para los habitantes de la campaña.
Las Marianas y los pueblos rurales que completan el viaje
La escapada puede continuar por Las Marianas, Villa Moll y José Juan Almeyra, localidades rodeadas por caminos de tierra, establecimientos rurales y antiguas estaciones ferroviarias.

Las Marianas, situada a unos 25 kilómetros de la ciudad cabecera, se destaca por sus comedores familiares, almacenes y recetas tradicionales. También celebra la Fiesta del Mate y la Torta Negra, otro encuentro que refleja la importancia de la gastronomía para la identidad del partido.
La Fiesta del Buñuelo, la mejor excusa para descubrir Navarro
La Fiesta del Buñuelo surgió como un homenaje a las recetas familiares y, con los años, incorporó concursos gastronómicos, espectáculos, ferias y actividades para todas las edades. En 2013, durante su sexta edición, recibió reconocimiento de interés provincial.
Pero la celebración es apenas la puerta de entrada. Navarro guarda naturaleza, memoria, tradiciones rurales y sabores capaces de transformar una visita de pocas horas en una escapada inolvidable.


















