
A poco más de 200 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, un bosque rompe la monotonía de la llanura y esconde las ruinas de una capilla neogótica, una escuela rural y un imponente molino de seis patas.
El lugar parece sacado de una película, pero existe. Se trata de la Estancia Montelén, un establecimiento bonaerense que perteneció a Facundo Quiroga, tuvo jardines diseñados por Carlos Thays y llegó a albergar un zoológico privado con leones y hasta un oso del Ártico.
Ubicada en Máximo Fernández, a unos 20 kilómetros de Bragado, la propiedad concentra casi dos siglos de historia. Entre sus árboles sobreviven relatos de prosperidad, tragedias, animales exóticos y supuestas apariciones que todavía cautivan a sus visitantes.
La estancia bonaerense que fue de Facundo Quiroga
Los antecedentes de la propiedad se remontan a 1834, cuando Juan Facundo Quiroga compró las tierras. Sin embargo, no existen pruebas concluyentes de que el caudillo riojano haya vivido allí.
Luego de su asesinato en Barranca Yaco, ocurrido en 1835, el campo quedó en manos de su viuda, Dolores Fernández de Quiroga.

Décadas después, hacia 1872, comenzó una nueva etapa bajo la conducción de Máximo Fernández, quien bautizó la estancia como La Matilde, en homenaje a su esposa.

Fernández amplió la propiedad, impulsó la forestación y la convirtió en un importante centro productivo. El establecimiento contó con fábrica de quesos, cremería, plantaciones de frutales y diferentes actividades agropecuarias.
El crecimiento del campo también fue clave para el desarrollo del pueblo. En 1893 se inauguró la estación Máximo Fernández del Ferrocarril del Oeste, una conexión fundamental para trasladar la producción y comunicar la zona.
Carlos Thays y un jardín extraordinario en plena pampa
En 1904, La Matilde fue adquirida por la familia Salaberry, que inició una época marcada por el lujo y las grandes obras.
Para transformar los jardines contrataron a Carlos Thays, el célebre paisajista francés que diseñó algunos de los espacios verdes más reconocidos de la Argentina.

El parque de la estancia incorporó senderos arbolados, una pérgola, una glorieta, un lago artificial y una gran pajarera. El establecimiento también tenía aserradero, usina y panadería, por lo que funcionaba como un pequeño pueblo autosuficiente.
Durante ese período se construyó la Capilla del Sagrado Corazón, diseñada por los arquitectos Togneri y Raúl Fitte hacia 1914. El edificio tenía vitrales, puerta de roble, techo de pizarra francesa, campana de bronce y característicos arcos ojivales.
El insólito zoológico privado con un oso polar
Una de las historias más sorprendentes de Montelén está relacionada con el zoológico privado de los Salaberry. La familia instaló enormes jaulas y llevó animales exóticos para sorprender a sus invitados.
Allí convivieron aves, leones africanos y un oso proveniente del Ártico, mencionado en diversos relatos como una osa polar.

Mantener vivo al animal en el clima bonaerense era un desafío. Según las reconstrucciones históricas, fue necesario instalar una fábrica de hielo especialmente destinada a aliviar las altas temperaturas que debía soportar el oso.

El zoológico también quedó marcado por una tragedia. Una niña vinculada al cuidador fue atacada por un león y murió como consecuencia de las heridas. Aunque las versiones presentan diferencias, el episodio provocó el desmantelamiento del lugar y el traslado de los animales.
Con los años, la tragedia dio origen a la leyenda del fantasma de una niña que aparecería cerca de la capilla. No existen pruebas de esas manifestaciones, pero el relato continúa formando parte de la tradición oral de Montelén.
El creador de Geniol y el nacimiento de Montelén
Los problemas económicos terminaron con la etapa de esplendor de los Salaberry. En 1942, la propiedad fue comprada por Francisco Suárez Zabala, bioquímico y empresario reconocido por haber creado Geniol.
Suárez Zabala rebautizó el establecimiento como Montelén, un nombre relacionado con las palabras “monte” y “leña”. Bajo su administración se desarrollaron actividades de apicultura, producción lechera, exportación de miel y viverismo.
La estancia llegó a contar con uno de los viveros más importantes del país y mantuvo una destacada actividad productiva durante varias décadas.
El tornado que dejó una capilla en ruinas
Un violento tornado golpeó la zona durante la década de 1970 y destruyó gran parte de la capilla y de la escuela. Mientras algunas fuentes sitúan el temporal en 1973, otras lo ubican el 5 de enero de 1974.

Una de las pocas estructuras que consiguió resistir fue el célebre molino de seis patas. Construido con hierro forjado y remaches, tiene cerca de 30 metros de altura y abastecía de agua a la escuela y a la capilla.
El molino fue realizado bajo la supervisión de Domingo Noceti, sobre un diseño atribuido a Gustave Eiffel. Su particular base hexagonal habría resultado fundamental para soportar la fuerza del tornado.
Cómo visitar la Estancia Montelén
Actualmente, Montelén es una propiedad privada, aunque parte de su patrimonio puede conocerse mediante visitas guiadas.
El recorrido incluye las ruinas de la Capilla del Sagrado Corazón, la antigua escuela, el molino de seis patas y el bosque que rodea las construcciones. La entrada se encuentra frente a la estación de Máximo Fernández y el paseo dura aproximadamente una hora.
Como el acceso final es por caminos de tierra, se recomienda consultar previamente el estado del trayecto y verificar los horarios.
Montelén permanece como una cápsula del tiempo en plena pampa bonaerense. Sus ruinas conservan la memoria de Facundo Quiroga, los jardines de Carlos Thays y una época en la que leones y osos polares convivieron en uno de los establecimientos rurales más extraordinarios de la provincia.

















