
Santa Cruz avanza con la recuperación del ramal ferroviario entre Jaramillo y Fitz Roy. El proyecto busca rescatar una traza centenaria, cerrada desde 1978, y convertirla en un nuevo atractivo turístico y productivo del sur argentino.
En medio de la inmensidad de la estepa patagónica, un antiguo tren se prepara para volver a circular después de casi medio siglo. La provincia de Santa Cruz puso en marcha la recuperación del tramo ferroviario que conecta Jaramillo con Fitz Roy, dos localidades separadas por apenas 19 kilómetros y estrechamente vinculadas con la historia del ferrocarril.
La iniciativa no se limitará a reparar vías y estaciones. El plan combina turismo, producción, empleo, patrimonio e identidad, con la intención de devolverle movimiento a una infraestructura que resultó fundamental para el crecimiento del norte santacruceño.
Cómo será la recuperación del tren Jaramillo-Fitz Roy
La primera etapa del proyecto contempla una inversión de $497 millones para realizar el relevamiento integral de la traza, acondicionar la infraestructura y recuperar el histórico vagón comedor P-111, una de las piezas más representativas del patrimonio ferroviario provincial.
Los equipos técnicos deberán analizar el estado de los rieles, las estaciones y los diferentes sectores del recorrido. Las tareas serán articuladas por la Subsecretaría de Transporte, Yacimientos Carboníferos Río Turbio y las autoridades turísticas de Santa Cruz.
Como parte de las primeras evaluaciones, se utilizó un vehículo bivial, una camioneta especialmente adaptada para desplazarse sobre las vías. La prueba permitió comprobar las condiciones iniciales del trazado y dejó una imagen cargada de emoción: los rieles no recibían circulación operativa desde 1978.
El ambicioso proyecto que buscaba unir el mar con la cordillera
La historia de este ferrocarril comenzó a principios del siglo XX. La Ley 5559 de Fomento de los Territorios Nacionales, sancionada en 1908, promovió la construcción de una extensa red estatal destinada a poblar, conectar y desarrollar económicamente la Patagonia.
El proyecto original pretendía unir Puerto Deseado con la región cordillerana y llegar hasta el lago Nahuel Huapi. Se trataba de un ambicioso corredor ferroviario que comunicaría el océano Atlántico con el interior patagónico.

Las obras comenzaron en mayo de 1909 bajo la dirección del ingeniero Juan A. Briano. Rieles, locomotoras, herramientas, madera y otros materiales debieron llegar en barco hasta Puerto Deseado. Desde allí fueron trasladados por trabajadores que construyeron estaciones, talleres y puentes en condiciones climáticas extremas.
La línea finalmente alcanzó Las Heras y llegó a contar con aproximadamente 283 kilómetros de vías. Sin embargo, la Primera Guerra Mundial, la falta de fondos y diferentes dificultades económicas impidieron completar el trazado original hasta la cordillera.
El tren que hizo crecer a los pueblos de Santa Cruz
Durante décadas, el ferrocarril transportó pasajeros, encomiendas, ganado y mercaderías. También favoreció la instalación de comercios y el crecimiento de poblaciones alrededor de las estaciones.
El servicio era especialmente importante en una región caracterizada por las enormes distancias y la escasa infraestructura vial. El tren conectaba a los habitantes del interior con Puerto Deseado y facilitaba la salida de la producción ganadera.
Pero todo cambió el 15 de enero de 1978, cuando la línea fue clausurada durante la última dictadura militar. Desde entonces, varios sectores quedaron abandonados y el servicio ferroviario regular nunca volvió a funcionar.
La relación del ramal con la Patagonia Rebelde
La traza posee una fuerte conexión con las huelgas rurales de 1921, conocidas como la Patagonia Rebelde. Jaramillo fue uno de los escenarios de aquellos acontecimientos y está relacionado con la historia de José Font, más conocido como “Facón Grande”, uno de los referentes de los trabajadores rurales.

En la actualidad, Jaramillo y Fitz Roy forman parte de un circuito histórico que conserva estaciones restauradas, museos de sitio, antiguas construcciones de chapa y madera, y casas de piedra levantadas por picapedreros durante los primeros años del siglo XX.
La recuperación del tren permitirá fortalecer ese recorrido y ofrecer una forma diferente de conocer la Patagonia: a través de sus paisajes, pero también de las historias de sus trabajadores y pobladores.
Un nuevo atractivo turístico para la Patagonia
Jaramillo y Fitz Roy ofrecen acceso a lugares como la bahía Mazaredo, el Museo Temático de la Era del Hielo y el Parque Nacional Bosques Petrificados de Jaramillo, donde se conservan restos de antiguos bosques de araucarias.
El futuro corredor ferroviario podría integrar estos atractivos dentro de una propuesta turística única. Los visitantes tendrían la posibilidad de recorrer la estepa sobre las vías históricas, conocer estaciones centenarias y acercarse a la memoria de la Patagonia Rebelde.
Además, el proyecto podría generar oportunidades laborales en áreas como mantenimiento, operación ferroviaria, gastronomía, turismo y restauración patrimonial.
El regreso más esperado después de 48 años
La recuperación todavía dependerá de evaluaciones técnicas, nuevas obras y la continuidad de las inversiones. Por el momento, no representa el restablecimiento inmediato de un servicio regular de pasajeros en toda la antigua línea Puerto Deseado-Las Heras.
Sin embargo, el primer paso ya fue dado. Después de 48 años, un vehículo volvió a desplazarse sobre los viejos rieles. Si las próximas etapas se completan, Jaramillo y Fitz Roy podrían protagonizar uno de los regresos ferroviarios más simbólicos de la Patagonia argentina.




















