
En el extremo noreste de la provincia de Santa Fe, allí donde el río Paraná despliega una intrincada red de riachos e islas, se extiende un territorio mágico de 492.000 hectáreas: el humedal Jaaukanigás.
Su nombre significa “Gente del Agua” en la lengua de los Abipones, habitantes originarios de la zona. Y su paisaje le rinde homenaje, ya que se trata de uno de los humedales mejor conservados con sus bosques en galería, pastizales, plantas acuáticas y gran cantidad de mamíferos, aves e insectos, ideal para los amantes del ecoturismo y la observación de fauna.
Legado ancestral y patrimonio cultural
Visitar Jaaukanigás es adentrarse en una geografía donde la historia humana y el paisaje acuático caminaron de la mano durante milenios. El legado de sus antiguos habitantes aún permanece en el territorio. En la zona se han hallado restos del patrimonio arqueológico regional, como urnas funerarias, vestigios de asentamientos milenarios y antiguos artefactos de pesca.
Gran parte de la memoria histórica de este pueblo, así como la fascinante descripción de su adaptación al entorno del Paraná, se exhibe en el Museo Arqueológico de Reconquista, ciudad cabecera del norte Santafesino, desde donde se inicia el recorrido hacia Jaaukanigás.
Allí el historiador Hernán Agustini cuenta las historias de los pueblos ancestrales que vivían, defendían y se identificaban con el río.


Un tesoro de biodiversidad con reconocimiento internacional
Jaaukanigás alberga una asombrosa variedad vegetal y animal favorecida por el clima subtropical húmedo. En cuanto a su flora, predominan los frondosos bosques de galería, pastizales húmedos, embalsados y densos pajonales de camalotes, repollitos de agua, timbó, curupí, lapacho rosa, sauces criollos y palmeras caranday.
Su fauna es igualmente exuberante. Además de especies vulnerables como el aguará guazú y el ciervo de los pantanos, habitan allí: yacarés (negro y overo), monos carayá, carpinchos, lobitos de río y curiyús.
Para los aficionados al avistaje de aves, Jaaukanigás alberga más de 300 especies, incluyendo garzas, chajás, espátulas rosadas y diversos martines pescadores, mientras que bajo las aguas del Paraná nadan dorados, surubíes, pacúes y sábalos.



Por su asombrosa variedad biológica y grado de conservación, este corredor natural fue designado como Sitio Ramsar en 2001, un sello que reconoce internacionalmente a los humedales de importancia estratégica.
Creación del área protegida y avance legislativo
Para garantizar la conservación de este corredor biológico, a inicios de 2023 se impulsó formalmente en la Legislatura de Santa Fe el proyecto para constituir el Parque Provincial y Reserva Hídrica Jaaukanigás.
La iniciativa busca acceder a fondos internacionales para la expansión de áreas protegidas y diversificar las actividades existentes en la zona como ganadería y pesca artesanal, sumando el turismo rural y la investigación científica. En tanto, la Reserva Hídrica protegerá las áreas de cría de diversas especies de peces, beneficiando la pesca artesanal y deportiva.
Actualmente, el proyecto de Ley se encuentra en discusión en el Parlamento santafesino.


Cómo llegar y qué hacer en Jaaukanigás: aventura y ecoturismo
Las principales puertas de acceso a Jaaukanigás son las ciudades de Reconquista, Villa Ocampo y Las Toscas, ubicadas sobre la Ruta Nacional 11 (o conectadas por la RP 1). Desde la ciudad de Santa Fe o Resistencia, la RN 11 es la vía asfaltada directa hacia los centros receptivos.
El acceso al área protegida se encuentra a unos 12 kilómetros del puerto de Reconquista, parte de los cuales son por camino de tierra. Una vez enla ”Vuelta del Correntoso”, Javier Albrecht, pescador y baqueano de la zona, administra con su familia las lanchas que cruzan a los visitantes a “la isla”. Allí se puede permanecer una o dos horas, recorriendo distintos senderos señalizados, y luego hacer una navegación por el río.
En la isla hay un pequeño complejo de cabañas y un salón de usos múltiples utilizado por el club náutico y de pescadores. Desde allí arrancan los senderos que se adentran en los pastizales y el bosque en galería. Con frecuencia, familias de monos carayás se asoman y reciben a los visitantes con su algarabía de aullidos, a modo de bienvenida y alerta porque se está ingresando a su territorio.
No son los únicos animales que lo habitan. Si el viajero tiene suerte y está atento, podrá observar carpinchos, yacarés overos, víboras constrictoras y cientos de pájaros y mariposas.


Actividades en Jaaukanigás
- Excursiones náuticas y canotaje: navegación guiada en lancha, kayak o canoa por arroyos, riachos y lagunas internas para contemplar el paisaje isleño desde el agua.
- Senderismo y safaris fotográficos: caminatas por senderos de interpretación e islas continentales para observación de monos, aves y flora autóctona.
- Turismo comunitario y cultural: recorridos históricos que combinan la gastronomía regional a base de pescado de río con el contacto con pobladores locales, artesanos y saberes ancestrales Abipones.
En tiempos donde el avance de las ciudades con su ritmo acelerado, sus calles de asfalto, torres de cemento gris, y el ruido ensordecedor de transeúntes y motores, Jaaukanigás es un faro que invita a los viajeros reconectarse con la naturaleza, y sus vibrantes colores y sonidos.






















