
A simple vista, la avenida de los Constituyentes puede parecer una arteria más dentro del extenso mapa porteño. Colectivos, comercios, automóviles y cruces ferroviarios forman parte de su paisaje habitual. Pero su recorrido guarda una historia mucho más profunda: su antecedente se remonta al reparto de tierras realizado después de la fundación definitiva de Buenos Aires.
Actualmente, la avenida comienza en Warnes, en el barrio de La Paternal, y avanza hacia el norte hasta cruzar la avenida General Paz. Dentro de la Ciudad pasa por cinco barrios: La Paternal, Agronomía, Parque Chas, Villa Pueyrredón y Villa Urquiza.
Después continúa hacia la provincia de Buenos Aires, donde funciona como límite entre los partidos de General San Martín y Vicente López.
El origen colonial de la avenida de los Constituyentes
Para conocer el origen de esta avenida hay que retroceder hasta 1580, cuando Juan de Garay realizó la segunda y definitiva fundación de Buenos Aires. Luego de establecer el núcleo urbano, se repartieron extensos terrenos destinados a chacras y actividades productivas.

Entre esas parcelas debían existir diferentes caminos que facilitaran la circulación y permitieran reconocer los límites de las propiedades. Uno de ellos era el denominado Camino del Fondo de la Legua, una antigua huella que corría por la parte posterior de las chacras ubicadas al norte de la ciudad.
Aquel trazado colonial habría seguido sectores ocupados actualmente por la avenida de los Constituyentes y por la avenida bonaerense Fondo de la Legua.
Mientras el camino más cercano al Río de la Plata era conocido como Camino de Santa Fe o Camino del Bajo, el del Fondo de la Legua se encontraba mucho más alejado de la costa. Entre ambos también aparecieron otros recorridos utilizados por jinetes y carreteros.
De camino rural a frontera de Belgrano
Durante siglos, el área atravesada por la actual avenida estuvo formada principalmente por chacras, quintas y terrenos rurales. La expansión de Buenos Aires modificó lentamente ese paisaje, especialmente durante el siglo XIX, cuando comenzaron a consolidarse nuevos poblados lejos del centro histórico.
A fines de ese siglo, la avenida funcionó como uno de los límites del antiguo partido de Belgrano, un distrito bonaerense que luego fue incorporado a la Capital Federal.
Así, el viejo sendero que separaba campos terminó convertido en una importante arteria urbana. Su transformación también refleja el crecimiento de Buenos Aires: donde antes circulaban carretas, hoy pasan miles de vehículos y numerosas líneas de colectivos.
Por qué homenajea a los constituyentes de 1853
El nombre de la avenida recuerda a los integrantes del Congreso General Constituyente que sancionó la Constitución Nacional de 1853.
Aquella asamblea se reunió en Santa Fe y redactó el texto que estableció las bases jurídicas e institucionales para la organización del país.

La denominación no homenajea a una sola persona, sino a un conjunto de representantes. Por eso se la llamó “de los Constituyentes”: la avenida recuerda colectivamente a los hombres que debatieron y aprobaron la Constitución de 1853.
Los cinco barrios porteños que atraviesa
Dentro de la Ciudad, la avenida comienza en La Paternal y avanza junto a sectores de Agronomía y Parque Chas. En ese tramo bordea el extenso campus de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires, uno de los grandes espacios verdes y educativos de la zona.
En su recorrido cruza importantes corredores porteños, como las avenidas Francisco Beiró, De los Incas, Olazábal, Monroe y Congreso.

Desde el cruce con La Pampa y Salvador María del Carril, además, establece parte del límite entre Villa Urquiza y Villa Pueyrredón. Finalmente llega a la General Paz y continúa en la provincia sin cambiar de nombre.
La avenida también mantiene una estrecha relación con el ferrocarril. Cerca de su nacimiento atraviesa la traza del Ferrocarril Urquiza, mientras que en Villa Urquiza pasa por el sector correspondiente al Ferrocarril Mitre.
Una avenida que todavía marca fronteras
Aunque Buenos Aires cambió por completo desde la época colonial, la avenida sigue cumpliendo una función que la acompaña desde sus orígenes: establecer divisiones territoriales.

Dentro de la Capital separa parcialmente a Villa Urquiza de Villa Pueyrredón. Después de atravesar la General Paz, marca el límite entre San Martín y Vicente López.
La avenida de los Constituyentes es, entonces, mucho más que una vía de comunicación. Nació como un camino rural, fue frontera de un antiguo partido, acompañó la expansión de Buenos Aires y recibió un nombre relacionado con la organización constitucional de la Argentina.
Casi 450 años después de aquellos primeros repartos de tierras, continúa conectando barrios y marcando límites, ahora entre edificios, comercios, trenes y un tránsito que nunca parece detenerse.

















