
Para escapar del ruido de la ciudad no siempre es necesario recorrer grandes distancias. A solo dos horas de CABA se encuentra General Belgrano, una localidad bonaerense en la que conviven antiguas casonas, calles arboladas, tradiciones rurales y algunos de los paisajes más atractivos de la región.
Aunque muchos viajeros la conocen por sus aguas termales, el destino también conserva una historia vinculada con el ferrocarril, la actividad ganadera y el crecimiento de los pueblos del interior bonaerense. A esto se suman un bosque centenario, museos y una extensa costanera sobre el río Salado.
General Belgrano, el pueblo que nació con la llegada del tren
Antes de convertirse en un distrito independiente, el territorio de General Belgrano perteneció a los partidos de Las Flores y Pila. En aquel entonces, la región estaba formada principalmente por grandes campos y establecimientos dedicados a la producción agropecuaria.

La llegada del ferrocarril marcó un momento decisivo. La estación Salado facilitó el traslado de personas y productos, mientras que a su alrededor comenzaron a instalarse viviendas, comercios y servicios.
Finalmente, el 1º de agosto de 1891 se creó oficialmente el partido de General Belgrano. Su nombre fue elegido en homenaje a Manuel Belgrano, abogado, economista, protagonista de la independencia y creador de la bandera argentina.
Con el crecimiento de la población, la localidad fue construyendo una identidad ligada al campo. Ese pasado permanece presente en las herramientas, fotografías, documentos y edificios antiguos conservados por la comunidad.
Un recorrido por las construcciones históricas
Una caminata por el centro permite conocer algunos de los sitios emblemáticos de General Belgrano. Entre ellos se encuentran la Parroquia Inmaculada Concepción, el Cine Teatro Español y el Museo Histórico Municipal Alfredo Múlgura.
El museo funciona en un edificio levantado hacia finales del siglo XIX, donde antiguamente estuvo ubicada la panadería El Cañón. Su colección surgió gracias a los objetos reunidos y posteriormente donados por Alfredo Múlgura.
En sus salas se exhiben fósiles, documentos, herramientas agrícolas, arados y elementos utilizados durante las esquilas. También cuenta con espacios dedicados a Manuel Belgrano y a los excombatientes de Malvinas.
La visita ofrece una mirada sobre la vida cotidiana del pasado y permite comprender cómo trabajaban las primeras familias que se instalaron en la región.
El Bosque Encantado y una casona construida en 1870
A unos 13 kilómetros del centro se encuentra el Bosque Encantado, uno de los atractivos más sorprendentes del destino. Está ubicado en el paraje Colonia El Salado y ocupa más de 23 hectáreas.

El lugar reúne más de cincuenta especies de árboles, algunas con más de cien años de antigüedad. Entre sus senderos aparecen robles, magnolias, laureles, acacias, eucaliptos y un antiguo ginkgo biloba.
En medio del bosque se conserva una casona construida en 1870, donde actualmente funciona el Museo de las Estancias. Sus nueve salas guardan herramientas, muebles y fotografías relacionados con la estancia Santa Narcisa y otros establecimientos rurales.

El recorrido reconstruye cómo era la vida de los trabajadores de campo hacia finales del siglo XIX. Además, permite descubrir las costumbres, tareas y formas de producción que marcaron el desarrollo de la zona.
Termas, balnearios y atardeceres junto al río Salado
Otro de los grandes protagonistas de General Belgrano es el río Salado. Su costanera conecta el Balneario Viejo con el Balneario Nuevo y ofrece espacios para caminar, descansar, pescar o compartir un almuerzo al aire libre.
La zona cuenta con sectores deportivos, parrillas, confiterías, camping y espacios recreativos. Al caer la tarde, el reflejo del sol sobre el agua crea una de las postales más buscadas por los visitantes.

La ciudad también posee un parque termal alimentado por aguas que emergen a aproximadamente 41 grados, desde una perforación cercana a los mil metros de profundidad.
El complejo dispone de piscinas cubiertas y semicubiertas con distintas temperaturas. Esta propuesta convierte a General Belgrano en un destino para visitar durante todo el año, incluso en los meses más fríos.
Cómo llegar desde CABA
General Belgrano se encuentra a unos 160 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires. El trayecto en auto demora aproximadamente dos horas, aunque puede variar según el tránsito y el punto de partida.
Una de las alternativas es avanzar por la Autopista Buenos Aires-La Plata, continuar por la Autovía 2 y tomar la Ruta Provincial 29. También es posible acceder mediante la Ruta Provincial 41.
Con un bosque centenario, construcciones históricas, termas y paisajes junto al río, General Belgrano reúne naturaleza, descanso y memoria rural. Una escapada diferente para viajar al pasado sin alejarse demasiado de CABA.


















