
Una ola de dimensiones extraordinarias quedó registrada desde el espacio gracias a la tecnología de observación más avanzada desarrollada hasta el momento para el estudio de los océanos. El fenómeno, generado por una poderosa tormenta tropical en el Pacífico Norte, alcanzó una altura de 19,7 metros y se convirtió en una de las mayores olas medidas por satélite en mar abierto.
El hallazgo fue realizado por el satélite SWOT (Surface Water and Ocean Topography), una misión conjunta de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) y la agencia espacial francesa CNES diseñada para monitorear la superficie de océanos, lagos y ríos con un nivel de precisión sin precedentes.

La observación fue presentada en una investigación liderada por el oceanógrafo Fabrice Ardhuin, integrante del Laboratorio de Oceanografía Física y Espacial de Francia, cuyos resultados fueron publicados en septiembre de 2025 en la revista científica estadounidense PNAS.
Una ola de casi 20 metros captada desde el espacio
Durante su recorrido orbital, el satélite pasó sobre una intensa tormenta tropical denominada Eddie, que se desarrollaba en el Pacífico Norte. Gracias a sus avanzados instrumentos de medición, SWOT logró registrar una altura significativa de ola de 19,7 metros, equivalente a la de un edificio de aproximadamente seis pisos.
Aunque desde principios de la década de 1990 otros satélites han monitoreado el comportamiento de los océanos, los especialistas destacan que pocas veces se había logrado documentar con tanta precisión una ola de semejante magnitud en pleno mar abierto.

Los investigadores aclaran que este registro no implica necesariamente que se trate de la ola más alta que haya existido, sino de una de las mayores captadas directamente por instrumentos espaciales en el momento exacto de su formación.
El sorprendente viaje de una tormenta a través del planeta
Sin embargo, para los científicos, el aspecto más llamativo del descubrimiento no fue únicamente el tamaño de la ola. Los análisis realizados posteriormente revelaron que la energía generada por la tormenta Eddie continuó desplazándose mucho después de que el sistema meteorológico comenzara a debilitarse. Las olas se transformaron en marejadas capaces de recorrer enormes distancias a través de distintos océanos.
Según los datos recopilados por los investigadores, esa energía viajó cerca de 24.000 kilómetros, una distancia equivalente a más de la mitad de la circunferencia terrestre. El recorrido comenzó en el Pacífico Norte, atravesó amplias zonas oceánicas, cruzó el Paso Drake (el sector marítimo que separa Sudamérica de la Antártida) y finalmente llegó hasta regiones del Atlántico tropical.

SWOT, el satélite que revoluciona el estudio de los océanos
El satélite SWOT fue concebido para ofrecer una visión mucho más detallada de la dinámica del agua en la Tierra. A diferencia de misiones anteriores, su tecnología permite medir no solo el nivel de la superficie oceánica, sino también la dirección de las olas, su estructura y la forma en que transportan energía alrededor del planeta.
Gracias a estas capacidades, los investigadores pueden comprender mejor fenómenos vinculados con tormentas, corrientes marinas, marejadas y cambios climáticos. La información obtenida también resulta clave para mejorar los modelos de predicción oceánica y meteorológica utilizados por gobiernos, organismos científicos y empresas relacionadas con actividades marítimas.

¿Por qué estas olas representan un riesgo para la navegación?
Más allá del interés científico, las olas extremas constituyen una amenaza concreta para numerosas actividades humanas. Fenómenos de esta magnitud pueden afectar a buques mercantes, embarcaciones pesqueras, plataformas de extracción energética, instalaciones portuarias e incluso cables submarinos encargados de transportar gran parte del tráfico mundial de internet.
Por este motivo, los expertos consideran fundamental mejorar la capacidad de monitoreo y detección temprana de estos eventos. Comprender dónde se generan, cómo evolucionan y cuáles son sus trayectorias permite optimizar las rutas marítimas, fortalecer los sistemas de alerta y desarrollar infraestructuras capaces de resistir condiciones oceánicas cada vez más extremas.
El registro obtenido por SWOT representa un avance significativo en esa dirección y confirma el papel cada vez más importante de los satélites en el estudio de los océanos y la prevención de riesgos asociados a los fenómenos naturales de gran escala.













