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¿Hay riesgo de terremoto en Buenos Aires?: qué dice el mapa sísmico y cuáles son las provincias con mayor riesgo

El Instituto Nacional de Prevención Sísmica actualizó el mapa de peligrosidad sísmica de Argentina y detalló cuáles son las provincias más expuestas.

El mapa sísmico argentino.
El mapa sísmico argentino. Foto: Imagen generada con IA por Canal 26
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La idea de un terremoto en Buenos Aires suele sonar lejana, casi improbable, porque la región no forma parte del imaginario sísmico argentino. Sin embargo, el mapa oficial de peligrosidad muestra una realidad más matizada: el riesgo es bajo, pero no inexistente, y los antecedentes obligan a mirar el tema con precisión.

Qué dice el mapa sísmico sobre Buenos Aires

El Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES) actualizó el mapa de peligrosidad sísmica de Argentina con un trabajo que incorporó datos sismológicos desde 1471 hasta el 31 de diciembre de 2019. El organismo explica que el nuevo mapa estima, de manera estadística, las aceleraciones o intensidades máximas del movimiento del suelo que podrían registrarse en distintos puntos del país.

En ese esquema, Buenos Aires aparece entre las regiones de menor peligrosidad. Eso significa que la probabilidad de movimientos fuertes es mucho más baja que en Cuyo o en sectores del NOA, pero no equivale a una inmunidad total.

La diferencia es importante: el mapa no predice cuándo ocurrirá un sismo, sino que permite evaluar qué nivel de movimiento podría esperarse a largo plazo.

¿Hay riesgo de terremoto en Buenos Aires?:
El mapa sísmico argentino ubica a Buenos Aires entre las zonas de menor peligrosidad, mientras que San Juan y Mendoza concentran el mayor riesgo del país. Foto: INPRES

Los antecedentes que muestran que Buenos Aires también puede temblar

El caso más cercano ocurrió el 30 de noviembre de 2018, cuando un sismo de magnitud 3,8 fue percibido en sectores del Área Metropolitana de Buenos Aires. Según el registro, el epicentro se ubicó a unos 32 kilómetros al sur de la Ciudad de Buenos Aires y a 50 kilómetros al oeste de La Plata, con una profundidad de 25 kilómetros.

El movimiento no causó daños relevantes, pero dejó una señal clara para los especialistas: incluso en una zona de baja peligrosidad, pueden producirse temblores. También existe un antecedente histórico más antiguo, el terremoto del 5 de junio de 1888, que afectó zonas de la costa del Río de la Plata, incluidas Buenos Aires y Montevideo.

La explicación está en la dinámica interna de la corteza terrestre. La mayor actividad sísmica argentina se relaciona con la interacción entre la placa de Nazca y la Sudamericana, lo que concentra los eventos más importantes en la franja cordillerana. Aun así, las tensiones pueden transmitirse hacia el interior continental y generar sismos intraplaca, menos frecuentes, pero posibles lejos de los Andes.

Las provincias más expuestas en Argentina

Las zonas de mayor peligrosidad siguen ubicándose en el oeste del país. De acuerdo con el esquema del INPRES, la Zona 4, considerada de peligrosidad muy elevada, comprende el sur de San Juan y el norte de Mendoza, incluidas áreas urbanas densamente pobladas. Allí las normas de construcción sismorresistente son mucho más estrictas que en regiones de menor amenaza.

Después aparecen áreas de peligrosidad elevada o moderada, que incluyen sectores de Mendoza, San Juan, La Rioja, San Luis, Catamarca, Salta, Jujuy, Tucumán, Córdoba y Tierra del Fuego. En cambio, gran parte del este argentino y la Región Pampeana se ubican en niveles reducidos o muy reducidos.

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El punto clave es distinguir peligrosidad de riesgo. Una zona puede tener baja probabilidad de sismos intensos, pero una enorme exposición por la cantidad de habitantes, edificios, servicios e infraestructura concentrada. Por eso, aunque Buenos Aires no sea comparable con San Juan o Mendoza, cualquier temblor cerca del AMBA merece análisis por la escala urbana de la región.

En definitiva, no hay evidencia que indique una amenaza inmediata de un gran terremoto en Buenos Aires ni la ciencia permite anticipar fecha, hora y lugar de un evento sísmico. Lo que sí muestran el mapa y los antecedentes es que el territorio bonaerense no está completamente al margen de estos fenómenos.

La pregunta, entonces, no es si Buenos Aires está por vivir un terremoto, sino cómo entender su nivel real de exposición sin caer en alarmas ni en falsas certezas.

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