La FIFA abrió oficialmente la puerta a una modificación que podría cambiar para siempre la historia de los Mundiales. De cara a la Copa del Mundo 2030, el organismo analiza la posibilidad de ampliar el torneo de 48 a 64 equipos, una idea impulsada desde Sudamérica y vinculada directamente con el carácter centenario de la competencia.
La novedad no es menor: el Mundial 2030 ya será una edición inédita por su organización en seis países y tres continentes. España, Portugal y Marruecos serán los anfitriones principales, mientras que Argentina, Uruguay y Paraguay recibirán partidos especiales en homenaje a los 100 años de la primera Copa del Mundo, disputada en Uruguay en 1930.
FIFA analiza crear una agencia independiente para estudiar el impacto
Según la comunicación enviada a las asociaciones miembro, FIFA desea nombrar una agencia independiente para evaluar si una expansión del Mundial impactaría en el modelo del torneo y en el ecosistema global del fútbol. La primera instancia de tratamiento para avanzar con esa agencia está prevista para el 14 de agosto, de acuerdo con la información publicada por Doble Amarilla.
El objetivo sería medir con mayor profundidad las consecuencias deportivas, logísticas, comerciales y organizativas de un Mundial con 64 selecciones. No se trata todavía de una aprobación definitiva, sino de un paso formal para analizar una propuesta que viene ganando fuerza después del Mundial 2026, el primero con 48 participantes.
El Mundial 2030, entre la celebración centenaria y una expansión sin precedentes
La Copa del Mundo 2030 ya tiene un peso simbólico enorme. Será la edición que marque el centenario del torneo, exactamente 100 años después de aquel primer campeonato celebrado en Montevideo. Por eso, la participación de Uruguay, Argentina y Paraguay no será decorativa: los tres países sudamericanos tendrán partidos inaugurales o conmemorativos antes de que el torneo continúe en Europa y África.
En ese contexto aparece la propuesta de llevar el certamen a 64 equipos, presentada como una manera de convertir la edición centenaria en el Mundial más inclusivo de la historia. La idea fue impulsada por dirigentes de CONMEBOL y luego quedó instalada dentro del debate internacional, aunque FIFA todavía no confirmó ningún cambio de formato.
Qué cambiaría si el Mundial pasa de 48 a 64 equipos
Una Copa del Mundo con 64 selecciones implicaría una transformación profunda. El salto sería de 48 a 64 participantes, lo que obligaría a rediseñar el calendario, la fase de grupos, los cruces eliminatorios, las sedes y los tiempos de recuperación entre partidos. Algunos reportes estiman que un torneo de ese tamaño podría requerir hasta 128 encuentros, frente a los 104 partidos del formato de 48 equipos.

La ampliación también modificaría el mapa de clasificados por confederación. Más selecciones tendrían acceso al torneo, especialmente desde regiones que históricamente contaron con menos plazas. Para sus defensores, eso permitiría que más países sueñen con jugar un Mundial; para los críticos, podría afectar el nivel competitivo y reducir el valor de las Eliminatorias.
Infantino ya había dejado abierta la puerta
Gianni Infantino, presidente de FIFA, ya había señalado públicamente que el tema sería examinado y discutido después del Mundial 2026. En sus declaraciones, defendió la expansión del fútbol global y remarcó que cada continente mostró crecimiento competitivo, argumento que fortalece la idea de abrir más cupos para selecciones emergentes.
Sin embargo, el debate promete ser intenso. Federaciones, ligas, confederaciones, clubes y jugadores deberán evaluar si un calendario más cargado es viable. La logística de un Mundial repartido entre Sudamérica, Europa y África ya representa un desafío enorme; sumar más equipos podría elevar todavía más la complejidad organizativa.
Las dudas que deberá resolver FIFA antes de tomar una decisión
El estudio independiente aparece como una herramienta clave para evitar una decisión apresurada. FIFA deberá analizar si el crecimiento a 64 equipos mejora el espectáculo o si, por el contrario, puede generar problemas de calendario, desgaste físico, traslados excesivos y una posible pérdida de competitividad en la primera fase.
También habrá que definir cómo quedarían las plazas por confederación, qué países absorberían más partidos, si Sudamérica recibiría mayor protagonismo y cómo se adaptarían los derechos de televisión, sponsors, venta de entradas y operación de estadios. En una Copa del Mundo que ya tendrá seis anfitriones oficiales, cualquier modificación obliga a revisar toda la arquitectura del torneo.
















