El fútbol tal y como es conocido podría estar a punto de cambiar. Este jueves, la Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol (UEFA, por sus siglas en inglés) anunció que sus 55 selecciones no jugarán las competencias de la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA), ente madre del deporte. Esta decisión lleva consigo un trasfondo marcado por el negocio y el poder, con Gianni Infantino como principal protagonista y diversos actores como Donald Trump.
La decisión de la UEFA se da como respuesta al plan del máximo organismo de crear la FIFA Forward Enterprise (FFE), una filial comercial para transferir la explotación de sus eventos, incluido el Mundial, a capitales privados.
¿Qué pasa entre FIFA y UEFA?: el origen del conflicto
La entidad presidida por Gianni Infantino explicó mediante un comunicado que, en caso de salir adelante, la iniciativa destinaría unos 20 millones de dólares por asociación en financiación excepcional e inmediata para proyectos especiales del nuevo Programa FIFA Fast-Forward (FFFP) y otros 20 millones por asociación en fondos del programa Forward para el periodo 2027-2030 (actualmente presupuestado en 8 millones de dólares).
“Esto se lograría a través de FIFA Forward Enterprise (FFE), una nueva filial propiedad de la FIFA y controlada por esta, que consolidará las operaciones comerciales y de eventos de la organización. La FIFA conservará el control exclusivo de FFE, así como la autoridad única sobre la gobernanza del fútbol, las competiciones, el calendario de partidos y todas las decisiones reglamentarias y deportivas”, indicó el organismo.
También aseguró que la FFE recaudará hasta 4.200 millones de dólares a finales de este año para financiar el FFFP, basándose en una valoración inicial de capital de USD20.000 millones, “mediante la selección cuidadosa de inversores a largo plazo que adquirirán participaciones minoritarias y sin control de gestión en FFE”.
“Todos los beneficios netos de FFE se reinvertirán íntegramente en el fútbol a nivel mundial”, añadió la FIFA, que añadió que está estudiando la posibilidad de fusionar sus derechos comerciales (retransmisión, patrocinios, entradas y licencias) con la gestión operativa de sus torneos a través de la creación de la FFE.
Antes de desplazarse a Marruecos para asistir al 27 aniversario de la coronación del rey Mohamed VI, Infantino se dirigió a través de un vídeo a las 211 federaciones de la FIFA para invitarlas a tomar una decisión de forma democrática. “La decisión les pertenece. Es su oportunidad de avanzar si una mayoría lo decide”, apuntó.
La amenaza de la UEFA y el repudio del mundo fútbol
Diversas organizaciones, federaciones y dirigentes del fútbol internacional manifestaron su preocupación por la falta de transparencia e información en torno al proyecto FFE.
La UEFA fue la primera en cuestionar el plan, al advertir que la entidad estaría cruzando una línea que “nunca se debería cruzar” y remarcar que el fútbol no le pertenece a ningún organismo para ser vendido. Además, anunció que “sus 55 asociaciones no participarán en las competiciones organizadas por la FIFA”, entre ellas el Mundial de fútbol tanto masculino como femenino.
Luego se sumaron CONCACAF, la Confederación Asiática, la Federación Inglesa y la Federación Francesa, que criticaron no haber sido consultadas y reclamaron mayor gobernanza, transparencia y participación en una decisión de semejante impacto.
También hubo críticas de figuras políticas y del fútbol, como Glenn Micallef, Javier Tebas y Joseph Blatter, quienes apuntaron contra la mezcla de poder, dinero y política alrededor de FIFA e Infantino. A su vez, organizaciones de clubes europeos como la EFC y la UEC expresaron inquietud por la falta de consulta previa y defendieron que el Mundial no debe ser tratado como un activo comercial cualquiera, sino como una institución deportiva construida colectivamente durante generaciones.
¿Se puede cancelar el Mundial 2030?
El anuncio de la UEFA genera dudas sobre el futuro del Mundial 2030, el cual dos federaciones europeas, España y Portugal (junto a Marruecos), deben empezar a preparar junto a la FIFA.
Además su reciente título, España debe defender también su candidatura a albergar la final de la próxima Copa del Mundo. El Santiago Bernabéu de Madrid, el Camp Nou de Barcelona y el Hassan II de Casablanca son los estadios propuestos tanto para el partido decisivo como para el inaugural.
El escenario más grave sería que FIFA siga adelante, UEFA no ceda y las selecciones europeas no jueguen. En ese caso, el Mundial 2030 podría disputarse, pero muy debilitado: sin España, Portugal, Francia, Alemania, Inglaterra, Italia, Países Bajos y el resto de Europa, perdería gran parte de su peso deportivo y comercial.
¿Qué rol tiene Donald Trump en el conflicto FIFA-UEFA?
En medio de la polémica aparece el nombre del presidente de Estados Unidos (sede del último Mundial y Copa América) Donald Trump. Si bien no se encuentra como actor formal del proyecto de FIFA (el plan lo impulsa Infantino y debe pasar por los órganos de FIFA), su rol es indirecto y político-familiar.
El principal grupo inversor apuntado para participar en el FIFA Forward Enterprise estaría liderado por Thrive Capital y su filial Thrive Eternal, vinculados a Joshua Kushner, hermano de Jared Kushner, yerno de Trump.
Es por esta conexión que varios críticos ven el proyecto con sospecha, porque conecta a FIFA con el entorno familiar y político del mandatario republicano.
Además, Trump e Infantino vienen mostrando una relación muy cercana, especialmente alrededor del Mundial 2026 en Estados Unidos, México y Canadá, donde se profundizaron los vínculos políticos y personales entre ambos, algo que alimentó las críticas de UEFA y otros sectores sobre posibles conflictos de intereses o falta de transparencia.
















