
El Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires dispuso que las propias instituciones porteñas deberán hacerse cargo de los costos por daños intencionales (grafitis, bancos rotos o daños estructurales) que realicen sus alumanos.
De esta forma, el gobierno porteño dejará de intervenir de forma directa en esos casos, absorbiendo la totalidad de los gastos, para pasar a ser cargo de la cooperadora y la dirección de cada institución.

El dinero deberá salir del presupuesto de la Ciudad y del Fondo Único Descentralizado de Educación (FUDE), que se articula con las cooperadoras escolares.
El punto es que, hasta ahora, esos fondos no se destinaban a reparar daños en los establecimientos, sino a cubrir otros gastos operativos del día a día.
La medida alcanza a todos los niveles y modalidades educativas, tanto de gestión estatal como privada.

“En algunas escuelas de la Ciudad, y en muchos sistemas educativos del mundo, el cuidado y el mantenimiento del orden y la limpieza es tarea de toda la comunidad educativa. Nos proponemos extender estas prácticas y establecer un marco común para el cuidado de todas nuestras escuelas”, sostuvo la ministra de Educación, Mercedes Miguel.
“Observamos que el hábito del cuidado y el orden, tan presentes en las aulas del jardín de infantes, comienza a cambiar a lo largo de la primaria y, especialmente, en la secundaria. La escuela es el espacio que cientos de miles de estudiantes comparten todos los días y donde incorporan hábitos que los acompañarán durante toda la vida. Por eso, aprender a cuidarla también es parte de su formación”, agregó la funcionaria porteña.
















