
El final de la Supercopa Internacional estuvo cargado de tensión y la ceremonia de premiación no fue la excepción. Mientras los futbolistas de Estudiantes recibían sus medallas por el segundo puesto, hubo una ausencia que no pasó desapercibida: Claudio “Chiqui” Tapia no estaba presente en el escenario.
El presidente de la AFA apareció recién después de que finalizara la entrega de las medallas al plantel del Pincha. Tapia sí participó posteriormente de la premiación de los árbitros y se acercó a felicitar a Rosario Central por la obtención del título.
La situación generó una particular reacción entre los jugadores de Estudiantes. Cuando las cámaras captaron el momento, los futbolistas comenzaron a aplaudir, en un gesto que fue interpretado como irónico y de desaprobación por lo ocurrido durante la ceremonia.
La escena se produjo luego de un partido que ya había terminado envuelto en polémica por las decisiones arbitrales y rápidamente se convirtió en una de las imágenes más comentadas de la noche en Santiago del Estero.
Piñas, empujones y caos: el escandaloso final entre Estudiantes y Rosario Central por la Supercopa Internacional
En el último minuto, Estudiantes fue con todo en busca del descuento y hasta Fernando Muslera fue a cabecear el córner. Central despejó, salió disparado de contra y Julián Fernández marcó un golazo para el 3-1, pero inmediatamente después se desató una pelea entre los jugadores que obligó a frenar el partido, todavía sin el pitazo final de Darío Herrera. El cierre quedó completamente condicionado por los empujones, golpes y corridas entre ambos equipos.
Rosario Central se consagró campeón de la Supercopa Internacional tras derrotar por 3 a 1 a Estudiantes de La Plata. Di María hizo dos goles -uno de tiro libre y otro de penal- y Julián Fernández, mientras que para el Pincha convirtió Castro al minuto de juego. Sin embargo, lo que pasó en el final opacó el desarrollo del partido.
🤬⚠️ SE AGARRARON A PIÑAS EN LA CANCHA DESPUÉS DEL 3-1 DE ROSARIO CENTRAL. pic.twitter.com/ICM9J9taGk https://t.co/4iCoH5E5vZ
— Sudanalytics (@sudanalytics_) September 26, 2026
En la última jugada del encuentro, Estudiantes fue con todos sus jugadores en campo rival en busca del empate. Fernando Muslera había ido a buscar el córner, pero Central consiguió despejar la pelota y salió rápidamente de contra. En ese avance, Julián Fernández definió con un gran gesto técnico para marcar el 3-1 y sentenciar la final.
Lo que siguió fue inesperado. Mientras los jugadores del conjunto rosarino festejaban el tercer gol, comenzaron los cruces entre los protagonistas. Los empujones dieron paso a insultos y algunos golpes, mientras varios futbolistas intentaban separar a sus compañeros y rivales.
El árbitro Darío Herrera intentó controlar la situación, pero la pelea se desbordó. Los futbolistas comenzaron a correr hacia distintos sectores del campo y parte del conflicto continuó en dirección a los vestuarios, en un cierre que dejó al partido detenido durante varios minutos.
La tensión también alcanzó a los dirigentes de Estudiantes. El presidente Juan Sebastián Verón ingresó al campo de juego junto con otros integrantes de la delegación del Pincha para cuestionar el accionar del arbitraje, en medio de un clima cada vez más caliente.
Mientras los incidentes continuaban, los jugadores de Rosario Central se mantuvieron cerca de uno de los arcos y siguieron con los festejos junto a los hinchas que viajaron hasta Santiago del Estero para acompañar al equipo.

Finalmente, después de varios minutos de interrupción y con los protagonistas ya encaminados hacia los vestuarios, Herrera decretó el final del encuentro. Central se impuso 3-1 y se quedó con la Supercopa Internacional, pero la imagen que quedó de la definición fue la de una final atravesada por el escándalo.
El clima entre Estudiantes y Rosario Central ya llegaba cargado a la definición. La rivalidad se profundizó después de la decisión de reconocer al Canalla como campeón de la Tabla Anual 2025, una medida que generó cuestionamientos desde el club platense y que incluso derivó en el recordado pasillo de espaldas realizado por los jugadores del Pincha.

















