La fiebre mundialista no solo altera las rutinas de millones de argentinos, sino también sus hábitos de consumo. Las compras se concentran en las horas previas a los partidos de la Selección, impulsando las ventas de comida, bebidas, proyectores y productos alusivos, mientras que durante los encuentros la actividad comercial y los pagos digitales registran una fuerte caída.Por: Romina Muscari