A través de una comunicación oficial sobre la Política de Crédito, Capitales Mínimos de las Entidades Financieras y Grandes Exposiciones al Riesgo de Crédito, el Banco Central incorporó el nuevo destino para los préstamos bancarios en dólares. Con esta actualización normativa, se habilita a todas las personas jurídicas a tomar financiamiento y se eliminará la restricción previa que reservaba esta opción únicamente a compañías exportadoras o con respaldo de un exportador.
La estrategia busca reactivar la intermediación financiera impulsando el uso de las divisas asentadas en el sistema bancario hacia el sector privado. Para mitigar eventuales descalces, la regulación fija para las instituciones un límite equivalente al 15% de los depósitos en moneda extranjera de cada entidad.

Ante la posibilidad de que los ingresos de las firmas no sigan el ritmo de una eventual variación en el tipo de cambio, el organismo regulador encomendó a las entidades bancarias un riguroso control de solvencia. Previo a la aprobación de la solicitud, las instituciones deberán auditar la capacidad patrimonial y el flujo de fondos de cada deudor para garantizar que puedan cumplir con los compromisos asumidos.
“De tratarse de financiaciones al destino previsto, al momento de su otorgamiento, se deberá tener especial atención al flujo de fondos y/o situación patrimonial, de manera de que el deudor pueda afrontar posibles incrementos en el importe de las obligaciones sin afectar su capacidad de pago, teniendo en cuenta que sus ingresos pueden no seguir la evolución del tipo de cambio”, se informó en el texto oficial.

El anuncio formal de la iniciativa fue encabezado por el ministro de Economía Luis Caputo, quien definió el alcance de la medida como una “flexibilización parcial” del régimen vigente para las personas jurídicas. Además, puntualizó que las divisas liquidadas no ingresarán directamente a las arcas de las empresas en moneda dura y aclaró que “se mantiene la obligación de liquidar estos préstamos en el mercado único y libre de cambios”.
Bajo este esquema, cualquier firma que acceda a la línea crediticia “tiene que liquidarlos: tiene que convertirlos en pesos”. Finalmente, respecto a los costos de financiamiento y plazos de devolución, las autoridades confirmaron que “los dictará el mercado”, manteniendo los parámetros generales de contratación del sistema bancario.
Créditos en dólares para empresas: qué hay detrás de la nueva flexibilización del Gobierno anunciada por Caputo
Hasta ahora, la regulación bancaria para prestar dólares era más estricta: los bancos prácticamente solo podían dar créditos en moneda extranjera a empresas exportadoras (las que cobran en dólares y garantizan el pago en esa misma moneda).
Con este cambio, se introduce una “flexibilización parcial”: el Banco Central le permitirá a las entidades financieras prestar hasta un 15% de sus depósitos en dólares a empresas de otros rubros (personas jurídicas), aunque operen en el mercado interno.
¿Por qué lo hacen ahora? Caputo dio dos razones:
- El costo del crédito en pesos está alto: según el Gobierno, pedir prestado en pesos sigue resultando caro o inaccesible para que a las Pymes y empresas les cierren las cuentas de una inversión. El crédito en dólares maneja tasas mucho más bajas en comparación.
- El marco de la Ley de Inocencia Fiscal: con el marco legal que busca incentivar la exteriorización y bancarización de fondos no declarados (dólares del colchón), las personas y ahorristas están ingresando dólares al sistema financiero o teniéndolos depositados en los bancos.

Es por eso que el razonamiento del Ministerio de Economía busca conectar tres puntas:
- Ahorrista / Depositante: deja sus dólares en el banco (sacándolos del circuito informal o del colchón) porque se supone que el banco, al poder prestar ese dinero, le va a ofrecer un interés que vuelva atractiva la colocación.
- Bancos: tienen una montaña de dólares guardados en los encajes o depósitos que no generan rendimiento si no se mueven. Ahora ganan margen para prestarlos.
- Empresas: consiguen financiamiento para comprar maquinaria, insumos o ampliar su producción a una “tasa de interés razonable”
Es una medida pensada para poner en movimiento los dólares que están parados en los bancos (o que entran al sistema a través de la regularización fiscal), volcándolos directamente al financiamiento de la producción y la inversión privada a un costo menor.
















