Compras más baratas sin hacer trámites: el beneficio poco conocido que ayuda a AUH y jubilados a gastar menos
Miles de personas que cobran prestaciones de ANSES pueden ahorrar en supermercados, farmacias y otros rubros sin inscribirse ni presentar papeles. El reintegro se activa de manera automática y el dinero vuelve solo a la cuenta bancaria.

En un contexto donde cada gasto cuenta, muchos jubilados y beneficiarios de la AUH buscan formas de estirar el presupuesto mensual. Sin embargo, lo que pocos saben es que existe un mecanismo vigente que permite recuperar parte del dinero gastado en compras esenciales, usando algo que ya tienen: la tarjeta de débito con la que cobran su prestación.
No se trata de un bono especial ni de un aumento extraordinario, sino de un sistema de descuentos y reintegros automáticos que funciona desde hace tiempo y que sigue activo en todo el país. A pesar de su alcance, todavía es desconocido para una gran parte de los beneficiarios.
Cómo funciona el reintegro automático
El mecanismo es simple. Cada vez que una persona beneficiaria realiza una compra en un comercio adherido y paga con la tarjeta de débito asociada a su cuenta de ANSES, el sistema reconoce la operación y devuelve un porcentaje del gasto.
Ese dinero no se descuenta en el momento de pagar, sino que se acredita de forma automática dentro de los días posteriores a la compra. No hay formularios, turnos ni gestiones presenciales: el ahorro se activa solo por usar la tarjeta correcta.
En el resumen bancario, el reintegro suele figurar identificado como “Beneficio ANSES” o con una referencia similar.
Qué porcentaje se devuelve y en qué rubros aplica
El reintegro alcanza, en promedio, el 10% del monto gastado, aunque puede variar según el comercio y el rubro. Los principales sectores incluidos son:
- Supermercados y almacenes
- Farmacias
- Indumentaria
- Electrodomésticos
- Materiales para el hogar y la construcción
En muchos casos, el beneficio se concentra en días específicos, especialmente los lunes, cuando las grandes cadenas de supermercados suelen aplicar el reintegro de manera más amplia.
Una de las ventajas más importantes es que, en varios comercios, no hay un tope máximo de devolución, lo que permite que el ahorro sea significativo en compras grandes.

Quiénes pueden acceder al beneficio
El reintegro está disponible para todas las personas que cobran prestaciones de ANSES en una cuenta bancaria con tarjeta de débito. Entre ellas:
- Jubilados y pensionados
- Titulares de la Asignación Universal por Hijo (AUH)
- Beneficiarias de la Asignación por Embarazo (AUE)
- Pensiones No Contributivas
- Asignaciones Familiares (SUAF)
- Programas como Progresar y Prestación por Desempleo
No es necesario cumplir ningún requisito extra ni inscribirse previamente: el beneficio ya está asociado a la cuenta.

Paso a paso para aprovecharlo correctamente
Para que el reintegro se aplique sin problemas, es importante tener en cuenta algunas reglas básicas:
- Pagar siempre con la tarjeta de débito donde se cobra la prestación
- Verificar que el comercio esté adherido al programa
- Evitar pagar en efectivo o con billeteras virtuales que no usen el débito
- Esperar la acreditación, que suele llegar dentro de las 72 horas hábiles
Si alguna de estas condiciones no se cumple, el reintegro no se activa.
Cuánto se puede ahorrar por mes
El impacto del beneficio depende del nivel de consumo. Por ejemplo, si una persona gasta $150.000 mensuales en supermercado y el comercio aplica el 10% de reintegro, puede recuperar $15.000 sin hacer ningún trámite.
En un escenario de ingresos ajustados, ese monto puede marcar la diferencia entre cubrir o no otros gastos esenciales, como medicamentos, transporte o servicios.
Por qué todavía muchos no lo usan
A pesar de estar disponible en miles de comercios del país, el programa sigue siendo poco aprovechado. Las principales razones son el desconocimiento y la creencia errónea de que hace falta anotarse o gestionar el beneficio en ANSES.
La realidad es que el sistema funciona de manera automática y silenciosa, como un alivio directo al bolsillo, especialmente diseñado para quienes más lo necesitan.















