Flavio Mendoza volvió apostar fuerte por la innovación con un espectáculo que busca romper con la idea tradicional del teatro. Se trata de “El Príncipe Feliz, Corazón Dorado”, que se presenta hasta fines de septiembre en La Cúpula, un espacio creado en el predio del Casino de Buenos Aires, antes de mudarse a Santa Fe. El deslumbrante show combina el teatro, el arte circense, la música y la tecnologías en una experiencia completamente inmersiva para toda la familia.
La propuesta está pensada desde que se ingresa a la carpa. Allí empieza la diversión, ya que el público atraviesa un hall interactivo con juegos, instalaciones tecnológicas e intervenciones artísticas que ya adelantan lo que sucederá en el gran domo. Una vez dentro de La Cúpula, el encanto del circo se disfruta desde las ubicaciones: el espectáculo ocurre en el centro con una plataforma totalmente viva, que se mueve junto con los artistas.
El proyecto propone una cúpula de 360 grados, sin columnas ni obstáculos visuales, que permite que el espectador quede rodeado por las imágenes y los diferentes momentos de la historia. La tecnología, en este caso, no funciona solamente como decoración: acompaña la narración, modifica los ambientes y amplía las posibilidades de una puesta que combina distintos lenguajes artísticos.
A esto se le suma la música y las increíbles voces de los artistas, que cantan y bailan en vivo y hasta deleitan al público con sus acrobacias y espectáculos aéreos. El resultado es un espectáculo visualmente impactante, pero que también encuentra sus mejores momentos cuando los recursos técnicos quedan al servicio de los intérpretes.
La conducción de Nacho Pérez Cortés también resulta fundamental para acompañar al público por los distintos laberintos narrativos y unir los momentos de mayor espectacularidad con aquellos más emotivos.
Una historia de Oscar Wilde que cobra otra vida dentro de La Cúpula
La propuesta toma como punto de partida “El Príncipe Feliz”, el célebre cuento del escritor, poeta y dramaturgo irlandés Oscar Wilde, publicado en 1888. La historia transcurre en un universo marcado por el contraste entre el lujo de la monarquía y la pobreza de quienes viven alrededor. En el centro aparece la estatua de un príncipe cubierta de oro, con un rubí y ojos de zafiro, que desde las alturas observa el sufrimiento de su pueblo.
El encuentro con una golondrina que debía migrar hacia tierras más cálidas desencadena una serie de acciones de solidaridad y sacrificio. El príncipe comienza a desprenderse de sus riquezas para ayudar a quienes atraviesan situaciones de necesidad, mientras la pequeña ave decide quedarse a su lado.
La obra conserva su dimensión trágica y emotiva, pero Flavio Mendoza lo lleva hacia un clima mucho más visual, festivo y dinámico, donde el circo y la música permiten contar este clásico desde una perspectiva mucho más moderna.
Con una duración aproximada de 90 minutos, “El Príncipe Feliz, Corazón Dorado” reúne un equipo artístico encabezado por Flavio Mendoza en la dirección y producción general, con intérpretes como Nacho Pérez Cortés, Alan Lez y Valentina Podio, entre otros. La coreografía está a cargo de Catta y la música de Fede Vilas.
La apuesta de Mendoza consiste, una vez más, en ampliar los límites del espectáculo tradicional. La Cúpula no es solamente una sala: funciona como parte esencial de la narración y permite que teatro, circo y tecnología convivan en un mismo espacio.
“El Príncipe Feliz, Corazón Dorado” se presenta en el predio del Casino Buenos Aires, en Puerto Madero, y permanecerá en la ciudad hasta fines de septiembre. Luego, el espectáculo continuará su recorrido y tendrá su debut en Santa Fe el 30 de octubre.


















