
Hay hinchas que llegan a la cancha con la camiseta puesta, otros que llevan una bandera y algunos que acompañan al equipo desde hace décadas. Gastón tiene su propia manera de alentar a Villa Dálmine: va a la cancha, acompaña a los hinchas y disfruta de cada jornada junto al equipo de sus amores.
El simpático perro se convirtió en protagonista de un video que rápidamente llamó la atención de los fanáticos del Villa Dálmine, el histórico club de Campana conocido popularmente como El Viola. En las imágenes se lo puede ver viviendo la experiencia de ir a la cancha como un hincha más.
Su historia despertó todo tipo de reacciones entre los seguidores del club, que celebraron la particular presencia de Gastón en las tribunas.
“Naaaa esto es muchísimo 😂 encima mira el partido el tipo 👏 que crack el guille". “Esto es magia puraaaaaa!!!!”, “Me dan ganas de hacerme de Dalminé sólo para sentarme a mirar el partido con Guille”, fueron algunos de los comentarios más destacados en Instagram (@elperrodelclub).
La escena también volvió a poner en primer plano una de las características más fuertes del fútbol argentino: el vínculo emocional que los hinchas construyen con sus clubes desde pequeños y que, en este caso, parece haber alcanzado incluso al mejor amigo del hombre.

Villa Dálmine, el club de Campana al que Gastón acompaña
Villa Dálmine nació el 20 de noviembre de 1957 en la ciudad bonaerense de Campana, a partir de una iniciativa vinculada a la empresa Dálmine SAFTA, que buscaba crear un espacio para que sus trabajadores pudieran practicar deportes y compartir actividades sociales.
El color elegido para representar a la institución fue el violeta. De allí nació uno de sus apodos más conocidos: El Viola, mientras que sus simpatizantes son identificados como la hinchada violeta o viola.
En 1960 el club comenzó a competir en la Liga Campanense y un año después consiguió la afiliación a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). Su debut fue contundente: se consagró campeón y logró el ascenso a la categoría superior.

Desde entonces, Villa Dálmine construyó una extensa historia dentro del fútbol argentino. Entre sus principales logros aparecen el campeonato de Primera B de la temporada 1988/89 y varios títulos en Primera C, además del ascenso a la B Nacional conseguido en 2014.
Una cancha cargada de historia
El lugar elegido por Gastón para demostrar su pasión es el Coliseo de Mitre y Puccini, el estadio donde Villa Dálmine juega como local.
La cancha fue inaugurada el 20 de junio de 1961, apenas cuatro años después de la fundación del club, y se encuentra en la ciudad de Campana. Su capacidad ronda los 12.000 espectadores, de acuerdo con distintas fuentes.
El estadio también fue escenario de algunas de las jornadas más recordadas por los hinchas. Una de ellas ocurrió en mayo de 2012, cuando Villa Dálmine derrotó 2-1 a Talleres de Remedios de Escalada y consiguió el campeonato de Primera C. Más de 10.000 personas estuvieron presentes aquella tarde.

¿Cuántos hinchas tiene Villa Dálmine?
No existe un registro oficial actualizado que permita establecer con precisión cuántos hinchas tiene Villa Dálmine en todo el país. Sin embargo, algunos datos permiten dimensionar el tamaño de su comunidad.
Un informe AFA/FIFA publicado con datos de 2019 registró 2.207 socios y un promedio de 2.271 espectadores por partido para el conjunto de Campana.
Además, la convocatoria puede crecer considerablemente en partidos importantes. El encuentro por el ascenso de 2012, por ejemplo, reunió a más de 10.000 personas en el estadio.
Por eso, más que hablar de una cifra exacta de hinchas, los números muestran que Villa Dálmine cuenta con una comunidad fuertemente identificada con el club y con una capacidad de convocatoria que excede ampliamente a la de sus socios registrados.
Gastón, un hincha muy especial
En ese universo de camisetas violetas, banderas y canciones aparece ahora un protagonista inesperado: Gastón, el perro que parece no querer perderse ninguna oportunidad de acompañar a su club.

Al fin y al cabo, hay pasiones que no necesitan explicación. Y Gastón parece tener muy claro cuál es la suya: Villa Dálmine, el violeta de Campana.


















