
En el Monasterio de la Visitación de Santa María, ubicado en Pilar, provincia de Buenos Aires, 16 religiosas llevan una vida marcada por el silencio, la oración y el trabajo cotidiano. Sin embargo, en agosto de 2026 recibieron un pedido que transformó por completo su rutina: fabricar un millón de hostias para las misas que celebrará el papa León XIV durante su visita a la Argentina.
Acostumbradas a producir unas 60.000 unidades semanales, las monjas debieron multiplicar sus esfuerzos, reorganizar los horarios y mantener las máquinas funcionando durante jornadas más extensas. El desafío también tuvo un significado especial: después de 39 años, un pontífice vuelve a visitar el país.

De 60.000 hostias por semana a un 1.000.000: el pedido que cambió la rutina de 16 monjas de Pilar
La solicitud llegó en agosto a través del padre Alejandro Russo, párroco de la Catedral de Buenos Aires, quien se comunicó con las religiosas para consultarles si podían asumir una producción extraordinaria destinada a las celebraciones papales.
Según relató Sor María Fátima, madre superiora del monasterio, en una entrevista con Telenoche de El Tres, la primera reacción fue de entusiasmo, aunque rápidamente comprendieron la magnitud del desafío.
“Lo primero que nos vino fue que sí, pero después le dijimos que le íbamos a contestar. Nos miramos con ella y otra hermanita que había y nos dijimos: «Sí, hagámoslo». Sabíamos que iba a ser intenso”, recordó.
Habitualmente, la comunidad fabrica alrededor de 60.000 hostias por semana, aunque puede duplicar esa cantidad cuando recibe pedidos importantes. Para alcanzar el millón solicitado, las religiosas calcularon que debían realizar entre tres y cuatro tandas de corte semanales.
El trabajo habitual se desarrolla principalmente entre las 9 y las 12, con otra hora de actividad por la tarde. Sin embargo, la llegada del papa León XIV obligó a modificar esos tiempos.

Cómo fabricaron un millón de hostias para las misas del papa León XIV en Argentina
La elaboración de las hostias requiere un procedimiento cuidadoso que comienza con dos ingredientes: harina de trigo y agua. La mezcla se cocina en planchas especiales, se humecta y posteriormente se corta para obtener las pequeñas piezas circulares utilizadas durante la comunión.
En el monasterio de Pilar, este trabajo constituye una de las principales fuentes de sustento de las religiosas, que también elaboran rosarios, dulces y artesanías, además de mantener una huerta y una pequeña granja.

Para cumplir con el pedido extraordinario, las monjas comenzaron a trabajar por turnos y extendieron el funcionamiento de las máquinas. “Para hacer un millón de hostias empezamos a trabajar por turnos y a no apagar las máquinas”, explicó Sor María Fátima.
Las religiosas más jóvenes, especialmente las novicias, asumieron una parte importante de la producción. Mientras tanto, las hermanas mayores colaboraron en la selección de las hostias, la separación de las piezas rotas y las tareas de envasado.
El esfuerzo formó parte de un operativo nacional todavía mayor. Según informó Clarín, las comunidades religiosas de Pilar y Córdoba trabajaron desde agosto en la preparación de más de 1,5 millones de hostias destinadas a las tres celebraciones previstas en Buenos Aires, Córdoba y Luján.
10 monjas de clausura saldrán del monasterio para encontrarse con León XIV
Más allá del desafío productivo, la visita del pontífice representa un acontecimiento excepcional para las religiosas de Pilar.
La comunidad está integrada por 16 mujeres que viven bajo un régimen de clausura, una forma de vida contemplativa caracterizada por la oración, el silencio y la permanencia habitual dentro del monasterio.
Sin embargo, diez de ellas tienen previsto salir para participar de los encuentros con León XIV, mientras que las hermanas mayores que no puedan trasladarse seguirán las actividades por televisión.
Entre las religiosas se encuentra Sor Gabriela, quien ingresó al monasterio en 1985. Dos años después, cuando Juan Pablo II visitó la Argentina, pudo participar de una celebración en el estadio de Vélez Sarsfield.
Casi cuatro décadas más tarde, la posibilidad de volver a encontrarse con un papa adquiere un significado especial. Para Sor Gabriela, además, saber que las hostias elaboradas por la comunidad serán utilizadas durante las celebraciones representa una profunda alegría.
“Más allá del trabajo era una inmensa alegría, un gran entusiasmo saber que nuestras hostias iban a estar en la misa del Santo Padre, que el Santo Padre las iba a consagrar y que eso iba a dar vida eterna a quien comulgue”, expresó en declaraciones a El Tres.
La historia del Monasterio de la Visitación de Santa María y sus 150 años en Argentina
La Orden de la Visitación de Santa María cumplió 150 años de presencia en Argentina el 8 de septiembre de 2026. Su monasterio de Pilar alberga actualmente a 16 religiosas, seis de ellas en distintas etapas de formación.
La vida cotidiana combina momentos de oración comunitaria, tareas domésticas, trabajo manual y espacios de recreación. La fabricación de hostias ocupa un lugar central en su economía, aunque no constituye su única actividad.
Con el paso del tiempo, la comunidad también incorporó nuevas herramientas para comercializar sus productos. Según publicó La Nación, las religiosas comenzaron a utilizar WhatsApp y abrieron una cuenta de Instagram, administrada con ayuda externa.

















