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Encadenó el río Paraná para enfrentar a dos potencias mundiales: el pueblo bonaerense donde un general de San Martín resistió con 21 cañones

Hoy es un destino tranquilo junto al Paraná, pero hace más de 180 años fue escenario de una de las mayores gestas argentinas.

Obligado
Las barrancas bonaerenses donde Mansilla enfrentó a dos potencias Foto: Instagram visita_obligado
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En un recodo del río Paraná, un pequeño pueblo de la provincia de Buenos Aires fue escenario de una batalla que enfrentó a la Confederación Argentina con dos de las mayores potencias militares del siglo XIX. Allí, un general que había combatido junto a José de San Martín desplegó una estrategia tan arriesgada como sorprendente.

A simple vista, Vuelta de Obligado parece un rincón tranquilo del norte bonaerense. Sus barrancas, los árboles y el movimiento del río conforman un paisaje completamente diferente al de aquel 20 de noviembre de 1845, cuando el humo de los cañones cubrió la costa.

El protagonista de la resistencia fue Lucio Norberto Mansilla, un militar que había participado en las Invasiones Inglesas, las guerras por la Independencia y la campaña libertadora de Chile. Antes de llegar a Obligado, integró el Ejército de los Andes y combatió en Chacabuco bajo las órdenes de San Martín.

Vuelta de Obligado: el pueblo donde encadenaron el Paraná

La localidad de Obligado, perteneciente al partido de San Pedro, se encuentra en un punto estratégico del Paraná. En esa zona, el río se estrecha y forma un recodo rodeado por barrancas de aproximadamente 20 metros de altura. Estas características llevaron a Mansilla a elegir el lugar para organizar la defensa.

El conflicto comenzó cuando una escuadra anglo-francesa intentó remontar el Paraná para comerciar directamente con las provincias del Litoral. El gobierno de Juan Manuel de Rosas se oponía a que embarcaciones extranjeras navegaran los ríos interiores sin autorización de la Confederación Argentina.

Batalla de Vuelta de Obligado Foto: Wikipedia

Frente a una flota muy superior, Mansilla ordenó tender tres gruesas cadenas de costa a costa, apoyadas sobre 24 embarcaciones. El objetivo era bloquear el paso de los barcos y obligarlos a detenerse frente a las baterías instaladas sobre las barrancas.

La diferencia de fuerzas era enorme. Algunas reconstrucciones señalan que los argentinos enfrentaron cerca de 100 cañones enemigos con apenas 21 piezas operativas. Además, los barcos europeos contaban con tecnología moderna, mayor alcance y una capacidad destructiva muy superior.

El general que había luchado junto a San Martín

Mansilla no era un militar improvisado. Había comenzado su carrera durante las Invasiones Inglesas y, después de la Revolución de Mayo, se incorporó a los ejércitos patriotas. También participó en la organización del Ejército de los Andes y combatió en la campaña de Chile.

Lucio Norberto Mansilla, historia
Lucio Norberto Mansilla, historia

Su experiencia resultó fundamental en Vuelta de Obligado. El 20 de noviembre de 1845, las fuerzas argentinas abrieron fuego contra los barcos británicos y franceses. Durante horas intentaron impedir el avance de la escuadra desde las baterías ubicadas en la costa.

Mansilla resultó herido, pero la resistencia continuó. Finalmente, los invasores consiguieron romper las cadenas y atravesar el bloqueo. Sin embargo, la expedición sufrió daños importantes y no alcanzó el éxito comercial esperado. Por ese motivo, el episodio es considerado una victoria estratégica argentina, pese al resultado militar adverso.

El inesperado vínculo de San Martín con la batalla

Aunque José de San Martín se encontraba en Europa cuando ocurrió el combate, siguió con atención el conflicto. El Libertador interpretó la resistencia del Paraná como una defensa de la independencia frente a la intervención extranjera.

Vuelta de Obligado, pueblito. Foto: Google Maps.

La actuación argentina causó tal impresión en San Martín que decidió legar su histórico sable corvo a Juan Manuel de Rosas. El arma que lo había acompañado durante sus campañas se transformó así en un símbolo del reconocimiento a la defensa territorial.

El vínculo también fue personal: Mansilla había formado parte del Ejército de los Andes y combatido en la campaña de Chile. Décadas más tarde, aquel antiguo oficial sanmartiniano comandó una resistencia que recibió la admiración del Libertador.

Un destino bonaerense atravesado por la historia

Actualmente, Vuelta de Obligado conserva el paisaje en el que ocurrió el enfrentamiento. Sus barrancas permiten contemplar el Paraná desde el mismo punto estratégico elegido por Mansilla, mientras que monumentos y espacios históricos recuerdan a quienes participaron de la defensa.

Vuelta de Obligado, pueblito. Foto: Google Maps.

Además, cada 20 de noviembre se conmemora el Día de la Soberanía Nacional, una fecha que mantiene vivo el recuerdo del combate. La visita puede combinarse con un recorrido por San Pedro, sus costas y sus plazas.

Donde ahora predominan el silencio y el sonido del agua, alguna vez hubo soldados, barcos, cadenas y cañones. Ese contraste convierte a Vuelta de Obligado en uno de los rincones históricos más impactantes de Buenos Aires, un pequeño pueblo que quedó en el centro de una disputa internacional.

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