La única mujer que viajó al Congreso de Tucumán en 1816 y quedó fuera de la foto de la Independencia

Calixta Tellechea acompañó a Juan Martín de Pueyrredón hasta Tucumán, pero su nombre quedó al margen de la escena más recordada de 1816.

La única mujer que viajó al Congreso de 1816
La única mujer que viajó al Congreso de 1816 Foto: redes
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La Independencia argentina suele contarse con nombres de hombres, salones solemnes, actas, firmas y discursos. Sin embargo, detrás de aquella postal histórica del 9 de julio de 1816 también aparecen presencias silenciosas que ayudan a entender mejor la época. Una de ellas fue María Calixta Tellechea, esposa de Juan Martín de Pueyrredón, quien pasó a la historia por un dato tan singular como revelador: fue la única mujer que acompañó hasta Tucumán a uno de los congresales.

Aunque no estuvo entre quienes firmaron el Acta de la Independencia, su viaje permite mirar el Congreso de Tucumán desde otro ángulo: el de las mujeres que, aun sin ocupar cargos públicos ni tener voz política formal, formaron parte del mundo íntimo, social y familiar de los protagonistas de la Revolución. En una época en la que la política era un territorio casi exclusivamente masculino, la presencia de Calixta en Tucumán resulta una excepción que despierta preguntas y revela un capítulo poco difundido.

Quién fue Calixta Tellechea, la mujer que llegó a Tucumán con Pueyrredón

María Calixta Tellechea pertenecía a una familia porteña marcada por los conflictos políticos de los años revolucionarios. Era hija de Francisco de Tellechea, un comerciante vasco vinculado a los sucesos posteriores a la Revolución de Mayo y ejecutado en 1812 en el marco de la represión contra la conspiración atribuida a Martín de Álzaga. Años más tarde, Calixta se casó con Juan Martín de Pueyrredón, uno de los hombres que había tenido responsabilidad política en aquel período turbulento.

Calixta Tellechea, 9 de julio
Calixta Tellechea, 9 de julio

Ese matrimonio llamó la atención de la sociedad porteña de la época, no solo por el peso político de Pueyrredón, sino también por la historia familiar de Calixta. La relación unía a dos mundos que habían quedado enfrentados por la violencia política de los primeros años revolucionarios. Aun así, ambos iniciaron una vida en común que los llevó, poco después, al corazón de uno de los momentos decisivos de la historia argentina.

El viaje a Tucumán: semanas de camino hacia una decisión histórica

En 1816, Juan Martín de Pueyrredón llegó a Tucumán como diputado por San Luis para participar del Congreso de las Provincias Unidas. Lo hizo acompañado por Calixta, algo que no era habitual entre los congresales casados: no existen constancias de que otros diputados hubieran viajado con sus esposas hasta la ciudad donde se debatiría el futuro político del territorio.

Juan Martín de Pueyrredón
Juan Martín de Pueyrredón

Los traslados hacia Tucumán eran largos, incómodos y exigentes. Desde Buenos Aires, el recorrido podía demorar semanas, atravesando caminos de tierra, postas, calor, polvo y jornadas interminables en carruaje. En ese contexto, la presencia de Calixta cobra todavía más valor: no fue una visita menor, sino parte de una travesía hacia una provincia que se convertiría en el centro político del momento.

Pueyrredón, de congresal a Director Supremo

Pueyrredón no permaneció demasiado tiempo como simple diputado. El 3 de mayo de 1816, el Congreso lo eligió Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, el máximo cargo político de la época. Esa designación lo colocó en un lugar central para sostener la organización del Estado y, especialmente, para respaldar el plan continental de José de San Martín.

Su figura fue clave para la etapa posterior a la declaración de la Independencia. Durante su gobierno, Pueyrredón apoyó la preparación del Ejército de los Andes y acompañó políticamente la estrategia sanmartiniana, que buscaba liberar Chile y avanzar luego hacia Perú.

¿Calixta estuvo en la Casa Histórica el 9 de julio?

Uno de los datos más llamativos es que, aunque Calixta fue la única mujer que acompañó hasta Tucumán a un congresal, no estuvo presente en la Casa Histórica durante la firma del Acta de la Independencia. Tampoco Pueyrredón participó de aquella escena final como firmante, ya que para entonces había asumido como Director Supremo y debía trasladarse hacia Buenos Aires.

9 de Julio de 1816 Foto: Archivo

La sesión del 9 de julio de 1816 quedó en manos de los diputados que permanecían en Tucumán. La imagen tradicional de aquel día muestra un espacio ocupado por hombres, pero la historia de Calixta recuerda que la independencia no se construyó únicamente dentro de la sala de sesiones: también se vivió en los viajes, en las casas, en las redes familiares y en los vínculos personales que rodeaban a los protagonistas.

La mujer detrás de una familia histórica

Calixta y Pueyrredón tuvieron un hijo que también dejaría una marca profunda en la cultura argentina: Prilidiano Pueyrredón, reconocido pintor y arquitecto del siglo XIX. Su obra se convirtió en una referencia del arte argentino posterior a Caseros, y parte de su infancia estuvo vinculada a la histórica quinta familiar de San Isidro.

La propiedad de San Isidro, asociada a los Pueyrredón, tuvo un rol destacado en la vida política y social de la época. Allí se alojaron figuras relevantes, entre ellas José de San Martín, y con el tiempo la casa fue declarada Monumento Histórico Nacional.

Por qué la historia de Calixta Tellechea vuelve a importar

La figura de Calixta Tellechea permite revisar la Independencia desde una perspectiva menos habitual. Su nombre no aparece entre los firmantes del Acta ni en los grandes discursos escolares, pero su viaje hasta Tucumán representa una presencia femenina excepcional en un acontecimiento dominado por varones.

Su historia también ayuda a comprender que 1816 no fue solo una fecha patriótica, sino un proceso político atravesado por tensiones, alianzas, heridas familiares y decisiones urgentes. En ese universo, Calixta fue testigo cercana de un momento clave: acompañó a uno de los personajes más influyentes del período y quedó, casi sin proponérselo, como una figura singular en los márgenes de la gran escena nacional.

Calixta Tellechea no firmó la Independencia, pero su nombre abre una puerta distinta para contarla: la de las mujeres que estuvieron cerca de la historia, aunque durante mucho tiempo la historia no las haya puesto en primer plano.