El corazón de Escocia es argentino ante Inglaterra: historia, fútbol y una rivalidad feroz

La semifinal del Mundial 2026 no solo se jugará en Atlanta: también se vivirá con pasión en Escocia, donde muchos alentarán por la Albiceleste por razones que van mucho más allá del fútbol.

El periódico escocés The National apoya a la Selección Argentina
El periódico escocés The National apoya a la Selección Argentina Foto: The National
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Cuando la Selección Argentina enfrente a Inglaterra este miércoles 15 de julio por la semifinal del Mundial 2026 en el Atlanta Stadium, no solo se paralizará Buenos Aires: también habrá miles de miradas escocesas siguiendo el partido con una simpatía muy clara por la Albiceleste. El duelo se jugará con un lugar en la final en juego y volverá a encender una de las rivalidades más cargadas de la historia del fútbol mundial.

Pero el apoyo de muchos escoceses a Argentina no nació de una moda, ni de un simple deseo de ver perder a Inglaterra. Tiene raíces profundas, históricas y culturales. En Escocia, cada Argentina-Inglaterra suele leerse como algo más que un partido: es una extensión emocional de una rivalidad que atraviesa siglos, guerras, coronas, parlamentos, identidades nacionales y, por supuesto, fútbol.

Una rivalidad que empezó mucho antes que la pelota

La tensión entre Escocia e Inglaterra no comenzó en una cancha. Desde la Edad Media, ambos territorios vivieron conflictos políticos y militares por su independencia, su soberanía y su relación con la monarquía inglesa. La rivalidad se consolidó durante siglos y se mantuvo incluso después de la unión política que dio origen a Gran Bretaña.

La admiración de los escoceses con Maradona

Uno de los momentos clave fue el Acta de Unión de 1707, que unió a los reinos de Escocia e Inglaterra bajo el nombre de Gran Bretaña. El acuerdo entró en vigencia el 1 de mayo de ese año y creó un Parlamento común con sede en Westminster, aunque Escocia conservó instituciones propias como su sistema legal y su Iglesia presbiteriana.

Sin embargo, esa unión nunca borró del todo la identidad escocesa. De hecho, para muchos sectores, la integración política fue vista como una pérdida de autonomía. La cuestión nacional siguió viva durante generaciones y reapareció con fuerza en la política moderna, especialmente con los debates por la independencia y el referéndum de 2014.

Jacobitas, coronas y heridas históricas: el trasfondo anti-inglés

Otro episodio central para entender la memoria escocesa fue el movimiento jacobita, que buscaba restaurar a la dinastía Stuart tras la Revolución Gloriosa de 1688. Los levantamientos jacobitas tuvieron apoyo en sectores de Escocia y culminaron en el siglo XVIII, especialmente con la rebelión de 1745 liderada por Carlos Eduardo Estuardo, conocido como “Bonnie Prince Charlie”.

Rebelión jacobita en Escocia, el evento aparece en la serie Outlander Foto: Archivo

La derrota jacobita en Culloden en 1746 marcó un quiebre histórico: no solo terminó con las aspiraciones de restauración Stuart, sino que también dejó una profunda huella en las Highlands escocesas. Para muchos escoceses, ese pasado alimentó una memoria de resistencia frente al poder político y militar asociado a Londres.

Por eso, la rivalidad con Inglaterra trasciende lo deportivo. Está asociada a preguntas de identidad: qué significa ser escocés, cuál es el lugar de Escocia dentro del Reino Unido y hasta qué punto Londres representa un centro de poder que históricamente condicionó a sus vecinos del norte.

El fútbol más antiguo del mundo: Escocia contra Inglaterra

Cuando el fútbol moderno empezó a organizarse, esa rivalidad encontró un nuevo escenario. El primer partido internacional oficial de la historia fue Escocia-Inglaterra, jugado el 30 de noviembre de 1872 en Hamilton Crescent, Glasgow, y terminó 0-0. Desde entonces, el duelo quedó instalado como el clásico más antiguo del fútbol de selecciones.

En Escocia, Inglaterra es conocida en el deporte como el “Auld Enemy”, el viejo enemigo. No es solo una frase pintoresca: resume más de un siglo de competencia futbolera y varios siglos de tensión identitaria.

La rivalidad más antigua del mundo Foto: Archivo

Además, Escocia reivindica un rol decisivo en la evolución del fútbol moderno. Mientras Inglaterra suele ser reconocida por haber formalizado las reglas de la Football Association en 1863, los escoceses destacan su aporte al juego de pases, al movimiento colectivo y a la idea de equipo. En Glasgow, especialmente a través de Queen’s Park, se desarrolló una forma de jugar que contrastaba con el estilo más individual y físico de los primeros equipos ingleses.

Por eso, cuando desde Escocia se escucha la frase “inventamos su fútbol”, no se trata solamente de una provocación contra Inglaterra. Es una reivindicación histórica: la idea de que el fútbol moderno no nació solo de reglamentos ingleses, sino también de una revolución táctica escocesa.

La conexión escocesa con Argentina: de Glasgow a Buenos Aires

La simpatía escocesa por Argentina tiene otro componente esencial: la influencia directa de escoceses en el nacimiento del fútbol argentino. Uno de los nombres más importantes es Alexander Watson Hutton, nacido en Glasgow y conocido como el “padre del fútbol argentino”. Hutton enseñó fútbol en el St. Andrew’s Scots School de Buenos Aires, fundó el Buenos Aires English High School y fue clave en la creación de la liga argentina organizada en 1893.

De esa escuela surgió Alumni Athletic Club, uno de los grandes dominadores de los primeros años del fútbol argentino. Según el Scottish Football Museum, Alumni ganó 10 de 12 títulos de liga entre 1900 y 1911, una marca que muestra la influencia de aquella matriz educativa y deportiva británico-escocesa en la Argentina.

Alexander Watson Hutton
Alexander Watson Hutton

También aparece la familia Brown, descendiente de colonos escoceses y fundamental en la primera etapa del fútbol nacional. Jorge Gibson Brown fue capitán de la Selección Argentina entre 1908 y 1913, mientras que décadas más tarde José Luis Brown marcaría un gol histórico en la final del Mundial de 1986.

Argentina-Inglaterra: la rivalidad que Escocia entiende como propia

Para Escocia, cada vez que Argentina enfrenta a Inglaterra se activa una identificación inmediata. La rivalidad entre argentinos e ingleses también está atravesada por historia, orgullo nacional y episodios que exceden el deporte.

En 1966, Inglaterra eliminó a Argentina en cuartos de final del Mundial en Wembley, en un partido marcado por la expulsión de Antonio Rattín y por una sensación de injusticia que quedó grabada en la memoria argentina. En 1986, Diego Armando Maradona transformó el duelo en mito con la Mano de Dios y el Gol del Siglo, apenas cuatro años después de la guerra de 1982 entre Argentina y el Reino Unido.

En 1998, el cruce volvió a tener dramatismo con la expulsión de David Beckham y la clasificación argentina por penales. En 2002, Inglaterra consiguió revancha con un penal convertido por Beckham. Cada capítulo reforzó la idea de que Argentina-Inglaterra nunca es un partido más.

La semifinal del miércoles: mucho más que un lugar en la final

La semifinal de este miércoles vuelve a reunir todos esos elementos: historia, revancha, pasión, identidad y memoria. Argentina llega como campeona defensora y buscará meterse en una nueva final, mientras Inglaterra intentará alcanzar otra definición mundialista y cortar una espera histórica desde 1966.

En Escocia, el partido tendrá un condimento extra. Alentar por Argentina no significa únicamente apoyar a Lionel Messi, a Julián Álvarez o a la camiseta celeste y blanca. Para muchos, también significa ver a Inglaterra del otro lado y reconocerse en una vieja rivalidad compartida.