Tiene más de 150 años y fue hecho en Francia: los misterios ocultos detrás del monumento a Belgrano en Plaza de Mayo

Más de 150 años después de su creación en Francia, el monumento a Belgrano en Plaza de Mayo aún guarda secretos, detalles poco conocidos y una historia cargada de simbolismo.

Más de 150 años después de su creación en Francia, el monumento a Belgrano en Plaza de Mayo aún guarda secretos
Más de 150 años después de su creación en Francia, el monumento a Belgrano en Plaza de Mayo aún guarda secretos Foto: Wikipedia
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En pleno corazón de la Ciudad de Buenos Aires, frente a la Casa Rosada y a pocos metros del Cabildo, hay una imagen que millones de argentinos vieron alguna vez sin detenerse demasiado en su historia: el monumento ecuestre al General Manuel Belgrano de Plaza de Mayo. La obra, una de las más emblemáticas del casco histórico porteño, muestra al creador de la Bandera sosteniendo el símbolo patrio en una escena cargada de solemnidad, memoria e identidad nacional. El Gobierno porteño describe la pieza como una obra en bronce sobre pedestal de granito que representa a Belgrano con la bandera argentina.

Aunque hoy parece parte inseparable del paisaje urbano, su origen estuvo lejos de Buenos Aires. La estatua fue pensada, modelada y terminada en Europa, en tiempos en que la Argentina buscaba consolidar sus símbolos públicos tras décadas de guerras civiles, disputas políticas y construcción institucional. Fue inaugurada el 24 de septiembre de 1873, fecha elegida por su vínculo con el aniversario de la Batalla de Tucumán, una de las grandes victorias militares de Belgrano.

Quién diseñó el monumento al General Manuel Belgrano de Plaza de Mayo

El monumento al General Manuel Belgrano de Plaza de Mayo no fue diseñado por una sola persona, sino que nació del trabajo conjunto de dos escultores vinculados a Francia y a la Argentina. La figura del prócer fue realizada por el artista francés Albert Ernest Carrier-Belleuse, mientras que el caballo fue obra del argentino Manuel de Santa Coloma, radicado en Francia.

Los misterios ocultos detrás del monumento a Belgrano
Los misterios ocultos detrás del monumento a Belgrano Foto: Wikipedia

Carrier-Belleuse era un escultor de enorme prestigio en Europa y también tuvo relación con otra obra clave de la memoria argentina: el mausoleo del General San Martín en la Catedral Metropolitana. Además, fue maestro (y luego rival) de Auguste Rodin, uno de los nombres más influyentes de la escultura moderna.

La elección de estos artistas no fue casual: en el siglo XIX, Buenos Aires miraba a Europa como referencia estética y cultural. Por eso, el monumento combinó una sensibilidad artística francesa con una fuerte carga simbólica argentina: Belgrano montado a caballo, sosteniendo la Bandera Nacional y convertido en emblema de la patria naciente.

Albert Ernest Carrier Belleuse y Manuel de Santa Coloma: los dos escultores detrás de la obra

La obra tiene una particularidad que suele pasar desapercibida: el cuerpo de Belgrano y el caballo no fueron concebidos por el mismo escultor. Carrier-Belleuse se encargó de la figura del General, con una postura solemne y patriótica, mientras que Manuel de Santa Coloma modeló el caballo de bronce, pieza fundamental para darle movimiento y presencia al conjunto.

Esa división del trabajo permitió que la estatua tuviera una identidad muy singular. Belgrano aparece como un líder que no mira solamente al presente, sino también a la posteridad: su brazo sostiene la bandera en actitud de afirmación y juramento, una imagen que conecta de manera directa con su rol como creador de la insignia nacional en 1812. El Gobierno de la Ciudad recuerda que Belgrano creó la Bandera a orillas del río Paraná, en Rosario, dos años después de integrar la Primera Junta.

El monumento ecuestre fue inaugurado en 1873 por Sarmiento
El monumento ecuestre fue inaugurado en 1873 por Sarmiento Foto: Wikipedia

La figura también resume varias dimensiones del prócer: abogado, militar, político, economista y protagonista del proceso de Independencia. Belgrano nació y murió en el barrio porteño de Monserrat, y su vida quedó asociada no solo a la guerra revolucionaria, sino también a ideas de educación, producción, agricultura e industria.

Un viaje por el océano Atlántico: cómo llegó la estatua a la Buenos Aires del siglo XIX

Antes de convertirse en una postal clásica de Plaza de Mayo, el monumento tuvo que cruzar el océano. La obra fue realizada en Francia y enviada a Buenos Aires en 1872, tras un extenso viaje por el Atlántico. Recién al año siguiente fue inaugurada oficialmente en la ciudad.

La Buenos Aires que recibió aquella estatua era muy distinta a la actual. Plaza de Mayo todavía conservaba marcas urbanas del siglo XIX y estaba atravesada por la histórica Recova, una construcción que dividía el espacio entre la antigua Plaza de la Victoria y la Plaza 25 de Mayo. El monumento llegó, entonces, a una ciudad que estaba transformándose y que buscaba rodearse de símbolos capaces de narrar una historia común.

En ese contexto, instalar a Belgrano en el centro político de la Argentina no fue un gesto menor. La estatua quedó ubicada en un escenario cargado de poder: frente a la Casa Rosada, cerca del Cabildo y dentro del espacio urbano donde la memoria de la Revolución de Mayo se expresa con más fuerza.

Con Sarmiento y Mitre incluidos: cómo fue la histórica inauguración ante 20.000 personas en la Plaza de Mayo

La inauguración del monumento fue un acontecimiento multitudinario. Según crónicas históricas retomadas por distintas reconstrucciones, cerca de 20.000 personas se reunieron en la plaza, balcones y azoteas cercanas para ver el descubrimiento de la estatua.

El acto tuvo dos presencias centrales: Domingo Faustino Sarmiento, entonces presidente de la Nación, y Bartolomé Mitre, senador nacional en 1873 y una figura decisiva de la historia política argentina. Sarmiento pronunció un discurso en el que destacó a Belgrano no solo por su acción militar y política, sino también por su aporte a la educación y al civismo.

El monumento fue inaugurado en presencia de Sarmiento y Mitre
El monumento fue inaugurado en presencia de Sarmiento y Mitre Foto: Instagram @hemerotecaportena

En aquella ceremonia, Sarmiento dejó una frase de fuerte tono patriótico: “En nombre del pueblo argentino, abandono a la contemplación de los presentes, la Estatua Ecuestre del General Belgrano”, según reproduce el Museo Histórico Sarmiento a partir de sus Obras Completas.

La escena tuvo todos los elementos de una ceremonia nacional: multitud, discursos, flores, coronas y una fuerte voluntad de convertir a Belgrano en ejemplo público. No se trataba solo de inaugurar una escultura, sino de fijar en bronce una idea de país.

Las pocas modificaciones que experimentó el monumento a lo largo de los años

A pesar de sus más de 150 años de historia, el monumento a Belgrano atravesó muy pocas modificaciones. La figura del prócer conservó su aspecto original: Belgrano continúa montado a caballo, sosteniendo la bandera argentina y en actitud de juramento.

Entre los cambios más importantes aparece el reemplazo de la antigua reja de hierro por una de bronce, aunque en la actualidad el monumento ya no cuenta con protección perimetral. También se incorporó un nuevo pedestal, construido en Génova y enviado a Buenos Aires hacia 1885, con el objetivo de realzar y preservar mejor la escultura.

Otro cambio clave fue su orientación. La obra, que originalmente miraba hacia el Cabildo, fue reubicada y orientada hacia la Casa Rosada, una decisión que alteró su diálogo visual con la plaza y reforzó su presencia frente al principal edificio del Poder Ejecutivo nacional.

Hoy, el monumento al General Manuel Belgrano no es solo una escultura histórica: es una síntesis visual de la Argentina. En el bronce conviven la memoria de la Independencia, la creación de la Bandera, el proyecto educativo y político del prócer y la decisión de un país que, en el siglo XIX, quiso recordar a sus héroes en el espacio público más simbólico de todos: la Plaza de Mayo.