
A poco más de una hora de la Ciudad de Buenos Aires, Capilla del Señor guarda una historia que parece escrita entre campanas, viejas estancias, calles tranquilas y una fe que marcó el destino de toda una comunidad. No se trata solamente de un pueblo pintoresco para una escapada de fin de semana: es uno de los rincones más antiguos y valiosos de la provincia, un lugar donde la memoria colonial todavía se puede caminar. La localidad es cabecera del partido de Exaltación de la Cruz y su origen está ligado a la familia Casco de Mendoza, a un oratorio rural y al crecimiento de la población alrededor de ese espacio religioso.
Un pueblo que no nació con una gran ceremonia, sino alrededor de la fe
A diferencia de otras ciudades bonaerenses, Capilla del Señor no tuvo una fundación tradicional con acta solemne, sino que fue creciendo de manera lenta y orgánica alrededor de una capilla familiar. La historia señala que Francisco Casco de Mendoza, integrante de una antigua familia de estancieros de la zona de la Cañada de la Cruz, mandó a construir una pequeña capilla bajo la advocación del Señor de la Exaltación, utilizada primero para la devoción privada y luego para celebraciones religiosas desde 1727.
Ese pequeño espacio de culto terminó siendo mucho más que una construcción religiosa: se transformó en el punto de reunión de los pobladores dispersos de la campaña. En 1730, el Obispado de Buenos Aires creó el curato de Areco, que abarcaba territorios que hoy corresponden a Exaltación de la Cruz, San Antonio de Areco, Zárate, Campana y San Andrés de Giles; luego, el oratorio de los Casco fue instituido como viceparroquia.
La fecha clave: el 14 de septiembre de 1735
La fecha que quedó marcada en la memoria local es el 14 de septiembre de 1735, día en que el oratorio fue librado al culto público como viceparroquia. Esa jornada coincidía con la festividad religiosa de la Exaltación de la Santa Cruz, una celebración que hasta hoy conserva un fuerte valor simbólico para los habitantes del lugar.

Por eso, cada 14 de septiembre se conmemora la fundación de Capilla del Señor con actos oficiales, celebraciones religiosas, procesiones, actividades culturales y expresiones tradicionalistas. La fecha no solo recuerda el origen espiritual del pueblo, sino también el momento en que una capilla rural empezó a convertirse en el corazón de una comunidad.
De un oratorio familiar a un pueblo con identidad propia
Tras la muerte de Francisco Casco de Mendoza, el patronato del oratorio quedó en manos de su hijo Mayoriano Casco de Mendoza, quien consolidó su presencia en la zona y llegó a reunir una importante extensión de tierras. Entre 1746 y 1747, Mayoriano mandó a construir un nuevo templo, más amplio que el oratorio original, porque la creciente feligresía ya no cabía en aquella primera capilla familiar.
Ese nuevo templo tenía una nave central, capilla lateral, sacristía, techo de tejas y piso de ladrillos, características propias de las construcciones religiosas rurales de la época. Con el tiempo, el edificio fue reformado y mejorado, especialmente durante la labor del padre Andrés Leonardo de los Ríos, quien impulsó arreglos en la fachada, el campanario, los techos y las puertas.
El trazado que todavía se reconoce en sus calles
Uno de los datos más interesantes de la historia de Capilla del Señor es que su crecimiento urbano estuvo directamente vinculado con el reparto de solares alrededor de la iglesia. Mayoriano Casco de Mendoza destinó tierras para el poblado, y la cuadrícula comenzó a formarse a medida que se vendían los terrenos cercanos al templo.

Con el avance del caserío, se respetó el trazado en damero y se reservó una manzana para la plaza principal, ubicada frente a los edificios más importantes: la iglesia y las casas de la familia Casco de Mendoza. Esa organización inicial explica por qué el casco histórico conserva una armonía urbana tan particular, con la plaza, el templo y las viejas casonas como protagonistas.
La creación del partido y el peso regional de Capilla del Señor
El desarrollo del poblado fue tan importante que, en 1784, se creó el partido de Exaltación de la Cruz, tomando como base los límites de la parroquia local. En sus orígenes, ese territorio incluía zonas que con el tiempo formarían parte de otros distritos, como Zárate y Campana.
Capilla del Señor se consolidó como ciudad cabecera del partido y mantuvo una fuerte identidad rural, religiosa y administrativa. Su historia no puede entenderse sin el rol de la campaña bonaerense, las estancias, los caminos coloniales y las instituciones eclesiásticas que organizaron buena parte de la vida social durante el siglo XVIII.
El lugar donde también pasó la historia argentina
Más allá de su origen religioso, la zona de Exaltación de la Cruz también fue escenario de hechos ligados a la historia política del país. En el distrito tuvo lugar la Batalla de la Cañada de la Cruz, el 28 de junio de 1820, un enfrentamiento vinculado con los conflictos entre Buenos Aires y las provincias en el marco de la crisis del Directorio y el avance del federalismo.

Ese episodio forma parte de un período clave de la historia argentina, cuando las tensiones entre el centralismo porteño y los caudillos provinciales definían el rumbo institucional del país. La batalla dejó una huella en la memoria local y fue recordada con un monolito erigido en 1970, durante la conmemoración del sesquicentenario del hecho.
El Monitor de la Campaña y una joya del periodismo bonaerense
Otro capítulo fundamental de Capilla del Señor llegó en el siglo XIX con la fundación del semanario El Monitor de la Campaña, el 19 de junio de 1871. Este medio es recordado como una pieza clave del periodismo rural bonaerense y su historia dio origen al actual Museo del Periodismo Bonaerense, uno de los espacios culturales más representativos de la localidad.
La existencia de este periódico muestra que Capilla del Señor no fue solamente un poblado religioso o rural, sino también un centro de circulación de ideas, noticias y debates de la campaña bonaerense. En una época en la que la comunicación era lenta y el ferrocarril comenzaba a transformar las distancias, la prensa local cumplía un papel esencial en la vida comunitaria.
El ferrocarril, la modernidad y el cambio del paisaje
A fines del siglo XIX, el ferrocarril modificó profundamente la vida de muchos pueblos bonaerenses, y Capilla del Señor no fue la excepción. La estación local fue inaugurada en 1886 y se convirtió en un punto clave para la conexión con otros centros urbanos y para el movimiento de productos rurales.
El tren no solo acercó pasajeros: también transformó la percepción del tiempo, del comercio y de la distancia. En torno a las estaciones y parajes del partido crecieron nuevos núcleos de vida, como Diego Gaynor, Pavón, Parada Robles, Los Cardales y otros cuarteles que forman parte de la identidad de Exaltación de la Cruz.
Por qué fue declarado Bien de Interés Histórico Nacional
En 1994, el Poder Ejecutivo Nacional declaró a Capilla del Señor Bien de Interés Histórico Nacional, una distinción que reconoce el valor patrimonial, urbano y cultural del pueblo. La importancia de la localidad no se explica únicamente por haber sido escenario de grandes acontecimientos, sino por la coherencia de su paisaje histórico, su arquitectura conservada y la continuidad de sus tradiciones.
Ese reconocimiento convirtió a Capilla del Señor en un destino especial para quienes buscan algo más que una postal bonita. Sus calles, sus viviendas antiguas, su iglesia, su plaza y sus museos permiten reconstruir casi tres siglos de historia bonaerense en un recorrido breve, accesible y profundamente evocador.



















