Mundial 2026: la historia detrás de la pizzería de Corrientes que dejó de vender sopa inglesa antes de Argentina-Inglaterra

En plena previa de Argentina-Inglaterra por el Mundial 2026, pizzerías históricas de la calle Corrientes tomaron una llamativa decisión: sacar la sopa inglesa del menú y revivir una vieja cábala bien porteña.

De sopa inglesa a sopa Malvinas
De sopa inglesa a sopa Malvinas Foto: Redes
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En la previa de una semifinal que promete paralizar al país, la pasión argentina volvió a encontrar una manera tan creativa como simbólica de expresarse. A horas del cruce entre la Selección Argentina e Inglaterra por el Mundial 2026, algunas pizzerías y confiterías tradicionales de la Ciudad de Buenos Aires tomaron una decisión que rápidamente se volvió viral: suspender la venta de sopa inglesa hasta después del partido. La medida fue impulsada por Banchero y luego replicada por otros locales porteños, como La Americana y algunas confiterías clásicas, según trascendió en la previa del encuentro.

La escena tiene todos los ingredientes para convertirse en una postal de época: un cartel en una pizzería histórica, un postre de nombre incómodo para la ocasión y una ciudad que, cuando juega la Selección, transforma cualquier gesto cotidiano en una declaración futbolera. En el local, el mensaje fue directo: “No vendemos sopa inglesa hasta después del jueves”, una frase que mezcló humor, cábala y memoria popular.

Una cábala porteña para alentar a la Selección Argentina

La decisión no apunta contra el postre en sí, sino que funciona como un guiño cultural en medio de la fiebre mundialista. En Buenos Aires, y especialmente en la Avenida Corrientes, la pizza, el teatro, la noche y el fútbol conviven desde hace décadas como parte de una misma identidad urbana. La zona es reconocida por sus pizzerías tradicionales, donde la pizza porteña se volvió una experiencia social marcada por la abundancia de queso, la porción al paso y el ritual de compartir antes o después de una salida.

Banchero "hace patria"
Banchero "hace patria" Foto: X @AgenciaElVigia

En ese contexto, que una pizzería decida “bajar” de la carta la sopa inglesa durante la previa de Argentina-Inglaterra no es apenas una ocurrencia gastronómica. Es una forma de decir presente. La Selección Argentina no solo se juega en la cancha: también se vive en las mesas, en los barrios, en los carteles escritos a mano y en las bromas que se vuelven conversación nacional.

Según la información publicada, la tradicional porción de sopa inglesa se vende a $13.000 y volvería a estar disponible una vez terminado el partido ante el conjunto europeo.

Qué es la sopa inglesa y por qué su nombre genera tanto juego

Aunque su nombre puede confundir, la sopa inglesa no sería originalmente inglesa en el sentido estricto. Diversas reconstrucciones gastronómicas la vinculan con la tradición italiana de la zuppa inglese, un postre en capas que habría nacido en regiones como Emilia-Romaña y que, con el tiempo, se reinterpretó en distintos países.

La pizzería que deja de vender sopa inglesa Foto: pulperia.ar

En Argentina, el postre encontró una versión propia: vainillas o bizcochuelo humedecido, crema pastelera, dulce de leche, crema chantilly, frutas, chocolate rallado o algún licor suave, según la receta familiar o de bodegón. Clarín lo describe como un postre típico de la cocina italiana inspirado en los trifles británicos, mientras que en el país se adaptó con ingredientes locales como dulce de leche o frutas.

Ese carácter mestizo explica parte de su permanencia. La sopa inglesa es, en realidad, un postre viajero: nació de influencias europeas, cruzó fronteras y terminó convertida en una preparación nostálgica de bodegón argentino.

Banchero, la fugazzeta y una historia que empezó mucho antes del Mundial

La medida tuvo especial repercusión porque nació en Banchero, una de las pizzerías más emblemáticas de Buenos Aires. La historia de la familia Banchero está ligada a la inmigración italiana, a La Boca y a la creación de una de las pizzas más porteñas: la fugazzeta. El sitio oficial de Turismo de Buenos Aires recuerda que la familia llegó desde Recco, Italia, abrió una panadería y en 1932 inauguró la pizzería que luego sería reconocida por haber inventado la fugazzeta.

Dónde conviene comer de parado Foto: Banchero

Banchero también quedó asociado a grandes nombres de la cultura popular argentina. Por sus mesas pasaron figuras como Benito Quinquela Martín, Luis Sandrini, Tita Merello y Eva Duarte de Perón, lo que reforzó su lugar como punto de encuentro entre gastronomía, arte y vida porteña.

Por eso, cuando un local con esa carga histórica se suma a una cábala mundialista, el gesto adquiere otra dimensión. No se trata solamente de sacar un postre del menú: es una pizzería histórica usando el lenguaje del humor argentino para acompañar a la Selección.

El antecedente de Malvinas y la memoria detrás del gesto

La suspensión temporal de la sopa inglesa tiene un antecedente sensible en la memoria argentina. Durante la Guerra de Malvinas de 1982, distintos comercios barriales habrían cambiado nombres o dejado de vender productos asociados simbólicamente con Inglaterra como expresión de protesta y fervor patriótico.

El conflicto de Malvinas comenzó el 2 de abril de 1982 y finalizó el 14 de junio de ese mismo año, tras 74 días de guerra entre Argentina y el Reino Unido por la soberanía de las islas del Atlántico Sur.

Más de cuatro décadas después, el gesto reaparece en un contexto completamente distinto: no como una medida de conflicto, sino como una cábala futbolera cargada de ironía, identidad y memoria popular. En Argentina, pocas cosas tienen tanta capacidad de unir generaciones como el fútbol, la comida y los recuerdos colectivos.

Argentina-Inglaterra: un partido que siempre excede lo deportivo

Cada vez que Argentina e Inglaterra se cruzan en un Mundial, la expectativa supera lo estrictamente futbolístico. La historia deportiva entre ambos países está atravesada por partidos inolvidables, recuerdos intensos y una narrativa que el público argentino vive con una emoción particular. En ese marco, que las pizzerías de Corrientes decidan no vender sopa inglesa funciona como un pequeño acto teatral, casi perfecto para la ciudad que nunca duerme.

La Avenida Corrientes vuelve a ser escenario de una historia bien argentina: pizza, humor, fútbol, memoria y una Selección que moviliza hasta el menú de los bares.

Cuando termine el partido, la sopa inglesa volverá a las vitrinas. Pero hasta entonces, en algunas pizzerías porteñas, el postre deberá esperar. Porque en la previa de Argentina-Inglaterra, hasta la carta se pone la camiseta.