
Un incendio forestal de grandes dimensiones se desató en las colinas de Como, en el norte de Italia, y obligó a unas 50 personas a abandonar sus hogares durante la noche del jueves. Las llamas avanzaron por zonas boscosas y se acercaron a sectores residenciales, mientras fuertes vientos complicaban las tareas de los equipos de emergencia.
El fuego comenzó durante la tarde del jueves en el área del Monte Goi, dentro del parque Spina Verde. Con el correr de las horas, las ráfagas impulsaron las llamas hacia las zonas de Albate y Oltrecolle, generando una extensa columna de humo y el desplazamiento de cenizas sobre Como y distintas localidades ubicadas en las cercanías del lago.
Imágenes registradas durante el operativo muestran un helicóptero cargando agua para combatir el incendio desde el aire, mientras varios camiones de bomberos permanecían desplegados en las inmediaciones. En las laderas boscosas, las llamas se extendieron rápidamente entre la vegetación.
Evacuaron viviendas por precaución
Durante la noche, los equipos de emergencia consiguieron frenar el avance del fuego hacia Oltrecolle, uno de los sectores amenazados por la propagación de las llamas. Sin embargo, las autoridades resolvieron evacuar de manera preventiva a los habitantes de los edificios más expuestos.
En total, unas 50 personas tuvieron que abandonar sus viviendas mientras continuaban las tareas para contener el incendio y evitar que alcanzara las zonas habitadas.
La situación se mantuvo bajo vigilancia durante las primeras horas del viernes debido a la presencia de puntos calientes y a las condiciones meteorológicas. Las autoridades concentraron los esfuerzos en proteger las viviendas cercanas y evitar nuevos focos.
Un amplio operativo para controlar el incendio
A última hora de la mañana del viernes, cerca de 180 bomberos y 24 voluntarios forestales continuaban trabajando en el lugar. El operativo también contaba con apoyo aéreo: dos aviones Canadair y dos helicópteros participaban de las tareas de extinción.
Según las estimaciones disponibles, el incendio ya había afectado aproximadamente 24 hectáreas de terreno, principalmente en sectores boscosos de las colinas que rodean Como.
Los equipos terrestres trabajaban para sofocar las llamas y controlar los puntos calientes que todavía podían reactivar el fuego. Desde el aire, las aeronaves realizaban descargas de agua sobre las áreas más comprometidas, en una operación coordinada con los bomberos desplegados en tierra.
Mientras continuaban las tareas, las carreteras situadas alrededor de la zona afectada permanecían cerradas como medida de seguridad. La restricción buscaba facilitar el desplazamiento de los vehículos de emergencia y reducir los riesgos para la población.
Las autoridades mantenían el operativo concentrado en impedir que el incendio alcanzara nuevas áreas residenciales y garantizar la seguridad de los habitantes evacuados. La evolución de las condiciones meteorológicas y la presencia de nuevos focos serían determinantes para avanzar hacia el control definitivo del incendio.















