
El 11 de septiembre del 2001 no es una fecha más para la historia internacional: ese día se produjo el atentado terrorista contra las Torres Gemelas. Este año se cumplen 25 años de aquella tragedia y muchas personas continúan creyendo en distintas narrativas conspirativas que explican el origen de ese fenómeno.
Ese día, Al Qaeda secuestró cuatro aviones de pasajeros: dos de ellos se estrellaron contra las Torres Gemelas del World Trade Center en la ciudad de Nueva York, otro se estrelló contra el Pentágono en Washington D.C y el último se estrelló en la ciudad de Pensilvania luego de que los pasajeros intervengan para que no alcance su objetivo. El saldo de este atentado fue de casi 3.000 muertos y miles de heridos.

El historiador Claus Oberhauser explicó que el 11-S fue “un punto de inflexión que desencadenó muchísimas cosas: debates sociales globales que no existían antes y problemas de seguridad que en realidad no se conocían”.
La principal teoría conspirativa: todo fue planeado
Según una encuesta de YouGov de 2023, uno de cada cinco estadounidenses estaba convencido de que el gobierno de los Estados Unidos estaba al tanto de lo que iba a suceder aquel 11 de septiembre. Muchas personas desconfían de las instituciones y de los poderosos, explica Jolley.
No existe evidencia concreta que pruebe la hipótesis de que las explosiones en las Torres Gemelas hayan sido controladas. Lo único que se ha comprobado a través de investigaciones independientes del National Institutes of Standards and Technology (NIST, una institución estatal), el Massachusetts Institute of Technology (MIT) y la consultora Weidlinger Associates es que los incendios derivados del impacto de los aviones fueron la causa directa del derrumbe.

Sin embargo, los expertos afirman que la gente busca respuestas inventadas ante el vacío de información para tener satisfacer su necesidad de control o certeza y evitar el miedo. Desde aquella incertidumbre nacen las teorías conspirativas para intentar dar sentido al evento.
Jolley afirma que esto no ocurre de un día para otro, sino que “es más bien un trayecto basado en experiencias de vida; por ejemplo, las adversidades enfrentadas”. Esto quiere decir que aquellas personas más miedosas son más propensas a creer en aquellas teorías.
Por qué las teorías conspirativas sobre el 11-S resultan problemáticas
Aunque estas teorías se presentan como oportunidades de que la gente tenga menos miedo y mayores certezas, ocurre lo opuesto y terminan generando mayor desconfianza hacia el Gobierno y hacia los demás, lo que deriva en aislamiento social.
Estas teorías mezclan realidad con desinformación, por lo que no se pueden desenmascarar como falsas, ya que generan un entramado de afirmaciones claras con otras que son falsas. El núcleo de la narrativa es que un grupo de conspiradores actúa en secreto.
Estas teorías pueden también generar influencia en el modo en que las personas se tratan entre sí, pudiendo generar prejuicios, antisemitismo, homofobia o discriminación de todo tipo, así como también negacionismo del cambio climático e incluso comportamientos que implican un riesgo para la salud, como las teorías sobre el COVID-19.

Qué hacer ante las personas que creen en teorías conspirativas
La Fundación Amadeu Antonio y el Centro Federal de Educación Cívica son dos de las instituciones alemanas que ofrecen recomendaciones sobre cómo actuar cuando amigos o familiares creen en narrativas conspirativas.
Entre las sugerencias se encuentran:
- Comunicarse de igual a igual para investigar juntos en busca de información fidedigna.
- Señalar y posicionarse claramente en contra del antisemitismo.

















