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Roselle, la perra guía que ayudó a su dueño ciego a bajar 78 pisos en el 11-S

Michael Hingson se encontraba en el piso 78 de la Torre Norte cuando el primer avión impactó contra el edificio. En medio del humo, los escombros y la desesperación, confió en Roselle, su perra guía, para encontrar la salida y ponerse a salvo.

Roselle junto a Michael Hingson, a quien guió durante la evacuación de la Torre Norte del World Trade Center.
Roselle junto a Michael Hingson, a quien guió durante la evacuación de la Torre Norte del World Trade Center. Foto: Michael Hingson Group.
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El 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos sufrió uno de los ataques terroristas más devastadores de su historia. Esa mañana, cuatro aviones comerciales fueron secuestrados: dos de ellos impactaron contra las Torres Gemelas del World Trade Center, en la ciudad de Nueva York.

El primer impacto ocurrió a las 8:46 de la mañana, cuando el vuelo 11 de American Airlines chocó contra la Torre Norte del emblemático edificio. En medio de ese escenario se encontraba Michael Hingson, ciego de nacimiento, trabajando en su oficina del piso 78 de la Torre Norte. Debajo de su escritorio descansaba Roselle, una labradora entrenada como perro guía, que sería clave para ayudarlo a escapar del edificio.

El avión había impactado 16 pisos por encima de donde se encontraban Hingson y Roselle. Mientras el caos comenzaba a apoderarse del lugar, el hombre tuvo que confiar por completo en su compañera de cuatro patas para encontrar una salida.

Sin embargo, en medio de aquella situación extrema, Roselle no entró en pánico. No ladró ni intentó escapar. Tampoco tiró de la correa. Simplemente se sentó y mantuvo la mirada sobre su dueño, a la espera de una indicación.

Hingson comprendió que debían abandonar el edificio. Acarició a Roselle, respiró profundamente y ambos comenzaron a avanzar hacia las escaleras de emergencia.

A medida que descendían, las condiciones se volvían cada vez más difíciles. Según The Prescott Dog Magazine, el humo se hacía más espeso y cada vez eran más las personas que intentaban evacuar el edificio. Los gritos se mezclaban con las sirenas de los bomberos, que subían por las mismas escaleras mientras ellos bajaban.

Durante casi una hora, Roselle y Hingson avanzaron escalón tras escalón. La perra no solo estaba guiando a su dueño: su actitud transmitía tranquilidad a quienes se encontraban a su alrededor. Algunas personas comenzaron a seguirlos y encontraron en aquella pequeña guía de cuatro patas una referencia para continuar con la evacuación.

La labradora Roselle logró salir junto a su dueño después de descender 78 pisos por las escaleras de emergencia. Foto: Michael Hingson Group.

Finalmente, después de descender 78 pisos, ambos consiguieron salir a la calle. Pero el peligro todavía no había terminado.

La Torre Sur ya estaba envuelta en llamas cuando Hingson y Roselle lograron salir del edificio. Apenas tuvieron tiempo de orientarse cuando una enorme nube de polvo, escombros y acero cayó sobre ellos tras el colapso de una de las torres. Fue entonces cuando Roselle volvió a actuar.

La labradora tiró de la correa y condujo a Hingson y a las personas que los acompañaban hacia una estación de metro cercana, donde pudieron resguardarse de la nube de polvo y encontrar un lugar relativamente seguro.

Años después, Hingson recordaría que, incluso mientras todo se derrumbaba a su alrededor, Roselle permanecía tranquila y seguía moviendo la cola.

Roselle: la perra labradora guía que se convirtió en heroína en los atentados del 11-S

La historia de Roselle había comenzado mucho antes de aquella mañana que cambiaría para siempre la historia de Estados Unidos.

La labradora nació el 12 de marzo de 1998 en San Rafael, California, dentro de la organización Guide Dogs for the Blind, dedicada al entrenamiento de perros guía para personas ciegas. Durante sus primeros meses fue criada en Santa Bárbara por Kay y Ted Stern.

Roselle se convirtió en una de las historias de heroísmo animal más recordadas del atentado del 11-S. Foto: Michael Hingson Group.

Posteriormente regresó a San Rafael para completar su formación como perro guía. Allí adquirió las habilidades que años más tarde serían fundamentales para ayudar a su compañero durante una de las mayores tragedias de la historia estadounidense.

Roselle conoció a Michael Hingson el 22 de noviembre de 1999 y se convirtió en su quinto perro guía. Desde el comienzo construyeron una relación basada en la confianza y el compañerismo.

Tras sobrevivir al atentado, Hingson y Roselle regresaron a casa. El impacto emocional de lo ocurrido fue enorme, pero la perra mostró una notable capacidad para retomar su vida cotidiana. Poco tiempo después volvió a jugar con Linnie, la anterior perra guía de Hingson, que ya estaba retirada.

El heroísmo de Roselle no pasó inadvertido. En 2002 recibió el Premio a la Excelencia Canina (ACE) en la categoría de perro de servicio, un reconocimiento otorgado por el American Kennel Club.

Tras sobrevivir al atentado, Roselle continuó acompañando a Hingson hasta que debió retirarse por problemas de salud. Foto: Michael Hingson Group.

Sin embargo, con el paso de los años su salud comenzó a deteriorarse. En 2004 fue diagnosticada con trombocitopenia inmunomediada, una enfermedad relacionada con el sistema inmunológico. El tratamiento permitió mantenerla controlada durante un tiempo, aunque posteriormente aparecieron complicaciones.

En 2007, los efectos secundarios de la medicación comenzaron a afectar sus riñones y Roselle tuvo que retirarse oficialmente como perro guía.

Finalmente, la labradora murió el 26 de junio de 2011, a los 14 años, después de ser diagnosticada con una úlcera estomacal. Hingson y su esposa, Karen, estuvieron junto a ella durante sus últimos momentos.

Su historia recibió además importantes reconocimientos. Roselle fue condecorada con la Medalla Dickin, otorgada por el Dispensario Popular para Animales Enfermos (PDSA), considerada el equivalente animal de la Cruz Victoria.

Ese mismo año, la Sociedad Protectora de Animales de Estados Unidos la nombró, de manera póstuma, Perro Héroe Americano del Año.

El legado que dejaron Roselle y Hingson

La experiencia vivida durante el 11-S marcó profundamente la vida de Michael Hingson y se convirtió en parte de su posterior trabajo como defensor de los derechos de las personas con discapacidad visual.

Después de abandonar Nueva York, Hingson regresó a California y comenzó a trabajar como director de asuntos públicos de Guide Dogs for the Blind. Desde allí compartió su experiencia junto a Roselle y colaboró en la recaudación de fondos para el entrenamiento de nuevos perros guía.

El vínculo entre Roselle y Hingson quedó inmortalizado en libros y homenajes dedicados a la heroica labradora. Foto: Michael Hingson Group.

En 2008 fundó el Michael Hingson Group, desde donde amplió su actividad como conferencista y defensor de la accesibilidad y los derechos de las personas ciegas. Además, la historia de ambos también trascendió los escenarios y las conferencias para convertirse en libros.

En agosto de 2011 se publicó “Thunder Dog: La historia de un hombre ciego, un perro guía y el triunfo de la confianza en la Zona Cero”, escrito por Hingson junto a Susy Flory. La obra tuvo una rápida repercusión y llegó a la lista de los libros más vendidos del New York Times durante su primera semana.

Dos años más tarde, en diciembre de 2013, Hingson publicó junto a Jeanette Hanscome “Corriendo con Roselle”, un libro dirigido al público juvenil que cuenta la historia de un niño ciego y su perra guía y cómo ambos atraviesan algunos de los momentos más difíciles de sus vidas.

La historia también llegó al podcast “Esto es amor”, donde Hingson relató su experiencia durante y después de los atentados del 11-S. Además, el cantautor Michael Gaither compuso la canción “Roselle”, dedicada a la valentía y nobleza de la labradora.

Hingson continuó trabajando en el campo de la accesibilidad y la tecnología. En 2015 fue invitado a formar parte del consejo asesor de AIRA, una empresa que desarrolló un sistema de asistencia para personas ciegas mediante gafas inteligentes.

Michael Hingson confió en Roselle para atravesar el caos y encontrar una salida segura del World Trade Center. Foto: Michael Hingson Group.

Después de probar el servicio en un aeropuerto, Hingson quedó convencido de su potencial y se incorporó a la compañía como embajador. Más tarde asumió como director ejecutivo de la Fundación Do More de AIRA, con el objetivo de recaudar fondos para que el servicio pudiera ofrecerse gratuitamente en ciudades y centros educativos.

La historia de Roselle quedó así ligada para siempre a la de su compañero humano. Su legado continúa como símbolo de confianza, valentía y del vínculo entre una persona y su perro.

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