
Meghan Markle arribó a Windsor como prometió, acompañada de su madre, Doria Ragland, a la que ha querido dar el lugar que se merece en un día tan especial.

Tras el misterio por su vestido, la actriz lució un vestido blanco de escote en barco de la firma Ralph & Russo.

Meghan Markle ha querido combinar su traje de novia con un discreto recogido en moño, velo y tiara. Madre e hija han llegado en coche, muy sonrientes, saludando a los ingleses agolpados a las puertas de la capilla. Doria, madre de la novia, ha apostado por el tono blanco roto y el tocado.

Fotos: Reuters y NA












