
El potus (Epipremnum aureum) es una de las plantas de interior más populares y resistentes, pero la mayoría la cultiva como colgante, lo que limita el tamaño de sus hojas. Sin embargo, existe un método sencillo para que crezca con hojas mucho más grandes y de un verde intenso: simular su entorno natural con un tutor vertical húmedo.
En su hábitat original, el potus es una planta trepadora que escala los troncos de los árboles. Cuando sus raíces aéreas encuentran un soporte húmedo, la planta interpreta que está subiendo y responde con hojas más grandes y maduras.
Cómo armar el tutor y lograr un crecimiento espectacular
El secreto está en colocar un tutor cubierto de musgo sphagnum o fibra de coco. Hay que atar los tallos principales al tutor y mantener la fibra siempre húmeda, rociándola con agua de manera regular. Así, el potus se sentirá como en la selva y desplegará todo su potencial.

Además, es fundamental ubicar la planta a menos de uno o dos metros de una ventana muy iluminada, pero sin sol directo, para evitar que las hojas se quemen o amarilleen. La luz abundante, pero indirecta, es clave para que la fotosíntesis sea máxima y el crecimiento, rápido.
Nutrición, sustrato y riego: las claves para hojas grandes
Durante la primavera y el verano, el potus necesita nutrientes constantes, especialmente nitrógeno, para lograr hojas grandes y de color intenso. Se recomienda aplicar un fertilizante líquido para plantas verdes cada 15 a 20 días, siempre diluido en el agua de riego. En invierno, conviene espaciar la fertilización o suspenderla si la planta entra en reposo.
El sustrato también es importante: debe ser suelto y con excelente drenaje. Una mezcla ideal es 40% tierra negra o sustrato universal, 30% perlita o vermiculita y 30% corteza de pino o fibra de coco. El riego debe hacerse solo cuando el tercio superior de la tierra esté seco al tacto, y nunca hay que dejar agua estancada en el plato.
Limpieza y humedad ambiental para un potus saludable
El polvo acumulado en las hojas puede bloquear la luz y frenar el crecimiento. Por eso, es recomendable limpiar las hojas con un paño de microfibra humedecido una vez por semana.
Si el ambiente es seco o se usa aire acondicionado o calefacción, conviene pulverizar el follaje y el tutor con agua con frecuencia para mantener la humedad que el potus necesita.


















