
Durante décadas, los pumas fueron señalados como una de las principales amenazas para la producción ovina en la Patagonia. Sin embargo, una investigación realizada durante más de seis años en Santa Cruz ofrece una mirada más precisa sobre los hábitos de estos grandes felinos y revela que las ovejas tienen una presencia muy reducida en su alimentación dentro de las áreas protegidas estudiadas.
El trabajo fue desarrollado por especialistas del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), la Fundación Rewilding Argentina y las universidades de California y Wisconsin, quienes siguieron los movimientos de los animales mediante collares satelitales instalados en ejemplares que habitan los parques nacionales Monte León y Patagonia.

¿Cómo lograron saber qué comen los pumas?
Los collares registraban la ubicación de cada puma cada tres horas. Gracias a esa información, los investigadores reconstruyeron miles de recorridos y detectaron los sitios donde los animales permanecían durante más tiempo.
Al inspeccionar esos lugares, comprobaron que muchos correspondían a puntos de alimentación. De esta manera pudieron identificar con precisión las especies cazadas y construir una de las bases de datos más completas sobre la dieta del puma en América.
El estudio reúne más de seis años de registros continuos y permite analizar cómo varía la alimentación según el ambiente, la estación del año e incluso el sexo de los ejemplares.

¿Los pumas comen ovejas?
Uno de los resultados más relevantes responde a una pregunta que durante años preocupó a los productores ganaderos. En ambos parques nacionales, las ovejas aparecieron en una proporción muy baja entre las presas registradas.
Sin embargo, los científicos advierten que este dato no permite concluir que el conflicto con la ganadería haya desaparecido. La investigación se desarrolló exclusivamente dentro de áreas protegidas y todavía resta ampliar el monitoreo a establecimientos rurales vecinos para conocer qué ocurre fuera de los límites de los parques.
El guanaco domina la dieta de los felinos
El análisis confirmó que el guanaco es la presa más importante para los pumas patagónicos. En el Parque Nacional Monte León representa el 44% de las presas registradas.

El segundo lugar lo ocupan los pingüinos, que constituyen aproximadamente una cuarta parte de los registros, una particularidad asociada a las grandes colonias reproductivas presentes en la costa atlántica.
En el Parque Patagonia, en cambio, el predominio del guanaco es mucho mayor y alcanza el 72% de las presas identificadas. Detrás aparecen los choiques, caballos cimarrones y otras especies de menor frecuencia. Además, en Monte León los investigadores detectaron el consumo de liebres europeas, zorros, hurones y peludos.
Machos y hembras tienen estrategias de caza diferentes
El seguimiento satelital también permitió observar diferencias entre los ejemplares según su sexo.
Las hembras de Monte León presentan una alimentación más variada y capturan con mayor frecuencia liebres, pingüinos, armadillos y zorros. Los machos, por su parte, concentran gran parte de su dieta en los guanacos.

Los especialistas explican que esta diferencia está relacionada con el tamaño corporal. Al ser más pequeñas, las hembras pueden cubrir sus necesidades energéticas cazando presas de menor porte y evitando los riesgos que implica enfrentar animales más grandes.
La estación del año también modifica la alimentación
Los hábitos de caza cambian a lo largo del año. En Monte León, durante la primavera y el verano, muchas hembras aprovechan la llegada masiva de pingüinos a las colonias reproductivas y disminuyen el consumo de guanacos.

En el Parque Patagonia ocurre el fenómeno contrario durante el invierno. En esa época, los guanacos descienden desde las mesetas hacia zonas más bajas y se vuelven más accesibles para los pumas, que incrementan su consumo y reducen la caza de choiques, caballos cimarrones y ovejas.
Los investigadores consideran que estos resultados aportan información clave para comprender el rol ecológico del puma y para diseñar estrategias de conservación que permitan compatibilizar la protección de la fauna silvestre con la actividad ganadera en la Patagonia.




















