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China inaugura un centro de datos submarino para IA que reduce el consumo energético con refrigeración natural

El innovador proyecto, instalado frente a las costas de Shanghái, utiliza cápsulas submarinas alimentadas por energía eólica para alojar miles de servidores de inteligencia artificial.

Ubican servidores de inteligencia artificial en el lecho submarino.
Ubican servidores de inteligencia artificial en el lecho submarino. Foto: Web.
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China dio un nuevo paso en el desarrollo de infraestructura para inteligencia artificial (IA) con la puesta en marcha de un centro de datos submarino que busca resolver uno de los mayores desafíos de la computación moderna: el enorme consumo energético que genera la refrigeración de los servidores.

El proyecto, instalado frente a las costas de Shanghái, consiste en cápsulas herméticas de acero ubicadas bajo el mar que albergan miles de servidores de alto rendimiento. La iniciativa aprovecha la baja temperatura del agua oceánica para enfriar de manera natural los equipos, eliminando la necesidad de utilizar sistemas tradicionales de aire acondicionado industrial.

Servidores de inteligencia artificial. Foto: Unsplash.

Cómo funciona el centro de datos submarino

Los servidores alojados en los módulos submarinos procesan grandes volúmenes de información necesarios para aplicaciones de inteligencia artificial, computación en la nube y servicios digitales.

La principal innovación radica en el sistema de refrigeración. En lugar de recurrir a equipos de climatización que demandan enormes cantidades de electricidad, el complejo utiliza el frío natural del océano para mantener estables las temperaturas de los procesadores.

Además, la instalación recibe electricidad de un parque eólico marino cercano, lo que permite que alrededor del 95% de la energía utilizada provenga de fuentes renovables.

Gracias a esta combinación, el centro de datos logra reducir más del 20% del consumo eléctrico, mejorando notablemente la eficiencia energética frente a los centros informáticos convencionales.

Un impulso para la inteligencia artificial

La creciente demanda de modelos de inteligencia artificial requiere centros de datos cada vez más potentes, capaces de realizar millones de cálculos simultáneos.

Sin embargo, el calor generado por los procesadores representa uno de los principales desafíos tecnológicos, ya que obliga a destinar una parte significativa de la energía al enfriamiento de los equipos.

El modelo desarrollado en China busca resolver ese problema mediante una infraestructura que combina ingeniería naval, energías renovables y computación de alto rendimiento.

Las primeras evaluaciones muestran un elevado nivel de eficiencia, posicionando al proyecto entre las iniciativas más avanzadas del mundo en materia de infraestructura digital sostenible.

Menor impacto ambiental y ahorro de recursos

Además del ahorro energético, el complejo submarino reduce considerablemente el consumo de agua.

Las estimaciones indican que el sistema permitirá ahorrar alrededor de 26.000 toneladas de agua dulce por año, al eliminar las tradicionales torres de enfriamiento utilizadas por los centros de datos terrestres.

Otra ventaja es la menor ocupación de suelo urbano, un recurso cada vez más escaso en las grandes ciudades, ya que buena parte de la infraestructura se instala directamente sobre el lecho marino.

Una tecnología pensada para expandirse

El proyecto incorpora sensores remotos que monitorean en tiempo real la presión, la temperatura y el estado estructural de los módulos submarinos. Asimismo, utiliza aleaciones metálicas anticorrosivas diseñadas para resistir la salinidad y las altas presiones del ambiente marino.

Se aprovechan las bajas temperaturas del océano para enfriar los servidores de inteligencia artificial. Foto: Unsplash.

La conexión eléctrica se realiza mediante cables híbridos reforzados que enlazan las turbinas eólicas con las cápsulas donde funcionan los servidores, garantizando un suministro continuo de energía.

Las autoridades y desarrolladores chinos ya estudian replicar este modelo en otras zonas costeras del país. Si la experiencia mantiene los resultados esperados, los centros de datos submarinos podrían convertirse en una pieza clave para acompañar el crecimiento de la inteligencia artificial con una infraestructura más eficiente, sostenible y preparada para las necesidades tecnológicas del futuro.