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Por qué las plantas de interior a veces mueren aunque las riegues: estos son los errores más comunes

Mantener el riego no es lo único que influye en la sobrevida de la planta. La cantidad de agua, el drenaje y el momento de riego también son claves.

Qué plantas tener en tu balcón
Qué plantas tener en tu balcón Foto: Freepik
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Tener plantas en casa puede transformar un ambiente por completo, pero cada una necesita de un cuidado especial para mantenerlas saludables. Para cuidarlas, debemos tener en cuenta el agua, el sustrato, el tipo de maceta y hasta la especie de planta.

Uno de los errores más habituales es pensar que, si una planta presenta hojas amarillas, caídas o secas, automáticamente necesita más riego. En realidad, el exceso de agua puede ser tan perjudicial como la falta de humedad. Cuando el sustrato permanece mojado durante demasiado tiempo, las raíces tienen dificultades para respirar y aumenta el riesgo de que aparezcan hongos y pudrición.

Plantas de interior Foto: Pinterest

Por eso, antes de volver a regar, es importante observar el estado de la tierra y las necesidades particulares de cada especie. ¿Cuáles son las razones por las cuales una planta puede no sobrevivir aunque nos acordemos de regarla?

Regar por rutina y no por necesidad

Uno de los hábitos que más problemas genera es establecer un día fijo para regar todas las plantas de la casa. No todas necesitan la misma cantidad de agua ni se secan al mismo ritmo.

La temperatura, la humedad ambiental, la cantidad de luz y el tamaño de la maceta influyen directamente en la velocidad con la que pierde humedad el sustrato. Una planta ubicada cerca de una ventana luminosa puede necesitar agua con mayor frecuencia que otra que se encuentra en un sector más fresco y con menos iluminación.

Antes de regar, conviene introducir un dedo en los primeros centímetros de tierra. Si todavía está húmeda, lo mejor es esperar.

Como regar las plantas para que no se mueran Foto: Gemini

Darle un poco de agua todos los días

Otro error frecuente consiste en agregar pequeñas cantidades de agua diariamente. Aunque parezca una forma cuidadosa de mantener hidratada la planta, este método puede impedir que el sustrato se seque correctamente.

En general, es preferible realizar un riego completo cuando la planta lo necesita, procurando que el agua llegue a las raíces y que una parte salga por los agujeros de drenaje. Después, se debe dejar que el exceso escurra antes de volver a colocar la maceta en su lugar.

Esto permite humedecer de manera más uniforme el sustrato y evita que algunas zonas permanezcan constantemente mojadas.

Filodendros Foto: Pinterest

No revisar si la maceta tiene drenaje

El recipiente donde está plantada también cumple un papel fundamental. Una maceta sin agujeros en la base puede acumular agua y generar un ambiente desfavorable para las raíces.

Por eso, antes de comprar una maceta decorativa o colocar una planta en un recipiente nuevo, es importante comprobar que tenga un sistema de drenaje adecuado. Si se utiliza un cubremaceta, también hay que controlar que no quede agua acumulada en el fondo.

El drenaje no reemplaza un buen riego, pero sí ayuda a evitar que el exceso de humedad quede atrapado alrededor de las raíces.

Usar la misma cantidad de agua para todas las plantas

No existe una medida universal que sirva para todas las plantas de interior. Un potus, una sansevieria, una calatea o un cactus tienen necesidades muy diferentes. Las especies de hojas carnosas y las suculentas, por ejemplo, almacenan agua y suelen tolerar mejor períodos de sequedad. Otras plantas tropicales pueden requerir un sustrato ligeramente más húmedo.

Conocer la especie y observar cómo responde al ambiente es mucho más útil que aplicar una cantidad de agua determinada sin tener en cuenta sus características.

Como cuidar una planta de interior Foto: Pinterest

Qué hacer para mantener saludables las plantas de interior

Para evitar los problemas más habituales relacionados con el riego, lo fundamental es observar antes de actuar. Una rutina sencilla puede marcar una gran diferencia:

  • Comprobar la humedad del sustrato antes de regar.
  • Adaptar la frecuencia de riego a cada especie.
  • Utilizar macetas con agujeros de drenaje.
  • Evitar que quede agua acumulada en el cubremaceta o plato.
  • Modificar el riego según la temperatura y la estación.
  • Observar hojas, tallos y tierra para detectar cambios.
  • No aumentar el riego automáticamente cuando una planta se ve decaída.

Cuidar plantas de interior no significa mantenerlas permanentemente húmedas. La clave está en encontrar un equilibrio entre agua, luz, temperatura, ventilación y las características propias de cada especie. Con estos cuidados, es mucho más fácil evitar uno de los problemas más comunes y conseguir que las plantas crezcan fuertes y saludables.

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