
Encontrarse con un conejo que tiene extrañas protuberancias negras en la cabeza puede causar sorpresa e incluso temor. Estas formaciones, que en algunos casos parecen cuernos o tentáculos, fueron observadas principalmente en ejemplares silvestres y tienen una explicación científica.
Los crecimientos son provocados por el virus del papiloma del conejo de cola de algodón, también conocido como Shope papillomavirus. La infección produce nódulos sobre la piel que pueden alargarse y adquirir una apariencia llamativa, especialmente alrededor de la cara, la boca y los ojos.

Qué hacer si encuentras un conejo con tentáculos
El protocolo difundido por Colorado Parks and Wildlife (CPW) indica que la primera medida es mantener la calma. Pese al aspecto del animal, el virus es específico de los conejos y no provoca la enfermedad en personas, perros o gatos.
Ante un avistamiento, se recomienda seguir estos pasos:
- Mantener una distancia prudente: no hay que acercarse para observar las lesiones ni rodear al conejo.
- No tocar al animal: tampoco se deben manipular los crecimientos ni intentar retirarlos.
- No ofrecerle comida o agua: alimentar a la fauna silvestre puede modificar su conducta y aumentar el contacto con personas o mascotas.
- No intentar capturarlo o trasladarlo: la manipulación innecesaria puede provocarle estrés, lesiones o favorecer la transmisión hacia otros conejos.
- Mantener alejadas a las mascotas: aunque perros y gatos no desarrollan esta enfermedad, podrían acercarse al ejemplar infectado o entrar en contacto con insectos vectores.
Cuándo se debe avisar a las autoridades
La mayoría de los conejos silvestres consigue superar la infección de manera natural. Tras la recuperación, los crecimientos pueden desaparecer sin que sea necesaria una intervención humana.
Por ese motivo, CPW no recomienda capturar ni sacrificar a los ejemplares afectados. La excepción se presenta cuando las lesiones les impiden comer, beber, ver o desplazarse normalmente, comprometiendo de forma evidente su supervivencia.

En una situación de gravedad, lo conveniente es comunicarse con el organismo de fauna silvestre correspondiente a la zona. No se debe intentar asistir al conejo sin indicaciones profesionales, incluso si permanece quieto o parece debilitado.
Qué deben hacer quienes tienen conejos domésticos
Los dueños de conejos domésticos deben extremar los cuidados, ya que estos animales sí pueden contraer el virus. La transmisión puede producirse por contacto con conejos silvestres o mediante insectos como mosquitos, pulgas y garrapatas. En mascotas, la enfermedad puede ser más severa y requiere evaluación veterinaria.
La recomendación es mantener a los conejos dentro del hogar, evitar que compartan espacios con ejemplares silvestres y revisar periódicamente su piel y pelaje. Si aparecen bultos, heridas o nódulos inusuales, se debe consultar cuanto antes con un veterinario especializado.




















