El inicio del receso de invierno en el Congreso volvió a quedar envuelto en una fuerte controversia tras confirmarse un nuevo salto en los salarios de los senadores. La firma de la pauta salarial para los legisladores -que contempla una suba escalonada del 6,6% acumulado entre junio y agosto- derivó en la actualización directa de los módulos que componen los haberes de la Cámara Alta.
De cuánto es el aumento a los senadores
Como consecuencia directa de la resolución aprobada de forma exprés en abril de 2024, las dietas brutas de los legisladores alcanzarán los 12 millones de pesos mensuales. Esta situación reactivó las tensiones políticas en medio de la recesión económica que atraviesa la sociedad.
El mecanismo de “enganche” resulta automático y difícil de revertir en el corto plazo por la falta de una mayoría dispuesta a derogar la norma. La estructura salarial del Senado se compone de 2500 módulos por dieta, 1000 por gastos de representación y 500 por desarraigo, además de una decimotercera liquidación anual equivalente al aguinaldo.
Ante el aumento del valor de cada módulo fijado por la paritaria sindical de APL, ATE y UPCN, la única vía que tienen los senadores para frenar el impacto en sus bolsillos es mediante la presentación individual de notas renunciando a la actualización o destinando los fondos a donaciones, una práctica que ya comenzaron a formalizar algunos integrantes del oficialismo y la oposición.

En este marco, referentes de diversos bloques políticos salieron a ratificar su postura de rechazo y a marcar matices. Desde La Libertad Avanza, el cordobés Luis Juez y el formoseño Francisco Paoltroni anticiparon que mantendrán congelados sus haberes o se alinearán a la postura del bloque, mientras que por la UCR, Carolina Losada confirmó que formalizó ante Victoria Villarruel la renuncia a todo incremento durante 2026 tras revelar que su sueldo ronda los $7.190.000.
Por su parte, la jefatura del bloque de la UCR, encabezada por Eduardo Vischi, respaldó las mejoras salariales, pero consideró inapropiado que beneficien a los parlamentarios, diferenciándose de la dinámica imperante en la Cámara de Diputados, donde Martín Menem mantiene la potestad de congelar las dietas y donde los haberes brutos se ubican cerca de un 40% por debajo de los del Senado.

















