
El canciller Pablo Quirno mantuvo conversaciones con el embajador argentino en Brasil, Daniel Raimondi, quien regresó a Buenos Aires en medio de la crisis diplomática. Desde el Gobierno afirman que el funcionario ha aportado toda la información necesaria sobre la decisión de la administración de Luiz Inácio Lula Da Silva.
“Ya hablaron de todo lo necesario. Le contó todo el detalle del conflicto”, le comentaron a TN fuentes oficiales. Desde el Ejecutivo descartan la idea de que Javier Milei reciba al embajador para seguir el episodio y el mismo no pedirá disculpas por sus declaraciones contra Lula.

¿Cómo sigue el vínculo institucional entre Brasil y la Argentina?
Desde la Casa Rosada no se proyectan gestos de acercamiento con el gobierno brasileño antes de las elecciones presidenciales para lo que prevén mantener los canales indispensables para la relación comercial, consular e institucional, pero sin promover una reunión política de alto nivel.
Las embajadas no serán cerradas ni tampoco se romperán las relaciones diplomáticas entre ambos estados por lo que los funcionarios encargados de estos asuntos bilaterales continuarán en el mantenimiento de la gestión cotidiana que incluye la transmisión de comunicaciones oficiales y la atención de asuntos bilaterales.
En materia del calendario del Mercosur, no se prevé una cumbre presidencial antes de los comicios brasileños. La siguiente reunión del Consejo del Mercado Común está prevista tentativamente para el 3 de diciembre en Montevideo y el encuentro de jefes de Estado está programado para el día siguiente, luego de la definición electoral.

Milei y Lula podrían coincidir únicamente antes de la votación en la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York los días 22 y 28 de septiembre, aunque las agendas de ambos aún no han confirmado su asistencia al evento. Quirno y su par, Mauro Vieira, también podrían participar en actividades complementarias durante esa semana.
¿Cómo ve el Gobierno argentino las elecciones brasileñas?
La primera ronda de las elecciones en Brasil tendrán lugar el 4 de octubre, mientras que una eventual segunda vuelta está prevista para el 25 de ese mes. En el Gobierno esperan que los resultados modifiquen el mapa político regional antes de evaluar si hay posibilidades de recomponer la relación política.
Desde el oficialismo reconocen que los números electorales de Flávio Bolsonaro “no son buenos”, según TN. Y, en este sentido, sostienen que el respaldo de Milei responde a una definición ideológica y geopolítica. Es decir, la confrontación con Lula forma parte del alineamiento de la Argentina con la dirección regional que impulsa la administración Trump.
¿Se viene una cumbre de presidentes en la Argentina?
Desde Balcarce 50 tienen el ideario marcado por la búsqueda de que Milei se convierta en el principal referente latinoamericano del trumpismo para que se encargue de articular a los presidentes de derecha de la región en una agenda compartida sobre seguridad, narcotráfico, comercio, inversiones y organismos internacionales.
En este sentido, el objetivo explica los contactos con Daniel Noboa, José Antonio Kast, Keiko Fujimori, Abelardo de la Espriella, Santiago Peña y otros mandatarios o dirigentes afines. De esta forma, el Ejecutivo considera que el giro político hacia la derecha de distintos países permitiría formar un bloque regional sin crear, al menos en una primera etapa, una nueva estructura institucional.
Desde la Rosada trabajan en la organización de una cumbre de presidentes y referentes de la derecha política en Buenos Aires que coincida con la Conferencia Política de Acción Conservadora (CPAC) en el país, aunque el encuentro aún no se ha confirmado ni tampoco sus invitados.
El principal límite a la construcción lo presenta Brasil al ser la principal economía de América del Sur y un consecuente actor determinante para cualquier cambio de fondo en el Mercosur. De este modo, si Bolsonaro se ve derrotado, el margen para transformar la afinidad ideológica con otros gobiernos en una reforma de la arquitectura comercial regional se reduciría.
Sobre las versiones que señalan que la crisis podría derivar en un reclamo relacionado con Casa de Moneda S.A.U., fuentes oficiales reconocieron la existencia de una deuda, aunque aclararon que hasta el momento no se presentó ningún reclamo formal. El acuerdo alcanzado para su cancelación estaba sujeto a que la empresa estatal recibiera partidas presupuestarias extraordinarias, que finalmente no fueron asignadas.
El convenio establecía que el monto sería abonado en seis cuotas a partir de junio, una vez cumplida esa condición. Desde el Ejecutivo sostienen que, ante la falta de los recursos previstos, el cronograma de pagos aún no entró en vigencia y que, por ese motivo, tampoco se formalizaron reclamos.
En el Gobierno señalan además que la deuda se originó durante la administración anterior y afirman que la actual gestión ya canceló más del 45% de las obligaciones heredadas por la empresa.



















