
Informes secretos de inteligencia alertaron sobre un plan reciente de Hezbollah para matar a un alto jefe de la SIDE en la Argentina. En medio de la escalada de la guerra de Medio Oriente entre Estados Unidos e Irán y el firme alineamiento de Javier Milei con Israel, el grupo terrorista amenazó con matar al menos a tres personas en el país, entre ellas, a Diego Kravetz, subsecretario de la SIDE.
De acuerdo a la información proporcionada por el periodista Hernán Capiello para La Nación, además de Kravetz, en la lista figuraban otras dos personas cuyas identidades no pertenecen al ámbito público. Tras conocerse las amenazas, se reforzó de manera sustancial la custodia del funcionario y de su núcleo familiar según detallaron allegados al exsecretario de Seguridad e intendente interino de Lanús, quien luego de desempeñarse como jefe de Policía de la Ciudad dio el salto a la SIDE de la mano del presidente Milei.
El delicado dato salió a la luz durante la reunión secreta que mantuvo la Comisión Bicameral de Inteligencia el pasado 25 de agosto, ocasión en la que comparecieron las máximas autoridades del organismo para informar sobre su gestión: el secretario Cristian Auguadra, el propio Kravetz, José Lago Rodríguez, el director de la Agencia de Seguridad Nacional, Alejandro Cecati, y el titular del Servicio de Inteligencia Argentino, Alejandro Colombo.

La confirmación sobre las amenazas se conoció cuando el diputado Cristian Ritondo, aliado de La Libertad Avanza, consultó directamente si era efectiva la advertencia contra Kravetz. Según reconstruyó La Nación a partir de fuentes legislativas presentes en el recinto, los jefes de la SIDE explicaron que a fines de abril pasado se recibió un cable proveniente de un servicio de inteligencia colateral europeo.
El documento señaló que una fuente de El Líbano advirtió que Hezbollah tenía planificado eliminar a cinco personas en la Argentina, figurando Diego Kravetz entre los nombres señalados. A los quince días, los jefes de inteligencia confirmaron la recepción de un segundo reporte enviado por un servicio colateral de Arabia Saudita que ratificaba la maniobra, aunque acotando el objetivo a tres personas en el país, ratificando la presencia del subsecretario en la mira.
La información fue escuchada por los trece legisladores que asistieron a la casi perfecta convocatoria de la Bicameral: se incluyó a los oficialistas y opositores de distintos bloques. Sin embargo, entre los pasillos legislativos llamó la atención la precisión de la consulta de Ritondo, sugiriendo que contaba con información previa sobre el caso, de acuerdo a lo indicado por La Nación.

El trasfondo geopolítico y el corte de relaciones con Irán
Las intimidaciones llegaron en el tramo más cruento del conflicto entre Israel y la milicia libanesa y apenas semanas después de que el gobierno de Javier Milei rompiera relaciones diplomáticas con Irán y catalogara como organización terrorista a la Guardia Revolucionaria Islámica.
El trasfondo temporal ubicó las alertas poco después de la denominada “Operación Oscuridad Eterna” lanzada por Israel el 8 de abril, su ofensiva más intensa contra El Líbano, que incluyó decenas de bombardeos diarios y un saldo trágico de muertes. En sintonía con esa política exterior, Milei se había definido el 9 de marzo en Nueva York como “el presidente más sionista del mundo” y afirmó: “Vamos a ganar esta guerra”.

Días más tarde, la Casa Rosada ofreció asistencia militar a Washington en el golfo Pérsico, expulsó al encargado de negocios de Irán el pasado 2 de abril y consideró como terrorista al brazo ejecutor de Hezbollah. En última instancia, coronó la escalada con el anuncio de un viaje oficial a Israel para recibir la Medalla Presidencial.
Si bien los antecedentes históricos de la región con el grupo fundamentalista remiten indefectiblemente a los trágicos atentados con coches bomba contra la embajada de Israel (1992) y la AMIA (1994), los informes analizados por los servicios extranjeros sugieren una metodología diferente: crímenes políticos quirúrgicos y asesinatos selectivos perpetrados por sicarios profesionales contra blancos específicos.
De acuerdo a lo informado por La Nación, bajo esa misma lupa de crímenes de Estado y ajustes de cuentas contra enemigos del régimen, la Justicia argentina mantiene abierta la hipótesis sobre si la muerte del fiscal Alberto Nisman podría encuadrarse en este tipo de operaciones clandestinas de precisión.

















