
Pronto llegará el Día del Niño 2026, que se celebrará el 16 de agosto y como cada año, los padres comienzan a buscar el regalo ideal para sorprender a los más chiquitos. Y aunque parece sencillo, puede resultar algo engorroso dependiendo de la edad.
Por este motivo, una de las claves es adaptar el regalo a la edad y el momento de desarrollo de cada niño. De hecho, la American Academy of Pediatrics recomienda priorizar juguetes que acompañen sus capacidades, estimulen la creatividad y permitan desarrollar nuevas habilidades, en lugar de elegir únicamente aquellos que tienen luces, sonidos o tecnología.
Por eso, hicimos una pequeña lista de los mejores juegos de mesa, kits de experimentos y deportes que pueden ser una alternativa para cada etapa. De esta forma, será mucho más fácil elegir y acertar.

De 0 a 2 años: juguetes sensoriales y de exploración
Durante los primeros años, los chicos descubren el mundo principalmente a través de los sentidos y del movimiento. Por eso, los mejores regalos son aquellos que pueden tocar, agarrar, mover, apilar, encastrar o explorar de manera segura.
Entre las opciones recomendadas aparecen los sonajeros, cubos de actividades, juguetes de encastre, bloques grandes, libros de tela o plástico, peluches y juguetes para el baño.
También pueden ser una buena alternativa los juguetes que permiten empujar, arrastrar o manipular diferentes piezas a medida que el niño adquiere mayor movilidad. A esta edad, dejar caer, sacudir, rodar y manipular objetos forma parte del aprendizaje y de la exploración del entorno.

De 2 a 5 años: juegos para imaginar, crear y aprender
Entre los 2 y los 5 años, el juego simbólico adquiere un papel cada vez más importante. Los niños comienzan a inventar historias, representar situaciones cotidianas y utilizar los objetos para crear sus propios escenarios.
En esta etapa funcionan muy bien las muñecas, cocinitas, herramientas de juguete, vehículos, animales, disfraces, bloques de construcción, rompecabezas sencillos, masas para modelar y materiales para dibujar y pintar. También son una buena opción los juegos que impliquen movimiento, como triciclos, pelotas o circuitos infantiles.
A los 2 años, por ejemplo, los chicos ya suelen caminar, correr, patear una pelota y comenzar a desarrollar nuevas habilidades motoras.
De 5 a 7 años: construcción, creatividad y primeros juegos de reglas
A partir de los 5 años, los chicos suelen mostrar mayor interés por los desafíos y por aquellos juegos que tienen reglas sencillas. Es un buen momento para regalar rompecabezas más complejos, bloques de construcción, juegos de memoria, juegos de cartas infantiles, kits de dibujo y manualidades.
También pueden funcionar muy bien los juegos relacionados con sus intereses personales. Si les gustan los animales, por ejemplo, se pueden elegir figuras o kits vinculados con la naturaleza; si disfrutan construir, los bloques y sets de armado son una alternativa que puede acompañarlos durante varios años.

De 7 a 9 años: juegos de mesa, ciencia y desafíos
En esta franja de edad, los regalos pueden incorporar un mayor nivel de dificultad. Los juegos de mesa, kits científicos, experimentos, sets de construcción, rompecabezas, juegos de estrategia y materiales para desarrollar hobbies son algunas de las alternativas más interesantes.
También pueden regalarse elementos vinculados con la actividad física, como una pelota, una bicicleta, un monopatín o accesorios para practicar el deporte que más les guste.
De 9 a 12 años: tecnología, hobbies y juegos para compartir
A partir de los 9 años, los gustos personales empiezan a tener un peso todavía mayor. Por eso, antes de comprar, conviene prestar atención a qué actividades disfrutan y cuáles son sus intereses.
Entre los regalos que pueden funcionar se encuentran los juegos de mesa de estrategia, kits de robótica o programación, sets de construcción avanzados, libros, materiales de arte, instrumentos musicales, accesorios deportivos y videojuegos, siempre teniendo en cuenta la edad recomendada.
En esta etapa, además, puede ser interesante elegir regalos que permitan jugar con amigos o familiares. No necesariamente tiene que ser un dispositivo electrónico: un buen juego de mesa puede convertirse en una actividad para compartir y pasar tiempo juntos.















