Por Canal 26

Descubrir Tucumán a través de sus sabores es una de las experiencias más auténticas que ofrece la provincia. La gastronomía local abarca desde humita, tamal y locro hasta el clásico sánguche de milanesa, una marca registrada de la vida urbana tucumana.
Pero si hay un plato que genera consenso absoluto, esa es la empanada tucumana, un ícono nacional que encuentra su cuna en Famaillá, reconocida como la Capital Nacional de la Empanada. En el Día de la Empanada, te vamos a contar la receta y el secreto para que te salgan las mejores empanadas tucumanas.
La empanada tucumana no se parece a ninguna otra del país. Su identidad está en cada detalle: la masa, el relleno y, sobre todo, la mano experta de las empanaderas que transmiten una tradición que lleva generaciones.

La receta típica es jugosa y profunda en sabor. Se prepara con matambre cortado a cuchillo, hervido para obtener un caldo que luego vuelve a la mezcla. Lleva cebolla de verdeo rehogada, cebolla blanca, huevo duro y especias como comino y pimentón.
El cierre es parte de la tradición: 13 repulgues, que muchos asocian a los doce apóstoles y Jesús. Ya sea al horno de barro o fritas en grasa, estas empanadas llegan a la mesa tan jugosas que obligan a comerlas “con las piernas abiertas” para evitar quemaduras o manchas.

Los expertos coinciden en dos puntos clave:

La empanada tucumana es mucho más que una receta: es identidad, tradición y orgullo provincial. Cada ingrediente y cada técnica cuentan una historia que se mantiene viva en cada cocina de Tucumán y que sigue conquistando paladares en todo el país.