Por Melisa Bubica

A diferencia de las empanadas criollas tradicionales, las sfijas tienen algunas particularidades que las hacen únicas. La más importante es su relleno, donde el jugo de limón tiene un papel fundamental en esta receta. Este ingrediente aporta frescura, ayuda a equilibrar la grasa de la carne y genera ese sabor tan característico que lo hace distintivo respecto a otras preparaciones de empanadas.
Aunque muchas personas creen que son difíciles de hacer, la realidad es que con algunos cuidados se puede lograr un resultado muy similar al de las panaderías o rotiserías especializadas. Como sucede con cualquier receta que utiliza carne picada, la calidad de la materia prima es fundamental, mientras mejor sea la carne más sabor tendrá.

Al momento de comprar la carne, es importante mantener la cadena de frío y conservarla en la heladera hasta el momento de utilizarla. La carne picada debe mantenerse refrigerada porque tiene una superficie de exposición mayor que otros cortes y requiere cuidados especiales durante la manipulación. Recordá que lo mejor es tener una tabla para las carnes y otras para las verduras, esto aplica a cada receta que hagas.
Otro punto importante son los vegetales que forman parte del relleno de las sfijas. La cebolla, el tomate y el perejil deben lavarse correctamente antes de utilizarse. Con agua potable, que sea agua segura para el consumo humano, libre de microorganismos y contaminantes que puedan afectar la salud.
Muchas recetas familiares pasan de generación en generación, pero existe un detalle que suele repetirse en la cocina sirio-libanesa: dejar reposar el relleno antes de armar las piezas.
La mezcla de carne, cebolla, tomate y limón necesita algunos minutos para que los sabores se integren correctamente. Esto permite obtener una preparación más jugosa y aromática.

Además de aportar sabor, la carne vacuna es una fuente importante de proteínas de alto valor, contiene hierro y vitaminas del complejo B, según las Guías Alimentarias para la Población Argentina y datos difundidos por el INTA.
Por otro lado, el limón aporta vitamina C, mientras que el tomate incorpora antioxidantes como el licopeno, un compuesto natural ampliamente estudiado por su capacidad antioxidante. Los antioxidantes favoren a la vida de nuestras células, conocer las virtudes y propiedades de ciertos alimentos hace que después tengamos más ideas para combinarlos y hacer de la cocina, medicina en casa.
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