De túneles ocultos a hoteles de lujo: los espectaculares castillos bonaerenses que se pueden visitar en vacaciones de invierno

Desde una estancia convertida en hotel de lujo hasta un castillo neogótico que volvió a recibir visitantes y un histórico mirador sobre las sierras de Tandil, tres escapadas bonaerenses que combinan arquitectura, historia y paisajes únicos.

Ubicado en la cima del Parque Independencia, el Castillo Morisco fue donado por la colectividad española en 1923 y ofrece algunas de las mejores vistas panorámicas de Tandil y sus sierras.
Ubicado en la cima del Parque Independencia, el Castillo Morisco fue donado por la colectividad española en 1923 y ofrece algunas de las mejores vistas panorámicas de Tandil y sus sierras. Foto: Tandil Turismo
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Las vacaciones de invierno son una oportunidad ideal para conocer algunos de los rincones más sorprendentes de la provincia de Buenos Aires. Entre sierras, parques y extensos campos aparecen castillos inspirados en la arquitectura europeaque alguna vez pertenecieron a familias aristocráticas y que hoy pueden visitarse a través de recorridos turísticos, jornadas de campo o incluso estadías de lujo.

A poca distancia de la Ciudad de Buenos Aires, estos edificios destacan no solo por su valor histórico y arquitectónico, sino también por las historias familiares, los detalles ornamentales y los paisajes que los rodean. Algunos conservan el aire de residencia privada, mientras que otros se transformaron en atractivos abiertos al público.

Villa María, una estancia de lujo diseñada donde hospedarse

Entre las propuestas más exclusivas aparece la Estancia Villa María, ubicada en Máximo Paz. El imponente casco fue diseñado en 1927 por el reconocido arquitecto Alejandro Bustillo para Vicente Pereda y María Girado, integrantes de familias tradicionales de la sociedad porteña.

La Estancia Villa María, construida en 1927, combina arquitectura europea, vitrales y jardines centenarios a solo una hora de Buenos Aires.
La Estancia Villa María, construida en 1927, combina arquitectura europea, vitrales y jardines centenarios a solo una hora de Buenos Aires. Foto: estanciavillamaria.com

La propiedad, de marcado estilo Tudor, fue concebida como residencia de verano y ocupa cerca de 3.000 metros cuadrados distribuidos en tres plantas. El entorno también tiene un valor singular: jardines, senderos, un lago artificial y una añosa arboleda fueron proyectados por Benito Carrasco, discípulo del célebre paisajista Carlos Thays.

En el interior sobresalen los revestimientos de roble, los pisos de mármol en damero, las obras de arte y una refinada decoración que remite a los años de mayor esplendor de la estancia. El complejo funciona actualmente como hotel botique y permite alojarse en sus habitaciones o disfrutar de jornadas de campo con gastronomía y actividades recreativas.

A diferencia de otros castillos bonaerenses que solo admiten recorridos guiados, la Estancia Villa María funciona como hotel de lujo. Los visitantes pueden hospedarse en sus habitaciones durante un fin de semana o contratar un programa de día de campo que incluye almuerzo, merienda y acceso a los espacios recreativos de la propiedad. La experiencia permite recorrer los jardines históricos, conocer el casco principal y disfrutar de las instalaciones del establecimiento.

El Castillo Morisco, el gran balcón panorámico de Tandil

A más de 350 kilómetros de la capital argentina, el Castillo Morisco se convirtió en uno de los emblemas turísticos de Tandil. La construcción fue un regalo de la colectividad española y quedó inaugurada en 1923, durante las celebraciones por el centenario de la fundación de la ciudad.

El edificio se encuentra sobre la cima del Parque Independencia, a 286 metros de altura. Se puede acceder en vehículo por un camino asfaltado o mediante senderos y escalinatas que atraviesan sectores boscosos poblados por pinos, eucaliptos, cedros y otras especies.

Ubicado en Tandil, una perla que recuerda los motivos árabes de algunos palacios españoles Foto: Turismo Tandil

Actualmente funciona allí una cafetería y restaurante que aprovecha uno de los principales atractivos del lugar: las vistas panorámicas de Tandil y de las sierras que rodean la ciudad. Al caer la tarde, el castillo se transforma en uno de los puntos más elegidos para contemplar la puesta de sol.

La visita puede complementarse con otros espacios cercanos, como el Anfiteatro Martín Fierro, el Jardín de la Paz y la Plaza de las Banderas. El ingreso es gratuito y constituye una de las paradas obligadas para quienes recorren la ciudad serrana.

El Castillo Morisco puede visitarse de manera libre y sin costo durante todo el año. Los turistas pueden llegar en auto o caminando por los senderos del Parque Independencia, recorrer los alrededores, ingresar a la cafetería que funciona en su interior y disfrutar de las vistas panorámicas sobre Tandil y las sierras. No se requiere reserva previa.

Castillo Naveira, el misterio neogótico que volvió a recibir visitantes

En las afueras de Luján se encuentra otro de los edificios más llamativos del patrimonio bonaerense. Se trata del Castillo Naveira, una construcción neogótica diseñada en 1897 por el arquitecto belga Ernesto Moreau, también vinculado a importantes obras de la Basílica de Luján.

La residencia fue encargada por el inmigrante alemán Enrique Beschtedt y se distingue por sus altas torres, vitrales de inspiración religiosa, arcos apuntados y una combinación de ladrillo y piedra que le otorga una estética similar a la de los castillos europeos de fines del siglo XIX.

El arquitecto belga Ernesto Moreau (conocido por su trabajo en la Basílica de Luján), diseñó en 1897 este imponente castillo neogótico por encargo del inmigrante alemán Enrique Beschtedt
El arquitecto belga Ernesto Moreau (conocido por su trabajo en la Basílica de Luján), diseñó en 1897 este imponente castillo neogótico por encargo del inmigrante alemán Enrique Beschtedt Foto: chayna_tammala

Los jardines también forman parte del atractivo. Esculturas, gárgolas talladas, figuras de dragones y terrazas decoradas con pisos en damero refuerzan el carácter singular de una propiedad que durante décadas permaneció alejada del circuito turístico.

La historia del lugar continuó con la familia Naveira, apellido con el que finalmente quedó identificado el castillo. Tras años con acceso restringido, los actuales propietarios habilitaron visitas guiadas limitadas que permiten conocer de cerca parte de este patrimonio arquitectónico, convertido en uno de los secretos mejor guardados de la provincia.

A diferencia de la estancia de Máximo Paz y del castillo tandilense, el acceso al Castillo Naveira se realiza exclusivamente mediante visitas guiadas organizadas por sus propietarios. Los recorridos son breves, cuentan con cupos reducidos y requieren coordinación previa, una modalidad que busca preservar una de las construcciones históricas más singulares de Luján.

Ya sea para pasar un fin de semana de lujo, descubrir una construcción cargada de historia o contemplar algunos de los mejores paisajes bonaerenses, estos tres castillos ofrecen alternativas diferentes para quienes buscan una escapada durante las vacaciones de invierno sin alejarse demasiado de Buenos Aires.