En Defensa 1179, una fachada de estilo italianizante guarda mucho más que una postal antigua. Detrás del zaguán de entrada aparece un mundo detenido en el tiempo: patios con baldosas calcáreas, galerías, columnas de hierro forjado, puertas de madera original y paredes que conservan las huellas de más de 150 años de historia.
Casa Ezeiza está ubicada a media cuadra de Plaza Dorrego, uno de los puntos más visitados del casco histórico porteño. Sin embargo, para muchos vecinos, turistas y curiosos todavía funciona como un secreto urbano: un lugar al que se puede entrar sin pagar entrada, recorrer sin apuro y descubrir entre comercios, arte, música y gastronomía.
Lo primero que impacta al ingresar es el llamado Patio del Tiempo, un espacio que conserva la atmósfera de las grandes casas porteñas del siglo XIX. Más adelante aparecen otros patios, locales de diseño, antigüedades, ropa vintage, una librería infantil, talleres y espacios gastronómicos que conviven con la arquitectura original.
De residencia aristocrática a conventillo: la historia detrás de Casa Ezeiza
La casona fue construida en la década de 1870 por Elías Ezeiza y Eduarda Ezeiza Fondevila, integrantes de una familia tradicional porteña. En aquel momento, San Telmo era una zona elegida por la aristocracia de Buenos Aires para levantar sus residencias.
Pero la epidemia de fiebre amarilla de 1871 cambió para siempre la vida del barrio. Muchas familias acomodadas dejaron el sur de la ciudad y se mudaron hacia el norte. Con el paso de los años, el edificio tuvo distintos usos: funcionó como escuela primaria, fue sede del Instituto Nacional de Sordomudos y, más tarde, se convirtió en conventillo.
En esa etapa, sus habitaciones alojaron a decenas de familias inmigrantes. Según los registros difundidos por la administración del lugar, llegaron a vivir allí hasta 32 familias bajo un mismo techo, una imagen que resume parte de la historia social de Buenos Aires: de la casa aristocrática al hogar colectivo de quienes llegaban al país en busca de un nuevo comienzo.
El rincón porteño donde estuvieron Maradona, Margot Robbie y Will Smith
Casa Ezeiza no solo atrae por su valor histórico. También se convirtió en escenario de producciones audiovisuales, campañas de moda y filmaciones que le sumaron una capa inesperada de celebridad.
Entre las producciones más recordadas aparece El día que Maradona conoció a Gardel, película de 1996 con Diego Armando Maradona y Alejandro Dolina. También se filmaron escenas de Focus, la película protagonizada por Will Smith y Margot Robbie, estrenada en 2015, que utilizó distintas locaciones porteñas para construir su estética urbana.

La casona también fue elegida para campañas de marcas internacionales como Boden y Banana Republic. Uno de sus momentos más destacados ocurrió en 2009, cuando Karl Lagerfeld fotografió allí a Claudia Schiffer para una campaña de Chanel, con los patios de la antigua residencia como telón de fondo.

A eso se suman videoclips, especiales musicales y registros vinculados al tango y la cultura popular. La combinación de arquitectura antigua, cierto aire cinematográfico y rincones con textura histórica explica por qué productores, fotógrafos y realizadores la eligieron durante décadas.
Qué se puede hacer hoy en Casa Ezeiza
Hoy, Casa Ezeiza funciona como un paseo comercial y cultural. En sus patios se pueden encontrar locales de antigüedades, ropa vintage, objetos usados, artesanías, diseño, blanquería, arte, libros infantiles y propuestas gastronómicas.
Los fines de semana, el último patio suma una feria americana con discos de vinilo, vajilla, relojes antiguos, marcos y objetos con historia. La entrada es gratuita y no hace falta reserva para recorrer el lugar, lo que lo convierte en un plan accesible para quienes quieren hacer algo distinto en la Ciudad.
También hay opciones para comer o tomar algo: café, bar literario, wine bar en la terraza y un restaurante con platos de cocina criolla, italiana y polaca. Entre las propuestas mencionadas por el paseo aparecen empanadas, milanesas, guisos, pastas y pierogi.
Restauración, patrimonio y una casa que cumple 150 años
La recuperación del edificio comenzó con fuerza en 1980, cuando se impulsó el reciclaje de la casona en el marco de la primera zona histórica de Buenos Aires, creada para proteger el patrimonio urbano de San Telmo y Monserrat.
Desde 2020, distintas obras permitieron avanzar con la impermeabilización, restauración de pasillos, recuperación de molduras, cielorrasos, pisos, perfilería y otros sectores críticos. La intervención se sostiene con alquileres de espacios, donaciones, mecenazgos, visitas guiadas, rifas y venta de merchandising.
En 2026, Casa Ezeiza celebra su 150 aniversario, motivo por el cual se preparan actividades especiales vinculadas a la Semana del Patrimonio. El gran objetivo pendiente es la restauración de la fachada, una obra de mayor escala para la que buscan financiamiento.
Un plan distinto en Buenos Aires: gratis, histórico y con mucho para mirar
Casa Ezeiza es una de esas paradas que mezclan pasado y presente sin necesidad de grandes discursos. Se puede recorrer en media hora o quedarse toda la tarde, especialmente si la visita incluye una comida, una feria, una copa de vino o una recorrida por sus locales.
El paseo comercial abre de martes a domingos, con horarios que varían según la temporada. Además, los viernes se realizan visitas guiadas nocturnas con reserva, que permiten conocer en profundidad las distintas etapas de la casona y cerrar el recorrido con vino y empanadas.
En una ciudad llena de historias ocultas, Casa Ezeiza ofrece una postal perfecta para redescubrir San Telmo: arquitectura, cine, inmigración, tango, gastronomía y patrimonio en un mismo lugar. Y lo mejor es que no hace falta viajar lejos ni pagar entrada para sentirse dentro de una película.


















