
Buenos Aires tiene una relación histórica con el café. No se trata solo de una bebida: es una costumbre, una pausa urbana y una excusa perfecta para conversar, leer, trabajar o simplemente mirar la ciudad desde una mesa. En esa tradición porteña, marcada por la inmigración europea y por los bares que se convirtieron en puntos de encuentro cultural, aparece una propuesta que combina café de especialidad, pastelería italiana y espíritu mediterráneo: Martinelli Caffe, una cafetería que permite sentirse en Italia sin salir de la Ciudad.
La marca cuenta con locales en distintos barrios porteños, entre ellos Colegiales, Palermo, Caballito, Núñez, Parque Patricios y San Telmo, según la información publicada por el sitio oficial de Martinelli y por El Destape. Su propuesta se centra en una carta de inspiración italiana, con cafés, helados artesanales, opciones dulces, saladas y productos clásicos de la pasticceria.
Una cafetería italiana en Buenos Aires con sabor a historia
Martinelli Caffe se presenta como una “caffetería italiana” donde la pasión gastronómica y la experiencia buscan reflejarse en cada taza y en cada producto. La historia del proyecto está vinculada a tres profesionales del sector gastronómico con más de 20 años de experiencia.

El concepto no parece casual en una ciudad como Buenos Aires, donde la huella italiana está profundamente integrada en la vida cotidiana. La inmigración italiana fue uno de los grandes movimientos migratorios que transformó a la Argentina desde la segunda mitad del siglo XIX, y los italianos se convirtieron durante décadas en uno de los grupos migrantes más numerosos del país. Esa influencia se advierte en el idioma, en las recetas familiares, en las pastas de los domingos, en la pizza porteña, en la fainá y también en el ritual del café.
El café porteño y la herencia italiana
La Ciudad de Buenos Aires construyó buena parte de su identidad alrededor de los cafés. La UNESCO destaca que los cafés porteños forman parte del alma cultural de la capital argentina y que muchos de ellos fueron reconocidos como Bares y Cafés Notables por su valor estético, histórico y social. Desde 1998 existe la categoría de Cafés Notables, creada para distinguir establecimientos que se destacaron por su arquitectura, su historia o por haber sido frecuentados por figuras de la cultura, la política, el deporte y la literatura.

En ese mapa cafetero, las nuevas propuestas de especialidad conviven con las confiterías tradicionales. Martinelli Caffe se suma a esa escena con una identidad distinta: no busca copiar al café porteño clásico, sino traer al presente una experiencia italiana reconocible en los sabores, los nombres de los productos y la estética de sus locales. Su carta incluye opciones como cannoli siciliani, sfogliatella, cornetti, cannoncini, zeppole, maritozzo, focaccia y piadina, según reseñas gastronómicas especializadas.
Cannoli siciliani: el clásico dulce que conecta Sicilia con Buenos Aires
Uno de los grandes protagonistas de la propuesta es el cannoli siciliano, un postre tradicional de Sicilia elaborado con una masa frita en forma de tubo y relleno dulce a base de ricotta. Su nombre proviene de “canna”, en referencia a las cañas que antiguamente se usaban como molde para freír la masa, antes de que se popularizaran los tubos metálicos.
La historia del cannoli está rodeada de leyendas. Varias versiones lo vinculan con la dominación árabe en Sicilia, entre los siglos IX y XI, período en el que la isla incorporó ingredientes y técnicas como el azúcar, los frutos secos, los cítricos confitados y ciertas preparaciones dulces. Otra tradición lo asocia con el Carnaval, cuando se preparaba como un dulce festivo que luego pasó a consumirse durante todo el año.
En Martinelli, este clásico aparece en distintas versiones, como clásico, pistacho, Nutella o tiramisú, según la información publicada por El Destape. La variedad con pistacho dialoga con una costumbre siciliana muy reconocida, ya que los cannoli suelen decorarse con pistachos, frutas confitadas, chocolate o cáscara de naranja.
Dónde queda Martinelli Caffe y cuáles son sus sucursales
La cafetería tiene presencia en varios puntos de la Ciudad de Buenos Aires. De acuerdo con el sitio oficial, sus locales están ubicados en Conde 1001, Colegiales; Malabia 1779, Palermo; Lafinur 2949, Palermo; Pueyrredón 874, Caballito; Iberá 2484, Núñez; Avenida Jujuy 2184, Parque Patricios; y Humberto Primo 226, San Telmo.

La expansión por distintos barrios también habla de una tendencia gastronómica actual: los planes de café ya no se concentran únicamente en el centro porteño o en las confiterías históricas, sino que se multiplican en zonas residenciales y comerciales donde la merienda, el brunch y el café de especialidad ganaron protagonismo.
Por qué este café se volvió un plan ideal para el fin de semana
El atractivo de Martinelli está en la combinación de producto artesanal, estética italiana y ubicación barrial. En tiempos en los que muchos buscan experiencias gastronómicas diferentes sin salir de la Ciudad, un café con pastelería siciliana, helado artesanal y opciones saladas mediterráneas se vuelve una alternativa perfecta para una salida de tarde.
Además, la propuesta conecta con una sensibilidad muy porteña: sentarse a tomar café no es solo consumir, sino habitar un lugar. Como ocurre con los viejos cafés de Buenos Aires, la mesa funciona como refugio, punto de encuentro y pequeño viaje. En este caso, el viaje tiene aroma a espresso, crema de ricotta, pistacho y masa recién horneada.


















