
Hay destinos famosos por sus monumentos y otros que enamoran por conservar la tranquilidad que las grandes ciudades perdieron. Villa Logüercio, en el partido bonaerense de Lobos, pertenece a este último grupo.
Ubicada sobre la costa norte de la Laguna de Lobos, la localidad combina casas de fin de semana, campings y establecimientos dedicados a la pesca deportiva. Se encuentra aproximadamente a 13 kilómetros de la ciudad de Lobos y posee una población estable cercana a los 400 habitantes, aunque recibe numerosos visitantes durante los fines de semana.
Su historia comenzó a cambiar en 1942, cuando cesó la actividad comercial sobre terrenos ubicados en la margen noroeste de la laguna. Aquella decisión abrió el camino para la creación de un club de pesca que terminaría convirtiéndose en el motor del futuro pueblo.
La prohibición que cambió la historia de Villa Logüercio
Después de aquella restricción, las tierras vinculadas con la familia Logüercio comenzaron a utilizarse para desarrollar una institución dedicada a la pesca, una actividad que ya convocaba a aficionados de toda la región.

Pocos años más tarde comenzó la construcción del Club de Pesca Lobos. A su alrededor aparecieron emprendimientos, viviendas y espacios recreativos. El club dejó de ser únicamente un lugar de encuentro para pescadores y se convirtió en el primer gran impulsor turístico y social de la localidad.
El nombre de la villa proviene de la familia propietaria de buena parte de los terrenos. El médico Vicente Logüercio fue una figura central en los antecedentes territoriales del lugar, mientras que su sobrina y heredera, Aydeé Durán, impulsó posteriormente la transformación urbana de la costa.
El loteo que convirtió la costa en un pueblo
A comienzos de la década de 1950 se pusieron a la venta parcelas de aproximadamente 800 metros cuadrados y se abrió la avenida Costanera, que todavía funciona como uno de los principales ejes de Villa Logüercio.
En 1952, Aydeé Durán promovió el loteo de unas 250 hectáreas ubicadas entre la laguna y las vías ferroviarias. El trazado urbano se adaptó a la forma curva de la costa y comenzó una importante forestación con eucaliptos, sauces, álamos y pinos.

Las primeras viviendas se utilizaron principalmente como casas de descanso. Con el tiempo aparecieron comercios, hospedajes, campings y servicios turísticos, hasta conformar una pequeña comunidad permanente.
El tren que acercó la laguna a los visitantes
El crecimiento de Villa Logüercio estuvo estrechamente relacionado con el ferrocarril. La creación de la parada Fortín Lobos, vinculada con el Ferrocarril Roca, permitió que pasajeros de diferentes puntos de la provincia llegaran hasta las inmediaciones de la laguna.
En una época en la que el automóvil todavía no era un medio de transporte masivo, el tren facilitaba el traslado de familias, pescadores, equipos y provisiones. Su llegada impulsó las visitas durante los fines de semana y favoreció la construcción de nuevas casas de veraneo.
Aunque el servicio ferroviario perdió parte de aquel protagonismo, su huella continúa formando parte de la identidad local.
Laguna de Lobos: un refugio para los amantes de la pesca
La gran protagonista del destino es la Laguna de Lobos, un espejo de agua de aproximadamente 800 hectáreas reconocido por la pesca deportiva del pejerrey.
En sus aguas también pueden encontrarse tarariras, carpas, bogas, bagres, lisas, mojarras y dientudos, según la temporada y las condiciones ambientales. La pesca puede realizarse desde la costa o mediante embarcaciones habilitadas.

La propuesta se complementa con actividades como kayak, navegación, windsurf, kitesurf, ciclismo y observación de aves. La vegetación ribereña y los juncales favorecen la presencia de distintas especies características de los humedales bonaerenses.
Villa Logüercio también posee una estación dedicada a la reproducción y siembra de peces, una tarea importante para conservar el recurso que sostiene buena parte de su actividad turística.
Qué hacer en una escapada a Villa Logüercio
Además de pescar, los visitantes pueden recorrer la avenida Costanera, caminar bajo la arboleda o conocer las antiguas casas de fin de semana. Los caminos costeros y rurales son ideales para paseos en bicicleta, picnics y jornadas al aire libre.
La oferta incluye campings, cabañas, parrillas, restaurantes y espacios recreativos. Uno de los planes más atractivos consiste en llegar temprano, caminar junto al agua y esperar el atardecer.
Cuando el viento disminuye, la laguna se transforma en un enorme espejo y regala una de las postales más cautivantes del partido de Lobos.
Cómo llegar a Villa Logüercio y la Laguna de Lobos desde CABA
Para ir en auto desde la Ciudad de Buenos Aires hacia la Laguna de Lobos y Villa Logüercio, el trayecto principal consiste en tomar la Autopista Ezeiza-Cañuelas y empalmar con la Ruta Nacional 205 en dirección a Lobos, siguiendo los accesos señalizados hacia el espejo de agua.
Distancia y tiempo de viaje
- Distancia total: 115 km aproximadamente.
- Tiempo estimado: 2 horas (según la fluidez del tránsito saliendo de CABA).
Consejos para tu escapada
- Clima y rutas: Revisá el pronóstico meteorológico y el estado del tránsito en la RN 205 antes de salir.
- Actividades náuticas: Consultá las normativas y permisos vigentes para la pesca deportiva y la navegación en la laguna.
Por qué visitar Villa Logüercio
Nacida a partir de una prohibición histórica y desarrollada a la par del ferrocarril y la pesca, Villa Logüercio es una de las mejores opciones de escapada de fin de semana cerca de Buenos Aires. Ubicada sobre la Laguna de Lobos, conserva su impronta tranquila y ofrece el equilibrio perfecto entre naturaleza, historia y silencio para desconectar de la ciudad sin viajar demasiado.




















