
Quienes crecieron viendo Floricienta pueden reconocerla inmediatamente por sus paredes de ladrillos, ventanas verdes y su imponente portón negro. Durante las dos temporadas de la ficción, aquella propiedad fue escenario de amores imposibles, secretos familiares y algunos de los momentos más recordados de la televisión argentina.
La famosa mansión de los Fritzenwalden se encuentra en Florida, partido de Vicente López, en la zona norte del Gran Buenos Aires. La propiedad utilizada para las grabaciones está ubicada sobre la calle Bernardo de O’Higgins, aunque se trata de una residencia privada que solo puede observarse desde la vía pública.
Pero la historia de este lugar comenzó mucho antes de la llegada de las cámaras. Florida es un barrio marcado por el ferrocarril, las antiguas casas de veraneo y las familias que buscaban alejarse del movimiento porteño.
Cómo es la verdadera mansión de Floricienta
En la ficción, la propiedad era el hogar de Federico, Franco, Nicolás, Martín, Tomás y Maia Fritzenwalden. Allí también comenzaba la nueva vida de Florencia, interpretada por Florencia Bertotti.
Sin embargo, los interiores de la mansión no fueron grabados dentro de la vivienda real. La producción utilizó principalmente su frente, el parque y otros sectores exteriores. Las habitaciones, la cocina y el gran salón que aparecían en la novela fueron recreados en estudios de televisión.

La propiedad posee un parque de más de 1.800 metros cuadrados, mientras que la residencia cuenta con aproximadamente 750 metros cuadrados cubiertos. En la tira también pudieron observarse la piscina, una glorieta y otras construcciones complementarias.
Su particular combinación de ladrillos rojizos, vegetación y aberturas verdes terminó convirtiéndose en una imagen inolvidable. Para millones de espectadores, aquella fachada continúa siendo la verdadera casa de los Fritzenwalden.
Florida, el barrio que nació con la llegada del tren
La historia de Florida está vinculada directamente con el desarrollo ferroviario de la zona norte. La instalación de la estación favoreció la llegada de pobladores, la construcción de viviendas y la aparición de residencias destinadas a trabajadores del ferrocarril.
La estación fue inaugurada en 1891, durante una etapa de expansión urbana y loteos. El 7 de mayo de ese año se aprobó el trazado de calles y manzanas solicitado por la compañía ferroviaria, fecha considerada como el nacimiento oficial de Florida.

Aunque muchos podrían asociar su nombre con las flores, en realidad recuerda a la Batalla de La Florida, ocurrida en 1814 en el actual territorio de Bolivia durante las luchas por la independencia sudamericana.
Con el crecimiento del ferrocarril comenzaron los remates de tierras y la construcción de casas familiares, chalets y grandes quintas rodeadas por jardines. Ese pasado todavía puede reconocerse en algunas de sus calles arboladas.
De las casas de verano a la televisión argentina
Entre finales del siglo XIX y comienzos del XX, numerosas familias eligieron Florida para levantar sus residencias de descanso. La cercanía con la Ciudad de Buenos Aires, el acceso mediante el tren y la disponibilidad de terrenos amplios impulsaron el crecimiento del barrio.
Una de las construcciones que mejor representa aquella época es la Quinta Trabucco, originalmente conocida como Villa Delia. José Antonio Trabucco compró las tierras en 1892 y levantó allí una residencia familiar a principios del siglo XX.

La propiedad llegó a contar con pileta, cancha de tenis, huerta, caballerizas y espacios para la cría de animales. Su construcción principal combinaba elementos neoclásicos e italianizantes, característicos de las residencias suburbanas de la época.
En 1939, la familia resolvió donar el predio al municipio. La cesión se hizo efectiva en 1990, después del fallecimiento de Alberto Trabucco, último descendiente que vivió en la propiedad. Actualmente, funciona como centro cultural y espacio verde abierto a la comunidad.
El fenómeno que convirtió una residencia en un símbolo
Floricienta se estrenó en 2004 y continuó durante 2005. La producción tuvo 361 episodios, alcanzó altos niveles de audiencia y se emitió en más de 40 países. Su repercusión se trasladó a los teatros y a los espectáculos musicales, consolidándola como uno de los grandes fenómenos juveniles argentinos.
Más de dos décadas después, la fachada continúa atrayendo a seguidores que desean fotografiarse en el lugar. No obstante, es importante recordar que no se trata de un museo ni de una atracción abierta al público. Cualquier visita debe realizarse desde la vereda, sin ingresar ni afectar la privacidad de sus habitantes.
La mansión de los Fritzenwalden es mucho más que una locación televisiva. Está ubicada en un barrio con más de un siglo de historia, donde conviven estaciones ferroviarias, árboles centenarios, antiguas quintas y recuerdos de una ficción que todavía emociona.
Quizás allí se encuentre el verdadero encanto de Florida: detrás de una fachada conocida en todo el mundo permanece un barrio cargado de historias que parecen haber salido de un cuento.




















